La idea era que, para estar alineados a los objetivos del Acuerdo de París, los países recortaran sus emisiones al año 2030. Sin embargo, las metas climáticas de los 191 miembros de la convención de cambio climático más bien implican un aumento de 16% en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para el 2030 en comparación a lo contabilizado en el 2010.

Así se destaca en el reporte de Síntesis de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés), realizado por Naciones Unidas tras el análisis de los compromisos actualizados enviados por los países al 31 de julio de 2021.

Según las últimas conclusiones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), este incremento de 16% aumentaría la temperatura 2,7ºC a finales de siglo, es decir, se estaría rebasando el límite de 2ºC establecido por el Acuerdo de París.

De hecho, el IPCC estimó que para limitar el incremento de la temperatura media del planeta a 1,5ºC se requiere esfuerzos de reducción del 45% al 2030 o un recorte de 25% para limitar el calentamiento a 2ºC.

“El aumento del 16% es un gran motivo de preocupación. Contrasta fuertemente con los llamamientos de la ciencia a una reducción rápida, sostenida y a gran escala de las emisiones para evitar las consecuencias climáticas más graves y el sufrimiento, especialmente de los más vulnerables, en todo el mundo”, dijo Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC).

A finales de julio, 113 Partes de la CMNUCC habían presentado NDC nuevas o actualizadas. Estos compromisos abarcan el 59% de los firmantes del Acuerdo de París y representan alrededor del 49% de las emisiones mundiales de GEI.

Si solo se analizan estos compromisos, se prevé que las emisiones disminuyan 12% al 2030 en comparación al 2010. Asimismo, 70 países indicaron tener objetivos de carbono neutralidad para 2050; esto “podría suponer una reducción de emisiones aún mayor, de aproximadamente 26% en 2030 con respecto a 2010”. 

Este reporte de síntesis fue solicitado por los mismos países firmantes del Acuerdo de París para ayudarles a evaluar el progreso de la acción climática antes de la Conferencia sobre Cambio Climático (COP26), la cual se celebrará en noviembre en Glasgow (Escocia).

Previamente, en febrero de 2021, Naciones Unidas había presentado una evaluación provisional con las NDC presentadas en el 2020. Ese primer reporte concluía que las reducciones propuestas eran ligeramente más ambiciosos que aquellas del 2015. En específico, el impacto combinado de estas nuevas contribuciones supondría menos de 1% de la reducción de emisiones en 2030 respecto a 2010.

La primera responsabilidad de todos los gobiernos es proteger a sus ciudadanos. Al adoptar el Acuerdo de París, esa es precisamente la promesa que 195 países hicieron a los pueblos del mundo. Ahora la ciencia grita a los cuatro vientos que es hora de aumentar las acciones en un orden de magnitud suficiente para el desafío. Eso significa políticas que sumen recortes del 50% en las emisiones globales para 2030, así como una acción decisiva para proteger y restaurar la naturaleza. Esto requiere una transformación, no una iteración”, comentó Christiana Figueres, cofundadora de Global Optimism y ex Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC.

“Todas las demás cuestiones geopolíticas se desvanecerán en la irrelevancia si no estamos a la altura del reto existencial que supone el cambio climático. La COP26 está a punto de llegar y todavía hay tiempo para que los gobiernos contribuyan más a las soluciones necesarias”, continuó Figueres.

De hecho, las Partes aún pueden presentar sus NDC o actualizarlas previo a la COP26. Naciones Unidas tiene previsto publicar una nueva versión de su reporte de síntesis con los compromisos presentados antes del 12 de octubre de 2021.

Eso le permite a los países del G20, que aún no lo han hecho, presentar sus NDC. Los países del G20 representan el 75% de los GEI a nivel mundial, por lo que compromisos de reducción ambiciosos de su parte realmente tendrían un impacto global.

G20

Un reciente informe del World Resources Institute (WRI) y Climate Analytics subraya el rol de los países del G20 para limitar el aumento de la temperatura a 1,5°C y, con ello, evitar los impactos climáticos más peligrosos y costosos. 

“Los compromisos climáticos actuales sitúan al mundo en la senda de los 2,4 °C de calentamiento a finales de siglo. Si se tienen en cuenta los objetivos adicionales que los gobiernos han anunciado pero aún no han adoptado formalmente, el aumento de la temperatura puede bajar a 2,1 °C”, se lee en el informe. 

Es más, los investigadores modelaron lo que pasaría si los países del G20 adoptaran compromisos alineados a la meta de 1,5°C al 2030 y ambicionaran la carbono neutralidad al 2050. El resultado: el aumento de la temperatura mundial a finales de siglo podría limitarse a 1,7°C. 

“Para alcanzar el objetivo de 1,5°C, es necesario que los países que no forman parte del G20 adopten medidas ambiciosas, así como esfuerzos para frenar las emisiones de la aviación y el transporte marítimo internacionales”, se destaca en el reporte.

A la fecha, los países del G20 que han actualizados sus compromisos al 2030 son Argentina, Canadá, la Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos, pero solo las metas del Reino Unido se aproximan al 1,5°C.

Por su parte, los países que aún no han actualizado sus NDC son China, India, Arabia Saudita y Turquía, los cuales responsables colectivamente del 33% de los GEI. Australia e Indonesia, si bien presentaron actualizaciones, sus objetivos de reducción son idénticos a los que ofrecieron en 2015. 

Brasil y México, en vez de disminuir, presentaron planes que más bien aumentarían sus emisiones en comparación sus metas anteriores. Rusia sigue en una trayectoria de emisiones altas, mientras que Japón y Corea del Sur presentarán nuevos objetivos antes de la COP26.

“La acción o inacción de los países del G20 determinará en gran medida que podamos evitar los impactos más peligrosos y costosos del cambio climático. Por eso es tan atroz que Brasil y México presenten objetivos de emisiones más débiles que los que presentaron hace cinco años, mientras que China -el mayor emisor del mundo- aún no se ha comprometido con un objetivo de reducción de emisiones para 2030 que esté en consonancia con su promesa de reducir las emisiones a cero para 2060”, manifestó Helen Mountford, vicepresidenta de Clima y Economía del WRI.

“Para limitar el calentamiento a 1,5ºC, todos los países del G20 deben poner de su parte y presentar planes climáticos ambiciosos antes de la COP26. Y las naciones desarrolladas tienen la responsabilidad de financiar la acción climática en los países en desarrollo”, agregó Mountford.

Dependencia de los combustibles fósiles

Climate Action Tracker (CAT) también publicó un reporte en que analiza las metas climáticas de 37 países y solo uno, Gambia, tiene una acción climática compatible con la meta de 1,5°C del Acuerdo de París.

Una vez más, y coincidiendo con los informes recientemente publicados, la acción climática de los grandes emisores sigue siendo limitada ante el gran desafío que se presenta a nivel global.

En cuanto a Latinoamérica, la acción climática de Argentina, Brasil, Colombia y México fue calificada como “altamente insuficiente”, mientras que la de Chile y Perú es “insufiente”.

Costa Rica, por su parte, tiene una acción climática calificada como “casi suficiente”, lo que significa que “aún no son coherentes con el límite de temperatura de 1,5°C del Acuerdo de París, pero podrían serlo con mejoras moderadas”. 

“El objetivo climático actualizado de Costa Rica representa una mejora significativa en comparación con su primera NDC. Sin embargo, no es lo suficientemente estricto como para limitar el calentamiento a 1,5°C. Para mejorar su calificación y ser coherente con el límite de temperatura de 1,5ºC, Costa Rica podría presentar un objetivo climático condicional para 2030 que sea al menos un 18% inferior a su actual objetivo incondicional y, si fuera necesario, esbozar el apoyo internacional que necesitaría para alcanzarlo”, se lee en el informe.

En cuanto a las metas de carbono neutralidad, las de Costa Rica -al igual que Chile y la Unión Europa- fueron calificadas como “aceptables”, mientras que las de Alemania, Reino Unido y Canadá como “promedio”. Las metas de Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur, por su parte, fueron calificadas como “pobres”.

“La oleada de objetivos nacionales de reducción neta de emisiones a mediados de siglo da motivos para la esperanza, pero fracasará si no hay suficientes reducciones en 2030”, destacó CAT.

Es necesario que los objetivos para 2030 estén alineados con los objetivos de reducción neta cero para que estos últimos sean creíbles. Nuestra evaluación muestra que la mayoría de los objetivos de reducción neta cero están formulados de forma imprecisa y no se ajustan todavía a las buenas prácticas. Se necesitan objetivos sólidos a corto plazo y vías para alcanzarlos para hacer realidad su ambición. Si se aplican en su totalidad, los objetivos netos cero que están sobre la mesa, en combinación con los objetivos para 2030 que están sobre la mesa hasta ahora, podrían reducir el aumento de la temperatura global a unos 2°C”, se lee en el reporte.

Según CAT, ¿qué está limitando la ambición en la acción climática? La dependencia de los combustibles fósiles: el carbón sigue siendo un tema y el gas se está “falsamente promoviendo” como un combustible de transición cuando debe eliminarse como opción lo más pronto posible.

“El gas es un combustible fósil, y cualquier inversión en gas corre el riesgo de convertirse en un activo varado. Y aunque el interés por el hidrógeno verde ha crecido exponencialmente, todavía hay un gran número de proyectos de hidrógeno en fase de tramitación en los que se produce a partir del gas. El hidrógeno producido a partir del gas sigue produciendo carbono, y no es coherente con el objetivo de alcanzar el nivel cero”, señaló Bill Hare, director general de Climate Analytics, que es una organización socia de CAT.

Financiamiento

La otra piedra en el camino para acelerar la acción climática está en el financiamiento.

“Movilizar a los países en desarrollo para que tomen medidas ambiciosas requerirá que las naciones desarrolladas aumenten sustancialmente el apoyo financiero para financiar políticas y proyectos que frenen las emisiones y aumenten la resiliencia a los impactos climáticos”, se lee en el informe de WRI y Climate Analytics.

El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado Quesada, sugirió -como un producto político concreto de la COP26- que los países desarrollados aporten una financiación anual, basada en subvenciones públicas de $70.000 millones hasta 2030, para adaptación.

Estos recursos se podrían canalizar a través del Fondo de Adaptación y serían adicionales a la financiación de la mitigación, de acuerdo con el planteamiento realizado por el mandatario costarricense durante un encuentro convocado por el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, y el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, en que participaron los jefes de estado de Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Italia, Alemania, Noruega, Egipto y Dinamarca, entre otros.  

Asimismo, el mandatario costarricense se refirió a la importancia de movilizar recursos para cumplir con la meta de $100.000 millones para el Fondo Verde del Clima.

“Para posibilitar la transformación que exige el Acuerdo de París es importante que los países desarrollados cumplan con sus obligaciones financieras. Por lo tanto, es fundamental que reconozcan que su cumplimiento de la meta de $100.000 millones es fundamental para garantizar la acción climática”, dijo Alvarado.  

Por otra parte, el Grupo de Países Menos Desarrollados (LDC, por sus siglas en inglés) está conformado por los 46 países menos desarrollados, los cuales sufren de forma desproporcionada los efectos del cambio climático. El grupo, que representa a más de 1.000 millones de personas de África, Asia-Pacífico y el Caribe, negocia en bloque en las negociaciones climáticas para garantizar una respuesta mundial justa y ambiciosa al cambio climático.

En respuesta a los hallazgos de los informes, Sonam P. Wangdi -presidente de LDC- dijo: “en conjunto, las personas que viven en los países menos desarrollados son las menos responsables y, sin embargo, las más afectadas por el cambio climático. Las vidas y los medios de subsistencia de cientos de millones de personas están en grave peligro. Las medidas que el G20 adopte ahora determinarán en gran medida el futuro de nuestras comunidades y, para algunos, su propia existencia”.

“Es fundamental limitar el aumento de la temperatura a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales. Para ello, las emisiones mundiales deben reducirse a la mitad para 2030. Esto depende de que el G20 reduzca urgentemente sus emisiones y proporcione una financiación climática adecuada para ayudar a los países más pobres a hacer lo mismo”, dijo Wangdi.