Carlo Ratti es el director del Senseable City Lab, una iniciativa de investigación del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Estados Unidos, cuyo objetivo es anticipar los cambios en la ciudades y estudiarlos desde un punto de vista crítico.

“Lo que más va a cambiar es realmente la forma de vivir en la ciudad”, comentó Ratti, al referirse a los cambios que pueden sufrir las ciudades en el proceso de transformación hacia urbes más inteligentes.

De hecho,  Ratti establece que el Internet es la manera en que podemos entender, diseñar y vivir en las ciudades.

Pero, las ciudades inteligentes no solo se basan en la tecnología. Para Paola Malanotte-Rizzoli, profesora italiana de oceanografía física, las consecuencias del calentamiento global deben de tomarse en cuenta a la hora de pensar en la sostenibilidad urbana así como en cualquier plan de ciudad inteligente y las soluciones verdes.

“Los efectos climáticos a corto plazo del clima son cruciales para cualquier plan de sostenibilidad urbana y de ciudades inteligentes”, indicó Rizzoli. 

Ratti y Rizzoli fueron parte del panel “Ciudades inteligentes y nuevas soluciones verdes”, el cual reunió a distintas personas expertas de primera categoría, provenientes de los dos lados del Atlántico, quienes discutieron sobre el desafío global de desarrollar ciudades inteligentes y resilientes, orientadas a mejorar la salud de los sistemas humanos y ecológicos del planeta.

El evento lo organizó la Embajada de Italia en Estados Unidos en conjunto con la Academia Nacional de Ciencias del mismo país. El mismo fue parte de la sección “Sesiones de Soluciones” de la primera Cumbre de los Premios Nobel, la cual se realizó del 26 al 28 de abril de manera virtual y tenía como fin generar conversaciones sobre la situación del planeta y su futuro.

AhoDebra Lam, directora general de Ciudades Inteligentes e Innovación Inclusiva de Instituto de Personas y Tecnología de Estados Unidos, definió a las ciudades inteligentes como la aplicación y la integración de datos tecnológicos y herramientas similares para mejorar la calidad de vida.

“Se centra en desarrollar nuestra comprensión, el contexto local y el problema primero y luego pensar en las herramientas y tecnologías adecuadas que se pueden utilizar para abordar eso”, comentó Lam.

La clave energética

Una ciudad inteligente requiere de energía para funcionar. En este sentido, Stanley Whittingham, Premio Nobel de Química en el 2019, también se sumó a la conversación resaltando la importancia de las baterías como opción de almacenamiento energético para así limpiar el ambiente, dado que el sector energético es el mayor responsable de las emisiones de carbono a nivel global.

“Creo que, la energía renovable con almacenamiento puede hacer que la red eléctrica sea más eficiente y resiliente. Puede ayudarnos a atravesar huracanes, inundaciones e incendios”, comentó Whittingham.

Además de beneficios para el planeta, el científico utilizó el ejemplo del estado de Texas para evidenciar el ahorro monetario que la energía renovable trae. Hasta agosto del año pasado, el 94% de la capacidad de generación venía de fuentes renovables como solar y eólica también del almacenamiento. 

“La ventaja de las energías renovables es el costo mínimo durante la operación. No hay costo de combustible, a diferencia del carbón, el petróleo y el gas, y generalmente es muy limpio”, indicó Whittingham.

Sin embargo, toda la energía necesita un lugar para ser almacenada. La instalación de almacenamiento en Moss Landing, en California (EE. UU.), funciona para ilustrar perfectamente el paso de los combustibles a la energía renovable. Whittingham explicó que, anteriormente, en esa instalación había una estación de gas, lo que vuelve más viable económicamente reemplazar una estación como esta por una de almacenamiento energético, ya que tiene toda una infraestructura de servicios públicos.

De esta forma, cada ciudad podría tener su propio almacenamiento y brindar resiliencia a los vecindarios.

Comunidades en el centro

Por otro lado,  Christopher Greer, director de la Oficina del Programa de Redes Inteligentes y Sistemas Físicos Cibernéticos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnologías de Estados Unidos, brindó una serie de claves para considerar los objetivos de las ciudades inteligentes.

Primero, Greer habló de asegurarse que sean las comunidades quienes lideren los procesos, ya que son estas quienes entienden y viven las necesidades del lugar. 

En segundo lugar, propuso que la métrica del éxito debe estar enfocada en los beneficios para los residentes. “Las métricas de tecnología solo son útiles en la medida en que brindan información sobre los beneficios de esos residentes”, comentó.

La tercera clave que Geer planteó es que se debe reconocer que una comunidad inteligente es un “nido” y una asociación que a menudo involucra una combinación de personas activas del sector público y privado. 

Finalmente, el experto estableció que la colaboración es una forma de aprender de los demás. “Colaboren con contrapartes de todo el mundo que están asumiendo muchos de los mismos desafíos”, concluyó.