A finales del 2018, la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) anunciaba un plan que removería 38.000 toneladas de emisiones contaminantes cada año: la mezcla de gasolina con 10% de etanol. Sin embargo, en la actualidad, estas emisiones siguen en el aire.

Luego de un fallido intento por implementar esta medida en el 2019, la mezcla de gasolina con etanol continúa sin fecha definida para salir a la venta, según confirmó el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) a Ojo al Clima.

El MINAE optó por realizar más pruebas con el biocombustible y redujo la mezcla de un 10% a un 8% de etanol. Como parte de estas pruebas, sujetos voluntarios probarán la mezcla en sus vehículos y ayudarán a medir la eficiencia del combustible. 

A pesar de que el Plan Nacional de Descarbonización obliga a implementar el biocombustible en gasolina Súper y Regular antes del 2022, el arranque de las pruebas tampoco tiene fecha de inicio.

Además, aspectos logísticos  –como las certificaciones para la distribución y venta de la gasolina, abastecimiento de etanol, procesos de mezcla, distribución y fijación tarifaria– continúan inciertos. 

Por ahora, la venta de esta mezcla depende de los resultados de las pruebas voluntarias y de un decreto presidencial que especifique las condiciones técnicas con las que tendría que cumplir la nueva gasolina.

Para lograr reducir emisiones, el etanol tendría que ser de origen nacional, explicó el expresidente del Colegio de Químicos, Sergio Musmanni. Esto porque la importación de etanol implicaría más emisiones por transporte.

Recope omitió este detalle la última vez, ya que, cuando la institución comenzó a recibir ofertas para la mezcla, todo el etanol nacional (proveniente de la caña de azúcar) se había acabado, confirmó la Liga Agrícola Industrial de Caña de Azúcar (Laica).

Rolando Castro, viceministro de Energía, aseguró que ahora el MINAE buscará garantizar –a través de un decreto– que el etanol provenga de origen nacional, que no permita nueva deforestación y que no ponga en riesgo la producción alimentaria de caña de azúcar.

Esta medida es una de las primeras en ejecutarse porque sirve como “transición” a tecnologías más limpias como el transporte eléctrico, señaló el químico y coordinador del Programa Institucional de Fuentes Alternativas de Energía de la Universidad de Costa Rica (UCR), Julio Mata.

Sobre esto, el Plan de Descarbonización también advierte que la medida debe ser de transición y no debe obstaculizar la entrada del transporte eléctrico.

Recope en pausa

Por su parte, la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) aseguró que, hasta la fecha, solo ha podido realizar pruebas con su propia flotilla vehicular y con algunos automóviles carburados que compiten en el Costa Rica Touring Car Championship (CTCC). 

Estas pruebas generaron rechazo al ser consideradas insuficientes para implementar la nueva gasolina. La Sala Constitucional recibió al menos tres recursos de amparo que pedían detener el programa y alegaban posibles daños a la propiedad privada.

Según Recope, la limitación indicada se debe a que para realizar el plan de voluntariado e iniciar la distribución y venta requieren de un decreto ejecutivo –emitido por el MINAE y la Presidencia de la República– donde se autoricen las disposiciones técnicas de la mezcla y otras especificaciones.

El Plan Nacional de Biocombustibles se encuentra contemplado dentro del Plan Nacional de Energía, cuya definición e implementación es responsabilidad del MINAE, como ente rector del sector energía, y donde Recope se constituye en el brazo ejecutor”, indica el comunicado.  

No obstante, según el Plan Estratégico 2020-2030, Recope establece entre sus objetivos operativos “contribuir con la descarbonización del país”, y una de las acciones vinculadas es “introducir la gasolina con etanol” en junio 2020.

Asimismo, el Presupuesto inicial 2020 también considera la mezcla con 8% de etanol en la gasolina Súper a partir de junio de 2020 e incluye presupuesto para obras de mejoramiento en oleoducto y planteles (tres tanques de 1.600  m3 para el almacenamiento de etanol). 

Actualmente, las presas le cuestan al país más de un 3% del PIB y son la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero del país con alrededor de 30%.

(Créditos: Archivo)

“Nada nuevo”

Según el viceministro, la hoja de ruta contempla seguir informando a los consumidores sobre el producto y cómo se ha utilizado en la industria automotriz en países como Estados Unidos, Brasil, Paraguay y Colombia. 

“Con este proceso, la meta es que los usuarios conozcan de primera mano que Costa Rica no está creando nada nuevo, la gasolina con etanol ya ha demostrado resultados exitosos en otros países de la región latinoamericana y por eso sabemos que es perfectamente replicable en el nuestro”, argumentó Castro. 

Según el coordinador del Programa Institucional de Fuentes Alternativas de Energía de la Universidad de Costa Rica, ha existido un gran problema de comunicación porque a nivel técnico “no hay nada nuevo que ver”. 

Además, explicó que los problemas que pueden dar los automotores por la mezcla pueden ser por falta de mantenimiento y los materiales de las mangueras o empaques. 

“La mezcla de alcohol y gasolina es un buen disolvente para arrancar grasa y ceras que se le van pegando con el tiempo al tanque de combustible, entonces esas partículas taquean los filtros de papel previos a la entrada del combustible al motor”, explicó Mata. 

El MINAE aseguró que desarrollará campañas informativas sobre el tema y creará un marco normativo que asegure la calidad del producto a lo largo del proceso. Ninguna de estas dos acciones sucedió previamente.

“Este proceso irá acompañado de varias acciones de comunicación que buscan informar paso a paso sobre los resultados obtenidos. La meta es que el consumidor se encuentre debidamente informado y pierda el temor a utilizar el producto”, expresó Rolando Castro, viceministro de Energía. 

Reducción de emisiones

Según Mata, investigador de la UCR, sí vale la pena invertir en biocombustibles, pero como etapa transitoria. 

“Los biocombustibles son una opción intermedia, para los próximos 30 o 50 años que vienen. Ojalá que todo llegue a ser eléctrico. ¿Y cuál va a ser la fuerza motriz de esa electricidad? Probablemente el sol. Pero nos hace falta llegar ahí”, comentó Mata.  

“Sacar petróleo, refinarlo y transportarlo es un montón no solo de energía y dinero, sino también de emisiones”, agregó.

El etanol proviene de biomasa, cuando la energía del sol es aprovechada por las plantas para hacer fotosíntesis y generar energía química.  

La materia prima para producir el etanol son determinados productos vegetales con azúcares originados por la fotosíntesis. En el caso de América, los más utilizadas son el maíz y la caña de azúcar. 

De acuerdo con Mata, al tener una fuente de azúcares (las melazas de la caña, por ejemplo) todo el azúcar que hay ahí se fermenta a alcohol, y el resultado es alcohol mezclado con agua.

Posteriormente, ese alcohol se destila para obtener una mezcla de 95% alcohol y 5% agua, pero para efectos de mezcla con combustible debe ser 99% alcohol, “porque si no, al mezclarlo con gasolina, se separa el agua y es un problema”, explicó el químico. 

Para obtener 99% de alcohol se requiere de un proceso adicional de destilación con una tecnología específica. 

La Refinadora Costarricense de Petróleo no refina combustibles desde 2011.

(Créditos: Archivo)

Etanol nacional

Sin embargo, el proceso de producción tiene un gran peso cuando se analiza la capacidad para reducir emisiones. Transportar etanol importado al país implica más emisiones.

“Si tomamos en cuenta la trazabilidad o huella de carbono, lo óptimo es utilizar la producción nacional que provendría de la caña de azúcar”, aseguró el viceministro. 

En Costa Rica, según los artículos 9 y 19 del Reglamento de Biocombustibles líquidos y sus mezclas (Decreto 40050-Minae-MAG) los recursos agrícolas deben priorizar el consumo humano y animal antes que la producción de biocombustibles. 

Así, la caña de azúcar que se vaya a utilizar primero debe garantizar la seguridad y demanda alimentaria, y eso también aseguraría que no se deforeste exclusivamente para producir etanol, explicó Castro. 

Según el viceministro, la caña de azúcar es la opción óptima, especialmente si es producción nacional. 

Una de las principales consideraciones es que la caña tiene una vida media de 5 años; por tanto, requiere menos energía en su re-siembra. Además, la producción de jugo de caña por hectárea en Costa Rica es muy alta respecto a otros países de Latinoamérica. 

“Complementado con prácticas agrícolas sostenibles, permitiría reducir la huella de carbono de la cadena de producción”, aseguró el viceministro. 

Para proveer el etanol, saldrá una licitación abierta en la que podrán participar oferentes nacionales y extranjeros, tal y como ocurrió en el intento del 2019. No obstante, las entidades involucradas apuestan por la caña de azúcar nacional, ya que Costa Rica ya es un productor de etanol para biocombustibles en el mercado europeo. 

“Todas las partes han llegado al consenso de que lo ideal es que el etanol sea de producción nacional; sin embargo, como los mismos productores han indicado, ya tienen compromisos de venta adquiridos que deben honrar”, aclaró el viceministro. 

Política clara

Edgar Herrera, director ejecutivo de la Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar (Laica), apuntó que continúan en disposición de hacer la oferta cuando el proyecto tenga una política clara.

Según explicó Herrera, el año pasado la oferta se hizo con etanol importado porque el etanol nacional ya se había vendido.

El etanol se produce cada año entre diciembre y abril, ya que es la época de molienda de los ingenios. Durante la molienda de la caña se producen las mieles y azúcares, y el etanol proviene del bagazo de la caña, es decir, del residuo de la producción de azúcar. 

“Típicamente no es que se vende el alcohol hasta ese momento (diciembre-abril) sino que ya se tiene vendido antes de comenzar esa producción. Ese alcohol se puede vender en agosto o setiembre”, declaró Herrera. 

Además, la oferta también depende del tipo de etanol que solicite el Gobierno y la ecuación de la mezcla, que de momento desconocen. 

Según el director ejecutivo, sí hay suficiente producción nacional para abastecer la mezcla hasta de incluso un 10% de etanol, pero la cantidad también depende de si es gasolina regular o Súper. 

Prácticas sostenibles

Por otro lado, el viceministro de Energía expuso que las prácticas sostenibles para producir el etanol en Costa Rica ya se están implementando, debido a que forman parte de los requisitos de la Comunidad Económica Europea para dicho producto. 

Se establece la certificación de que se usen procesos de producción sostenibles, sistemas modernos de cultivo y cosecha, manejo adecuado de desechos, no talar bosques para el cultivo de caña, entre otros requisitos”, explicó. 

Lo mismo indicó el director ejecutivo de Laica, quien añadió que el etanol que se produce en Costa Rica tiene una huella de carbono certificada y es producido con materias primas sostenibles. 

“Es un producto que se paga muy bien en mercados desarrollados”, agregó. Aún así, están dispuestos a ofertar cuando tengan certeza de que el proyecto va. 

Para Herrera, se trata de una oferta compleja la que deben preparar, pero, según mencionó, no han mantenido ninguna comunicación con las partes desde la oferta anterior.  

“Estamos atentos a qué va a definir la Refinadora en cuanto a tipo de alcohol, cantidades, cantidades de mezcla y, sobre todo, requerimientos de entrega (…). Todo eso influye en el costo del producto que se vaya a ofertar”.