A mediados de 1996, cuando un largo proceso de décadas terminó en la ribera sur del embalse de Arenal, Costa Rica dio un paso decisivo: con 58 turbinas blancas, el primer parque eólico de América Latina empezó a generar electricidad a gran escala únicamente con la fuerza del viento.

El proyecto, con el orgulloso y minimalista nombre de “Plantas Eólicas” (conocido como PESA O PESRL), fue el resultado de décadas de medición eólica por parte del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y una de las primeras incursiones del sector privado en la generación eléctrica en el país.

“Si hoy en día (la tecnología eólica) es moderna, en aquel momento usted se puede imaginar lo de punta que era”, explica Alexander Rojo, gerente de activos de Globeleq Mesoamerica Energy (GME), la empresa propietaria de la planta.

A todas luces, la planta es recuerdo de los primeros pasos que daba la tecnología eólica. Sus 58 turbinas tienen apenas 20 metros de altura, cuando los generadores más nuevos se alzan entre 80 y 100 metros sobre el suelo; cada una de ellas genera 410 kV cuando las turbinas más modernas pueden producir entre 1 y 3 MW (cada MW representa 1.000 KW).

Las turbinas eólicas han evolucionado desde sus primeras versiones y ahora son más altas y con mayor capacidad de generación.

Las turbinas eólicas han evolucionado desde sus primeras versiones y ahora son más altas y con mayor capacidad de generación. Las de Plantas Eólicas SRL son similares a las segundas de izquierda a derecha.

(Créditos: IEA Wind 2012)

En total, la planta genera 23 MW y el hecho de que todavía genere también es algo atípico.

“Estas plantas ya casi no existen en el mundo. PESRL ha prolongado su vida operativa de vida muy larga; ya tiene 20 años y normalmente estas plantas duran 10 o 15 años”, señala Rojo, quien destaca que tiene demás una disponibilidad alta. 

Pero, ¿cómo llegó a instalarse en Costa Rica la primera planta eólica de América Latina?

Medir el viento.

“Durante muchos años, este fue el único país en América Latina en tener una planta eólica. Incluso le ganamos a gigantes como Brasil o Argentina”, explica el director de Planificación Eléctrica del ICE, Javier Orozco.

Orozco ahora coordina los planes sobre cómo avanzará la planificación eléctrica en Costa Rica, pero en la década de los noventa estaba realmente cerca de Plantas Eólicas SRL: dirigía el proyecto eólico Tejona, que se desarrolló casi de manera paralela en la finca contigua a PESRL y a cargo del ICE.

Las tierras ubicadas al sur y oeste del embalse Arenal son especialmente fértiles para los proyectos eólicos, específicamente la zona llamada “sitio Tejona” donde existen ahora varias plantas (incluyendo Tejona y PESRL).

Desde 1976, el ICE empezó a monitorear la calidad del aire en la zona, como lo había hecho antes con los ríos que consieraba aptos para plantas hidroeléctricas y las regiones de interés geotérmico.

“Las plantas eólicas, como cualquier renovable, necesita con muchísima anticipación que haya una medición del recurso. Lo mismo ocurre con las plantas hidroeléctricas”, señala Orozco.

A inicios de la década de los 80, el ICE firmó una consultoría con la compañía suiza Electrowatt Ingenieros Consultores S. A. y más adelante con la Comisión de Energía de California, quienes apoyaron el proceso de análisis del sitio Tejona.

Según un estudio del investigador Ronald Díaz, la relación con los estadounidenses tuvo como fruto un informe conjunto entre el ICE y la Oficina de Energía e Infraestructura de la Agencia Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID), que en 1992 volvió a destacar la importancia de esta región.

“Las características del suelo parecen favorables para la construcción del proyecto. El sitio y el uso que se da la tierra son muy similares a muchos sitios desarrollados en California”, determinó el reporte.

La puesta en marcha del primer proyecto geotérmico del país –la planta Miravalles, inaugurada en 1994– inauguró el capítulo costarricense de la generación eléctrica renovable más allá de la hidroenergía. Para esa fecha, ya estaban de camino el proyecto Tejona y PESA. Otros llegarían pronto.

“Fue gracias a este impulso que el país alcanza la energía eólica: se midió, se reconoció el recurso y se le dio la seguridad a los inversionistas de que el ICE iba en serio”, señala Orozco. 

La construcción.

“El ICE iba a construir lo que iba a ser la primera planta, pero en el año 1994-1995 se dedice suspender ese proyecto“, explica el director de Planificación Eléctrica del ICE. 

La construcción de Tejona tardó mucho más de lo previsto. Un crédito inicial de $20 millones que el Banco Interamericano de Desarrollo aportó para el proyecto fueron usados para transmisión y distribución, recuerda Orozco, “en alguna medida porque en esos años había un interés político en darle un impulso a la energía privada“.

Esta gráfica muestra los períodos de construcción e inauguración de las plantas eólicas centroamericanas de más de 10 MW.

Esta gráfica muestra los períodos de construcción e inauguración de las plantas eólicas centroamericanas de más de 10 MW.

(Créditos: Presentación de Jay Gallegos)

Mientras tanto, la construcción de Plantas Eólicas avanzaba y finalmente fue inaugurada el 22 de junio de 1996, convirtiéndose en la primera planta eólica de América Latina.

Pero debió superar algunos escollos. Durante la construcción de la planta, el fabricante original de las turbinas entró en bancarrota, relata Rojo, y el gerente de proyectos de la planta, Jay Gallegos, tuvo que negociar directamente con los proveedores para mantener el proyecto a flote.

Así como Orozco ahora ocupa uno de los puestos más influyentes dentro del sistema eléctrico nacional tras pasar por Tejona, el “semillero” de Tilarán también dio frutos con Gallegos, quien ahora es el Presidente de GME, la principal empresa eólica de Centroamérica.

“Hay que atribuirle al ICE que fue pionero en ese sentido y estaba abierto a hacer licitaciones de proyectos de generación eléctrica con tecnología de punta”, dice Rojo. 

Junto con las otras plantas ubicadas en Tilarán (las privadas MOVASA y Aeroenergía y luego Tejona) este núcleo eólico en el sitio Tejona sirvió para impulsar otros proyectos de la región.

Eso fue una vitrina de las posibilidades de la generación eólica en esta región”, relata Orozco.

En el 2015, la energía eólica suplió cerca del 10% de la electricidad generada en Costa Rica.