El fenómeno de El Niño causó una disminución de 20% en las lluvias durante el 2019, especialmente en el Valle Central y la provincia de Guanacaste. Este fue un impacto moderado, pero el fenómeno es cada vez más común por el cambio climático.

El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) reveló los impactos del reciente fenómeno de El Niño este 9 de diciembre a través de una conferencia de prensa. De acuerdo con la institución, sin embargo, los impactos estuvieron dentro de lo esperado.

“A pesar de que no fue un fenómeno muy fuerte desde el punto de vista de intensidad, sí generó déficit de lluvias de 15 a 20% en el Pacífico y Valle Central, y un superávit de 15 a 20% en el Caribe. Esta cifra era la prevista”, dijo el director interino del IMN, Werner Stolz.

Típicamente, este fenómeno causa sequía en la vertiente del Pacífico y lluvias intensas en el Caribe. 

Si bien el promedio para todo el año fue una baja del 20%, hubo meses con impactos mayores y otros con impactos menores. En noviembre, por ejemplo, el IMN midió un déficit de lluvias de un 65% en la provincia de Guanacaste.

De acuerdo con el Jefe de Operaciones de la Comisión Nacional de Emergencias, Sigifredo Pérez, la institución tuvo que atender “impactos importantes” como desabastecimiento de agua para consumo y para actividades agrícolas.

“Eso obligó a orientar recursos hacia la emergencia, para ver cómo podíamos perforar pozos adicionales y buscar otras fuentes (de agua) para utilizar”, dijo Pérez. Según explicó, la provincia más afectada fue Guanacaste.

El Instituto de Acueductos y Alcantarillados, por su parte, tuvo que recorrer al racionamiento de agua en varias localidades. Solo en el Valle Central, afectó a más de 60 mil personas con cortes del servicio de agua.

En el mes de julio, el gobierno decretó estado de emergencia, por causa de la sequía, en todos los cantones de Guanacaste, en varios cantones del Pacífico y Valle Central y en la Zona Norte. 

Aviso del cambio climático

Los fenómenos de El Niño, como el que impactó a Costa Rica durante el 2019, se volverían cada vez más frecuentes por causa del cambio climático, según los últimos reportes científicos de la ONU.

Un estudio publicado en la revista Nature en el 2017 señala que, incluso en un escenario en el que logramos reducciones drásticas de emisiones, los fenómenos de El Niño extremos se volverían dos veces más frecuentes.

Según dijo el meteorólogo del IMN, Luis Fernando Alvarado, a Ojo al Clima en el 2018, ya se está comenzando a ver un poco de eso: el tiempo entre fenómenos de El Niño es cada vez más corto.

“Hace unos 20 o 30 años, los fenómenos de El Niño tenían una frecuencia entre 5 y 7 años. Ahora están apareciendo con mayor frecuencia: entre 3 y 5 años. Es decir, se están presentando cada vez más seguidos”, señaló el meteorólogo del IMN.

Por su parte, el director interino del Instituto Meteorológico señaló que no se puede concluir una tendencia todavía. No obstante, coincidió en que hay pequeños indicios que parecen confirmar los modelos internacionales.

“Ahorita no podemos decir que se ha observado una tendencia en sí, pero sí se observa más fenómenos de corta duración y con probabilidades de suceder más seguido”, dijo Stolz, director del IMN.

Según el científico, los escenarios climáticos de Costa Rica en el futuro aún son inciertos, ya que el IMN no los publicará hasta el próximo año. 

Esta información sería importante. Los estudios globales permiten saber la tendencia promedio a nivel mundial, pero en ciertas regiones vulnerables (como Centroamérica) estos eventos podrían suceder con aún mayor frecuencia.

“Los escenarios nos darán un panorama de qué tan seco y qué tan lluvioso va a ser el país (bajo la influencia del cambio climático). Además, también nos dirá cuánto va a aumentar la temperatura”, señaló el científico.