En el año 2019, más de 356.000 muertes estuvieron relacionadas al calor y se espera que ese número aumente a medida que crecen las temperaturas en todo el mundo. 

Con el fin de evitar esto, los autores de una nueva serie de artículos titulada Calor y Salud, publicados por The Lancet, hacen un llamado a que se limite el calentamiento global a 1,5 °C, tal y como se estableció el objetivo del Acuerdo de París

La profesora de la Universidad de Washington (Estados Unidos) y autora del estudio, Kristie Ebi, mencionó que “los días extremadamente calurosos o las olas de calor, que se experimentaron aproximadamente cada 20 años, ahora se ven con más frecuencia e incluso podrían ocurrir todos los años a finales de este siglo si las emisiones actuales de gases de efecto invernadero continúan sin cesar. Estas temperaturas en aumento, combinadas con una población mayor, significa que incluso más personas estarán en riesgo de sufrir efectos en la salud relacionados con el calor ”.

En este sentido, los investigadores recomiendan que se lleven a cabo esfuerzos inmediatos para reducir los impactos en la salud debido al calor extremo, mitigando el cambio climático y aumentando la resiliencia a este fenómeno. También mencionan que se pueden evitar muertes innecesarias efectuando cambios inmediatos en la infraestructura, el entorno urbano y el comportamiento individual. 

Efectos en la salud y el ambiente

El calor representa un riesgo para la salud humana, ya que -al exponerse a este- la capacidad del cuerpo para regular su temperatura interna se ve comprometida, lo que puede terminar en un golpe de calor. 

En un golpe de calor, la persona afectada presenta piel roja y seca, pulso rápido y fuerte, náuseas, calambres, pérdida del conocimiento que puede terminar en un coma o la muerte. 

Otros efectos del calor extremo se asocian al aumento de las muertes por enfermedades cardiorrespiratorias, problemas de salud mental y resultados adversos  en el embarazo y a la hora del parto, lo cual lleva a un incremento de las hospitalizaciones y de los costos de atención médica.

Diferentes poblaciones como niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y comunidades de bajos ingresos son quienes tienen más probabilidades de experimentar los efectos del calor extremo en la salud.

Esto ya lo había advertido el quinto informe anual de The Lancet Countdown, publicado en 2020, al mencionar que -en los últimos 20 años- se ha producido un aumento del 53,7% de la mortalidad relacionada con el calor en personas mayores de 65 años, alcanzando un total de 296.000 muertes en 2018.

Los trabajadores al aire libre también son una de las poblaciones más vulnerables ante las altas temperaturas. De acuerdo a un análisis publicado en la revista PLOS ONE, los trabajadores estadounidenses trabajan menos horas diarias cuando las temperaturas están por encima de los 32 °C

Investigaciones anteriores, realizadas por el autor Matthew Neidell, mostraron que -en los días donde las temperaturas superaron los 32 °C– los trabajadores de alto riesgo trabajaron 2,6 minutos menos en promedio por cada grado por encima de los 32 °C

En este mismo estudio se realizaron proyecciones a futuro, en las cuáles se estimó que los salarios perdidos debido a los días de mucho calor podrían sumar hasta $80.000 millones por año para el 2090.

En el mundo hay más de 1.000 millones de trabajadores expuestos a altas temperaturas de forma regular. En la serie de estudios Calor y Salud se mencionó que este tipo de trabajadores reportan una reducción en la productividad del trabajo debido al estrés por calor, ya que no pueden tomar descansos u otras medidas para reducir los efectos de esta continua exposición. 

Según The Lancet Countdown, en Costa Rica se perdieron 39,4 millones de horas de capacidad laboral potencial en el 2019 debido a una mayor exposición a olas de calor, lo cual representa la segunda pérdida anual más alta desde 1990. 

Casi 15 millones de esas pérdidas se dieron en el sector agrícola, lo cual tiene consecuencias en la seguridad alimentaria. En promedio, se dio un aumento del 37% en las horas anuales perdidas en 2015-2019 con respecto a la línea de base de 1990-1994.

El acrecentamiento de las temperaturas alrededor del mundo no solo tiene efectos en la salud humana, sino que agrava diferentes desafíos ambientales que estamos enfrentando. Algunos de los impactos que se están observando -de acuerdo a Calor y Salud– son las concentraciones adversas de ozono a nivel del suelo, incendios forestales y el rápido crecimiento de la población urbana. 

Medidas de enfriamiento

Existen medidas de enfriamiento efectivas y ambientalmente sostenibles que pueden proteger de los peores impactos del calor en la salud. De acuerdo a Calor y Salud, estas medidas pueden ser el aumento de los espacios verdes en medio de las ciudades, el revestimiento de las paredes que reflejan el calor de los edificios y técnicas de enfriamiento personal, tales como ventiladores eléctricos. 

En la serie se resalta que el aire acondicionado es inasequible para muchas personas, ya que es costoso en el sentido económico y ambiental. De hecho, y según la Agencia Internacional de Energía (AIE), se prevé que las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con los aires acondicionados se duplicarán entre 2016 y 2050.

Para combatir el calor extremo se necesitan dos enfoques estratégicos, según Ebi. Primeramente, la mitigación del cambio climático es esencial para lograr una reducción en las emisiones de carbono y, por otra parte, la identificación de medidas de prevención y respuesta eficaces. 

Con más de la mitad de la población mundial proyectada para estar expuesta a semanas de calor peligroso cada año para fines de este siglo, necesitamos encontrar formas de enfriar a las personas de manera efectiva y sostenible”, comentó la profesora de la Universidad de Washington. 

Los autores de la serie destacan las acciones efectivas y accesibles que las personas pueden tomar para enfriarse e incluyen el uso de ventiladores eléctricos y de nebulización, auto-empaparse con un rociador de agua o una esponja, usar ropa mojada y sumergir los pies en agua fría.

“Los efectos que la exposición al calor extremo puede tener en el cuerpo presentan un problema de salud global claro y creciente. Hay muchas opciones sostenibles y accesibles para reducir los efectos de la exposición al calor si nos enfocamos en innovaciones para enfriar el cuerpo en lugar de enfriar el aire que nos rodea”, dijo Ollie Jay, el coautor de la serie e investigador de la Universidad de Sídney (Australia).