Las limitaciones a la movilidad de las personas -favorecidas por la restricción vehicular, el teletrabajo y la virtualización del curso lectivo, entre otras medidas- permitieron descongestionar las calles y también contener el contagio del virus causante de COVID-19 para que este no alcanzara un alto nivel de propagación, según un estudio incluido en el Informe Estado de la Nación 2020

Los investigadores del Programa Estado de la Nación (PEN) recurrieron a los registros de congestionamiento vial reportados por la plataforma Waze, gracias a un convenio suscrito con el Ministerio de Obras Públicas y Transporte (MOPT), para monitorear la movilización de las personas antes y durante la pandemia. 

El período de estudio se extendió desde enero de 2019 hasta setiembre de 2020. Se analizaron alrededor de 255 millones de registros con una resolución que permitió un detalle de 100 metros para todo el país.

Es importante anotar que los datos no distinguen el medio de transporte, no se puede saber si la persona utilizó un vehículo privado o el transporte público, ya que lo que se reporta es la movilidad del celular donde se instaló la aplicación.

Según Steffan Gómez, investigador del PEN, los datos de Waze se cotejaron con los aportados por Google Mobility y estos coincidieron, lo cual brinda robustez a la información.

“Los datos de Google Mobility son datos generales a nivel nacional, uno no puede desagregar a nivel local e incluso por carretera. La maravilla es que Waze sí lo permite; pudimos ir a un nivel de segmentos de 100 metros, desagregar por cantón y distrito”, dijo Gómez y agregó: “Costa Rica es uno de los países piloto de Waze desde el inicio de su operación y es uno de los países con mayor cobertura por parte de la aplicación”. 

Ahora bien, y según el análisis realizado en el marco del estudio, se confirma que la restricción a la movilidad alteró significativamente el comportamiento del tránsito en todo el país, “al punto de borrar los flujos que ya prevalecían”.

“Durante enero, febrero y marzo se mantuvo el conglomerado de cantones con alto nivel de congestión, aunque más adelante su composición sufrió algunas variaciones. A partir de abril de 2020, desaparece el patrón territorial de la congestión. En ninguno de los meses siguientes la relación espacial fue significativa”, se lee en el informe.

Un primer grupo de cantones, que presentaron la mayor cantidad de flujos de tránsito en el 2019, se mantuvieron así en los primeros nueve meses del 2020. Ese fue el caso de San José, Alajuela y Desamparados.

Un segundo grupo presentó flujos regularmente altos en el 2019, pero se redujeron en el 2020, debido a las medidas de restricción. Entre estos cantones están Heredia, Goicoechea y Tibás, los cuales se ubicaron entre los diez más congestionados en el 2019, pero salieron de este ranking en el 2020 debido a la pandemia.

En el 2019, el conglomerado de ocho cantones que presentaron una muy alta congestión vial son los mismos que reportan un 53% de la población que debe salir a trabajar a otro cantón.

Por otra parte, se observó un tercer grupo de cantones que no estuvieron en las primeras posiciones de congestionamiento en el 2019, pero sí aparecieron con altos flujos de tránsito en el 2020, incluso en meses pandémicos. Ese fue el caso de Pérez Zeledón, Cañas, San Carlos y Limón.

“Lo ocurrido en estos cantones es un reflejo de las variaciones en la movilidad generadas durante la pandemia. Por ejemplo, San José se mantiene como el cantón con mayor congestión hasta el momento, pero cuando se comparan las condiciones del 2019 con lo registrado entre marzo y setiembre de 2020, se observa una reducción importante de la actividad. En promedio, la congestión se redujo un 66% en este cantón”, explicaron los autores en el informe.

Pandemia en etapas

A partir del 9 de marzo, los datos evidenciaron cuatro etapas relativas a la movilidad: una primera fase de restricción donde se incluyó la Semana Santa, una segunda fase de apertura desde el 20 de abril hasta el 29 de junio, una tercera de restricción correspondiente al cerco epidemiológico que se impuso a la Gran Área Metropolitana (GAM) y una cuarta de apertura desde finales de julio hasta setiembre.

De esta forma, los datos mostraron que la movilidad fue de -94% durante la primera etapa, específicamente durante Semana Santa, con respecto a los niveles registrados en enero y febrero del 2020.

La flexibilización de las medidas sanitarias hizo que la movilidad se recuperara un 40% durante la segunda etapa. De hecho, a inicios de junio, se registró una movilidad de -52% en comparación a los dos primeros meses del año.

El aumento de los contagios hizo necesario tomar acciones más estrictas en la GAM, lo cual se reflejó en la tercera etapa. El cerco epidemiológico significó que todos los cantones se declararan en alerta naranja y, por tanto, se vieron sometidos a una restricción vehicular más estricta y a una limitación a la operación comercial. Las condiciones experimentadas en esta tercera etapa hicieron que la movilidad fuera de -88%.

En una cuarta etapa, la apertura experimentada desde finales de julio hasta setiembre hizo que la movilidad fuera de -45%.

Al centrarse en segmentos de horario, el mayor nivel de congestión en 2019 se vivió entre las 4 p.m. y las 6 p.m., franja que coincidió con el fin de la jornada laboral y las clases.

Este año, entre marzo y julio, se mantuvo la “hora pico” pero se movió a la franja entre las 3 p.m. y las 5 p.m., lo cual concuerda con el límite establecido por la restricción vehicular más estricta.

Freno al virus

Los investigadores también notaron que variables como la congestión vial, la densidad poblacional, la proporción de personas ocupadas que viajan a trabajar a otros cantones, la cantidad de patentes (como evidencia de actividad económica) y la proporción de población no asegurada (lo que demuestra vulnerabilidad laboral) están asociadas con los nuevos casos de COVID-19 reportados diariamente por el Ministerio de Salud a nivel de cantón.

Estos factores influyen en el distanciamiento físico, una de las medidas sanitarias más importantes en la actual pandemia, ya que el SARS-Cov2 se transmite de persona a persona mediante el contacto con gotículas respiratorias, es decir, el virus se mueve con las personas.

Los investigadores relacionaron dos variables: los casos nuevos de contagio reportados diariamente por cantón y la movilidad registrada por Waze ese día. “Si en un cantón hay mucha congestión es porque hay un mayor flujo de personas, entonces uno esperaría menos condiciones para el distanciamiento social y, por tanto, se esperaría un incremento de casos nuevos por cantón y lo que encontramos es que así fue, esto como norma general”, explicó Gómez.

En este sentido, los investigadores del PEN realizaron modelos de regresión utilizando los datos recopilados desde marzo a julio. Este ejercicio mostró que, en las zonas donde hay una alta congestión (entendida como alta movilidad de personas) reportada por Waze, tiende a existir también un alto nivel de contagio del virus. Por tanto, las restricciones impuestas a esa movilidad se asocian a una disminución en los niveles de contagio.

“Al explorar territorialmente los cantones en donde los factores anteriores son más consistentes, los resultados muestran que la relación entre congestión vial y casos de COVID-19 es estadísticamente significativa en un total de 44 cantones”, se lee en el informe.

Los investigadores también observaron casos particulares en donde se registró una alta movilidad sin que ello desembocara significativamente en un alto nivel de casos reportados de COVID-19. Ese fue el caso de San José. “La razón detrás es que San José tiene una dinámica interesante: es la capital, una zona de paso, mucha gente pasa por ahí y reporta congestión, pero no se baja ahí porque tal vez era gente que trabajaba en Santa Ana o Pavas, en la zona industrial”, manifestó Gómez.

Aún resta por incluir el resto de los datos de contagio, sobre todo el pico epidemiológico vivido en los meses de setiembre y octubre. “Mi hipótesis es que, cuando los incluyamos, esto va a aumentar en términos de la relación”, dijo el investigador del PEN.

Para los autores, este estudio brinda elementos a los tomadores de decisión para identificar los efectos de aplicar medidas focalizadas en restricciones donde hay focos de contagio y una mayor apertura donde no los hay, esto con el propósito de evitar mayores afectaciones a la economía del país.

“Las restricciones generales, aplicadas a todo el país, no son igualmente efectivas”, destacó Gómez.

Asimismo, este estudio es un insumo para valorar la factibilidad de aplicar medidas sobre el tránsito en condiciones posteriores a la pandemia, con el objetivo de reducir los tiempos perdidos por la congestión, la contaminación y otros factores que producen el fuerte embotellamiento que suele aquejar a la GAM.