Costa Rica deberá esperar unos meses más para estrenar su red nacional de centros de carga rápida para vehículos eléctricos, cuya primera etapa con 34 estaciones debía estar lista este año.

Un proveedor del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) incumplió un contrato para venderle 28 estaciones de carga rápida y el software para emplearlos, por lo que la inauguración de la red se atrasó.

Ahora, el ICE busca cómo remediar esto. El plan es “pedirle” tres cargadadores a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) y hacer una compra rápida de ocho más para instalarlos en 2019.

De todas maneras, el parche se queda corto. En abril, el gobierno anunció que para finales del 2019 estarían instalados 34 centros de carga rápida para vehículos eléctricos, que permitirían recargar una batería completa en media hora.

De esos, al ICE le tocaba 29 centros, cuatro a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) y uno a la Junta Administrativa del Servicio Eléctrico Municipal de Cartago (JASEC). El incumplimiento en la licitación 2018LI-000004-PROV cambió los planes.

“Tuvimos que crear un plan de contingencia para poder salir este año con parte del compromiso con la red de recarga”, explicó Bernal Muñoz, director del Programa de Electromovilidad del ICE. 

La CNFL le pidió al ICE tres cargadores: uno ya lo instaló en Limonal y otros dos irán para Orotina y para Liberia.

Los ocho nuevos estarán instalados en noviembre, según el ICE, en Barranca, Herradura, Dominical, Naranjo, San Ramón, Alajuela, Siquirres y Limón. Cada uno de estas estaciones tiene un costo de $28.000.

Además, el ICE compró y empezará a instalar este año 36 cargadores semi-rápidos que permitirían una carga completa en 2.5 horas (tienen una velocidad de 7.5 kilowatts por hora).

Contrato incumplido.

El contrato firmato entre el ICE y la empresa POSCO ICT Company incluía ₡567 millones por los 28 cargadores, ₡372 millones por el software para operar el sistema y cerca de ₡96 millones para otro equipo necesario.

En total, la licitación alcanzaba ₡1.035 millones de colones o cerca de $1,7 millones. Como el contrato se incumplió antes de haberse iniciado, el ICE no tuvo que pagar nada, explicó Muñoz. 

“[Ellos] quisieron variar algunas condiciones, sobre todo en las formas de pago y que en ese momento no es viable hacerlo”, explicó Muñoz. 

Estos cargadores tenían una velocidad de 50 kilowatts por hora y hubiesen podido cargar un carro en media hora o menos.

Actualmente hay cuatro cargadores rápidos en el país: dos en los plantes de Escazú y Paso Ancho de la CNFL, uno en el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos y uno del ICE en Limonal. A estas se sumarán las ocho que comprará el ICE, las dos que pidió a la CNFL y una más que instalará JASEC en 2019.

La Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (Asomove), que agrupa a usuarios y empresas del sector, dijo que están al tanto de los atrasos.

“Estamos concientes de los esfuerzos y dedicación del grupo de trabajo del ICE que está viendo el tema”, dijo su tesorero, Carlos Walker, en un mensaje.

La Asociación también llamó a que empresas privadas sumen estaciones de carga semi-rápida en sus instalaciones.

“Iniciativas como los centros de recarga L2 en Antojitos en San Pedro, Avenida Escazú, Multiplaza, y los negocios que forman parte de la Ruta Eléctrica Monteverde, entre otros, son ejemplos de cómo la empresa la privada puede ofrecer un servicio de valor agregado y atraer nuevos clientes a sus locales”, dijo Walker.

El ICE abrirá de nuevo la licitación internacional para tener un proveedor que complete la red de estaciones de carga, pero los centros llegarán hasta el próximo año.