Los huracanes pueden influir positivamente en los manglares al favorecer su fertilización, lo cual repercute en su productividad y resiliencia; así lo destacó un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Investigadores de la Universidad Internacional de Florida y la Universidad Estatal de Louisiana estudiaron cómo el huracán Irma —cuyo paso data de setiembre de 2017— influyó en las reservas de nutrientes del suelo, la acreción o crecimiento vertical del mangle y la absorción de fósforo por parte de las plantas que forman parte del ecosistema Everglades, ubicado en la costa de Florida (EE.UU.).

La acreción vertical de los depósitos de Irma fue de 6,7 a 14,4 veces mayor que la tasa de acreción anual a largo plazo (100 años). Asimismo, estos depósitos se extendieron hasta 10 kilómetros tierra adentro.

Los aportes de fósforo también fueron altos. “Esta deposición de fósforo contribuyó entre un 49 y un 98% a la reserva de nutrientes del suelo. Como resultado, todas las especies de mangle mostraron un aumento significativo en las concentraciones de fósforo foliar de la hojarasca y de fósforo inorgánico del agua porosa del suelo a principios de 2018, tres meses después del impacto de Irma, lo que subraya las diferencias entre las especies en cuanto a la absorción de nutrientes”, se lee en el estudio.

En otras palabras, los aportes minerales inducidos por los huracanes aumentan las concentraciones de fósforo en los suelos, incrementan la absorción del mismo por las plantas, promueven el aumento de la elevación del suelo en relación con el nivel del mar y facilitan la rápida recuperación de los bosques salados tras las perturbaciones.

“La respuesta de los manglares a la fertilización con fósforo a gran escala de los huracanes pueden ser una importante adaptación de los manglares neotropicales en el Golfo de México y la región del Caribe para soportar los impactos del incremento en el nivel del mar”, destacaron los investigadores.