El 2016 fue devastador bajo el mar: más de la mitad de la región norte de la Gran Barrera de Coral murió en manos del calentamiento del agua. Previendo tal catástrofe, un grupo de documentalistas decidió mostrarle al mundo la agonía de este ecosistema.

Con un sofisticado equipo cinematográfico y el apoyo de varios biólogos marinos, el equipo de documentalistas se lanzó en su expedición: filmar durante un mes el proceso de blanqueamiento (enfermedad) de los corales hasta su muerte.

Después de tres años y 500 horas de grabación bajo del agua, los cineastas lanzaron las imágenes este 13 de julio en un documental de Netflix llamado “En busca del coral”.

En él, se resume toda la odisea para grabar el blanqueamiento de los corales y así entender el impacto del cambio climático en ellos. El resultado es una impactante cronología de la salud, enfermedad y muerte de los arrecifes australianos.

“En retrospectiva es una locura: nadie nunca ha visto estas imágenes. Nada como esto existía. Científicos me compartieron su emoción por traer algo a este campo que no pudieron haber hecho ellos mismos”, afirmó Jeff Orlowski, director de la cinta, al medio especializado No Film School.

La importancia de los arrecifes de coral es incuestionable. Por un lado, a pesar de cubrir solo un 0.1% de la superficie del océano, los arrecifes de coral albergan a un 25% de todas las especies marinas conocidas, según un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en inglés).

Por otro, son sumamente importantes para los humanos, ya que de muchas de estas especies se extraen compuestos para realizar medicamentos. Por ejemplo, de la críptica especie Bugula neritina se extrae el compuesto anticancerígeno briostatina 1.

También incuestionable es el hecho de que los corales están sufriendo un fuerte impacto por el calentamiento del agua, producto del cambio climático. La misma WWF señala que en solo 30 años el mundo ha perdido casi la mitad de los arrecifes.

Pero, ¿sabe cómo funciona el proceso de blanqueamiento del coral realmente? ¿Sabe si se puede hacer algo por salvarlos? Aquí estas respuestas:

¿Qué sucede bajo el agua?

Según la investigadora del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR), Celeste Sánchez, el aumento de la temperatura que ocurre en el agua podría ser peligroso para el coral.

Los corales se nutren de azúcares producidas por un alga llamada Zooxantela, explicó Sánchez a Ojo al Clima en enero. En una relación de ayuda mutua, conocida por los científicos como simbiótica, el coral provee hogar con su sólida estructura y el alga provee comida en forma de azúcares producidas por el proceso de fotosíntesis.

Sin embargo, cuando se calienta mucho el agua, esta alga acaba por salirse del tejido del coral. A veces, la temperatura baja y el alga regresa. Otras veces, no.

“Eso es como si uno se quedara mucho tiempo sin comer y en el momento en que uno comienza a comer de nuevo ya empieza poco a poco a agarrar fuerzas. Sin embargo, hay situaciones en las que el agua se mantiene cálida por muchas semanas y en ese momento el coral básicamente se muere”, detalló Sánchez.

Esta alga además es la que le brinda el color al coral. Al expulsar el alga por el calentamiento del agua, el coral queda con el esqueleto blanco expuesto: a esto se le llama blanqueamiento.

“Reforestación” del coral

Los arrecifes de coral también son llamados bosques de coral por algunos y, al igual que un bosque, se pueden reforestar. Este es solo uno de los esfuerzos de restauración en los que trabajan los científicos de cara al futuro.

En Costa Rica, más puntualmente en Golfo Dulce, los biólogos Tatiana Villalobos, José Andrés Marín y Joanie Kleypas trabajan en un criadero de corales con una ambiciosa idea en mente: reforestar los corales muertos de la zona.

Su éxito, sin embargo, aún falta por ser comprobado y el proyecto continúa en una fase de investigación.

Esta medida, además, no es una solución definitiva y los científicos están de acuerdo en que es necesario reducir nuestras emisiones de carbono para salvar a este ecosistema en peligro.

“La restauración de corales nos puede dar una ventaja de 10, 50 o 100 años, pero si la temperatura de los océanos sigue aumentando, no habrá mucha esperanza”, dijo el biólogo marino Dave Vaughan, quien visitó el golfo Dulce en 2016 para ver, de primera mano, el proyecto en aguas ticas.