El peso total de todo lo fabricado por los seres humanos -desde casas, puentes hasta computadoras y ropa- está a punto de superar la masa de todos los seres vivos de la Tierra.

La humanidad se ha convertido en la principal fuerza constructora del futuro del sistema terrestre en su conjunto y el ritmo de la dimensión humana han provocado el cambio climático, la rápida pérdida de biodiversidad, el aumento de las desigualdades y la pérdida de la capacidad para recuperarse y para hacer frente a la incertidumbre.

Otro claro ejemplo del impacto humano en el planeta es que el 75% de la superficie terrestre que no está cubierta por hielo está directamente alterada como resultado de la actividad humana. El dominio humano también se refleja en el peso de la población actual: 10 veces el peso de todos los mamíferos salvajes.

En otras palabras, las acciones humanas están desafiando la base de la biosfera para un desarrollo próspero de las civilizaciones. Esto quiere decir que, dependiendo de nuestras acciones colectivas, las futuras condiciones pueden ser beneficiosas o sumamente desfavorables.

Esta es la principal conclusión del informe presentado por 22 científicos y científicas galardonados con el premio Nobel. Publicado con el título “Nuestro futuro en la biosfera del Antropoceno”, el reporte se lanzó previo a la Primera Cumbre del Premio Nobel: “Nuestro Planeta, Nuestro Futuro”, un evento digital abierto para conversar sobre el estado del planeta y su futuro.

El estudio, publicado en Ambio (revista de la Real Academia Sueca de Ciencias), ahonda en aspectos relativos al Antropoceno: época en que las actividades humanas comenzaron a provocar cambios biológicos y geofísicos a escala planetaria. En este sentido, se brinda una visión general de la relación entre personas humanas y naturaleza con la biosfera, donde debido a esta dinámica se dan choques y eventos extremos.

El informe de los Nobel también establece las bases científicas para entender y responder a un cambio que busca la sostenibilidad global y sociedades resilientes. 

La huella del humano

En su artículo, los científicos plantearon que, para empezar a concientizar y tener cambios, la sociedad necesita verse como parte de la biosfera. Es importante recordar que esta conforma la superficie de la tierra y posee una compleja red de vida. Su grosor es de 20 kilómetros y, hasta donde se sabe, es el único lugar donde existe la vida. Las sociedades, las culturas y las economías forman parte de la misma, es nuestra casa.

La visión de que la naturaleza y los humanos son entidades separadas surgió a partir del desarrollo económico, los cambios tecnológicos y la evolución cultural. Pero esa visión no cambia la realidad: el hecho de que los seres humanos dependen y viven dentro de una biosfera resiliente. Vivir de esta forma significa que el medio ambiente es un tema que no puede quedar fuera de la economía o de la sociedad, destacaron los Nobel.

Ahora bien, durante el siglo pasado y especialmente desde la década de 1950, según los Nobel, se dio una aceleración y expansión de las actividades humanas hacia una sociedad globalizada, acompañada por el descubrimiento y uso de energía fósil e innovaciones tecnológicas. Esto generó una amplia evidencia de que la cultura humana acumulada se ha expandido hasta tal punto que se ha convertido en una fuerza global que afecta el funcionamiento de la Tierra y su biosfera, es lo que se conoce como Antropoceno.

“La pandemia global es un fenómeno del Antropoceno. Ha sido causada por nuestra relación entrelazada con la naturaleza y nuestra hiperconectividad. Pero la crisis de la pandemia abre la posibilidad de cambiar el curso de la historia. Es un momento para acelerar la acción para estabilizar la Tierra para las generaciones futuras”, dijo Carl Folke, co-autor del estudio y director del Instituto Beijer de Economía Ecológica así como presidente del Centro de Resiliencia de Estocolmo en la Universidad de Estocolmo.

La época del Antropoceno, según mencionan los autores, abre las puertas al cambio climático y a la pérdida de biodiversidad. Evidencia científica establece que ambos fenómenos, en vez de ser independientes, son síntomas de las acciones realizadas por los humanos a la biosfera.

Actualmente, alrededor del 55% de las emisiones antropogénicas globales que causan el calentamiento global derivan de la producción de energía y su uso en edificios y transporte. El 45% restante proviene de las emisiones humanas al utilizar las tierras, producir comida, ropa, vehículos, entre otros.

Si los esfuerzos para limitar las emisiones fracasan, se espera que la temperatura promedio global para 2100 aumente entre 3-5 °C, según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), “lo cual sería terreno desconocido para la humanidad y ciertamente un terreno nuevo para la sociedad contemporánea”, señala la investigación.

A pesar de todo, la biosfera contribuye  en la generación y mantenimiento de suelos, control de plagas, polinización de cultivos alimentarios y participación en ciclos biogeoquímicos, buscan la capacidad de persistir y desarrollar a pesar de los cambios en el ambiente; a esta capacidad se le conoce como resiliencia.

La conservación de una diversidad de especies de plantas permiten que los bosques amazónicos, por ejemplo, se adapten a las nuevas condiciones climáticas y así,  proteger la función crítica del sumidero de carbono.

Inequidad y transformaciones 

La inequidad y el cambio climático están sumamente vinculados. Según los investigadores, reducir la desigualdad aumentará la confianza entre las sociedades, la cual es fundamental para que los gobiernos tomen decisiones a largo plazo en pro del ambiente.

Según los autores, el 1% más rico de la población mundial ha sido el responsable de más del doble de las emisiones de carbono en comparación a la mitad más pobre de la humanidad.

Además, el cambio climático trae mayores desventajas para grupos vulnerables como mujeres, niñas y comunidades indígenas. Las personas con menos recursos son más afectadas por las consecuencias del cambio climático, tales como inundaciones y sequías. Su capacidad de enfrentarse a estas adversidades, o bien, de recuperarse de ellas, es más limitada.

 El estudio establece que “la desigualdad, tanto en términos de capital social como natural, está aumentando en el mundo y debe abordarse como parte integral de nuestro futuro en la Tierra”.

Ahora bien, la reducción de las desigualdades viene de la mano con las transformaciones sistemáticas. Cuando hablan de transformación, los investigadores se refieren a la capacidad de crear nuevos sistemas de interacciones y retroalimentaciones humano-ambientales, esto en caso de que las estructuras ecológicas, económicas o sociales hagan el sistema actual insostenible.

Las transformaciones en el Antropoceno, van acompañadas de las tecnologías. El coautor Victor Galaz, subdirector del Centro de Resiliencia de Estocolmo, explicó que “a medida que la presión de las actividades humanas se acelera en la Tierra, también lo hace la esperanza de que tecnologías como la inteligencia artificial que pueden ayudarnos a lidiar con el clima  y el cambio ambiental. Sin embargo, eso solo sucederá si actuamos enérgicamente de manera que reoriente la dirección del cambio tecnológico hacia la administración planetaria y la innovación responsable”.

Siga la cumbre de los Nobel

La primera Cumbre del Premio Nobel, que se realizará los días 26, 27 y 28 de abril de este año, reunirá virtualmente a los galardonados así como a otras personas expertas y líderes para centrarse en esta pregunta: ¿qué se puede lograr en esta década para dirigir al mundo hacia un futuro más sostenible y próspero? 

Las personas interesadas pueden registrarse de manera gratuita para participar en el escenario principal. Asimismo, pueden observar las sesiones de Ciencias Académicas o bien, las sesiones de Soluciones Científicas.

Durante los tres días, las y los oradores explorarán soluciones a algunos de los mayores desafíos de la humanidad: el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, la creciente desigualdad y la innovación tecnológica.

Puede consultar el programa de la cumbre en el siguiente enlace: https://www.nobelprize.org/events/nobel-prize-summit/2021/agenda/#tab-content 

La Cumbre del Premio Nobel es organizada por la Fundación Nobel y la Academia Nacional de Ciencias de EE. UU, en asociación con el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y el Centro de Resiliencia de Estocolmo / Instituto Beijer.