Aquí va un aporte real a la lucha contra el cambio climático: si logramos cambiar los aerosoles que usamos para aires acondicionados, refrigeración y espumas y enmendamos el Protocolo de Montreal, podremos reducir el calentamiento global en 0,5 grados centígrados (que puede parecer poco, pero es bastante).

Luego de la firma del Acuerdo de París, en diciembre del año pasado, los países del mundo han buscado tenazmente cuáles caminos son viables para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, por añadidura, el calentamiento global.

Un viejo Protocolo de tres décadas –cuyos cambios se negociaron este julio– parece ser una de las respuestas.

En 1987, se firmó el Protocolo de Montreal (que actualmente 197 países han ratificado), un acuerdo que pretendía eliminar los clorofluorocarbonos (CFC) – un tipo de gas que se encuentra en los aires acondicionados y latas de aerosol y que perjudican la capa de ozono.

Como alternativa a los CFC, los hidrofluorocarbonos (HFC) llegaron a reemplazarlos, con la intención para no afectar la capa de ozono. En la actualidad, estos HFC se utilizan en los aires acondicionados, refrigeración, espumas y aerosoles como reemplazo de las sustancias que agotan el ozono.

Video: NASA

Con el cambio se logró frenar y reducir el agujero en la capa de ozono –como reportamos en julio– pero en cierta forma tenían un problema: eran gases de efecto invernadero muy potentes.

Un estudio de 2013 determinó que los esfuerzos para limitar estos gases daría como resultado 0,5 grados centígrados menos de calentamiento global hacia el 2100, reduciendo el camino que necesitamos recorrer en otros campos.

Del 15 al 23 de julio negociadores, ministros y funcionarios de los países del mundo entero se reunieron para negociar cómo reducirlos. ¿El epicentro? Viena, Austria.

Las conversaciones estuvieron centradas alrededor de la disminución gradual y progresiva de los hidrofluorocarbonos (HFC) en el marco del Protocolo de Montreal y en ayudar a los países en desarrollo a alcanzar su fase descendente compromisos.

El objetivo de estas negociaciones era llegar lo más cerca posible a un acuerdo final para poder firmar la modificación esperada en el Protocolo en la próxima reunión, que se realizará en octubre en Kigali, capital de Ruanda.

En Viena.

Para ello, un tema clave son las alternativas para sustituir estos gases y de igual forma cuales serian las vías para financiar a los países en desarrollo.

Los negociadores se reunieron en Viena, capital de Austria, para negociar una enmienda al Protocolo de Montreal que permita reducir el uso de gases tipo HFC.

Los negociadores se reunieron en Viena, capital de Austria, para negociar una enmienda al Protocolo de Montreal que permita reducir el uso de gases tipo HFC.

(Créditos: IISD)

“El informe del Grupo de Evaluación Tecnológica mencionó los avances que se tienen ya en el mercado con alternativas para la sustitución de una buena cantidad de estos gases. Sin embargo, no se ha agotado la investigación”, explicó la negociadora por Costa Rica, Shirley Soto, directora de la Dirección de Gestión Ambiental del Minae.

En las negociaciones se destacó la necesidad de aumentar el apoyo al Fondo Multilateral para la Aplicación del Protocolo de Montreal –un órgano encargado de brindar los fondos y el financiamiento– con objeto de ofrecer asistencia a los países en desarrollo para que estos ejecuten un plan de reducción progresiva ambicioso.

Los líderes del G7 y los países nórdicos destacarón su intención de proporcionar un apoyo adicional a través del Fondo Multilateral tras la aprobación de una enmienda.

Según Soto, “no se ha culminado la negociación pero se logró avanzar en propuestas más concretas que se pretenden terminar en octubre en la reunión que se tiene prevista”.

Una modificación de los tratados este año podría evitar que, de aquí a 2050, se eviten aproximadamente el equivalente a cerca de 105 gigatoneladas de dióxido de carbono para el año 2050, sin dejar de proteger la capa de ozono.

Este sería el mayor logro de la protección del clima en el 2016 y contribuiría a los Acuerdos de París, según un comunicado de prensa de Climate and Clean Air Coalition.

A nivel local.

La negociadora señaló que Costa Rica se ha comprometido a la apoyar enmienda que introduzca los HFC dentro del Protocolo de Montreal. El país cuenta ya con una dependencia que tiene la experiencia y capacidad para la regulación de estos gases, apuntó la funcionaria.

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“Estamos preparando a los técnicos en refrigeración y aire acondicionado (a través del INA) para que el país pueda hacer el cambio de forma segura, contando con técnicos capacitados en buenas prácticas que aseguren un uso seguro de estas sustancias”, apuntó Soto.

La próxima sesión será en octubre, del 10 al 14, en Kigali.