El Neotrópico, la región tropical del continente americano, es uno de los sitios más ricos en biodiversidad en la faz del planeta con 1.600 especies de mamíferos terrestres y acuáticos.

Sin embargo, desde el período de la Conquista europea ocurrida hace más de 500 años, la biodiversidad neotropical se ha ido perdiendo gradualmente debido a la pérdida de hábitat, cacería, incendios forestales, enfermedades y la introducción de especies invasoras.

Desde 1970, esa pérdida de biodiversidad se ha acelerado en el trópico americano conduciendo a declinaciones, extinciones locales y efectos en cascada en las poblaciones de vertebrados, esto debido a la construcción de carreteras, expansión de la frontera agrícola y urbana, cacería, incendios forestales exacerbados por el cambio climático, entre otros.

Investigadores de la Universidad de East Anglia (UEA), en el Reino Unido, y de la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, calcularon la intensidad de defaunación o extinción de los mamíferos del Neotrópico, ya fuera en términos de reducción de la población o extirpación local completa, en los últimos 500 años.

Sus datos, recopilados en un estudio publicado en Scientific Reports, reveló una pérdida de 56,5% de la fauna de mamíferos de origen local, siendo los ungulados -clasificación taxonómica donde se encuentran las dantas, los chanchos de monte y las cabras de monte, entre otros- los más afectados.

“El alcance de la defaunación es generalizado, pero más incipiente en los grandes biomas hasta ahora relativamente intactos que están sucumbiendo rápidamente a las fronteras de la deforestación”, alertaron los investigadores en el estudio.

Otro dato está referido a la masa corporal de los mamíferos. Los investigadores observaron una reducción del tamaño corporal de los mamíferos dentro de cada población. En términos generales, la masa corporal pasó de 14 kilogramos a 4 kilogramos en las poblaciones modernas.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores compilaron información de 1.029 poblaciones de mamíferos contemporáneos -correspondientes a 165 especies- desde México hasta Argentina y Chile, esto con el fin de cuantificar la extensión e intensidad de la defaunación a escala continental y comprender sus causas.

De esta forma, los autores del estudio notaron que la defaunación y el declive de las especies de gran tamaño se debió principalmente a la presión de la caza y a la pérdida de hábitat.

“Los homínidos y otros mamíferos han coexistido desde los primeros cazadores del Paleolítico que empuñaban herramientas de piedra, hace unos tres millones de años. En esta larga escala temporal, las pérdidas de biodiversidad solo se han acelerado recientemente a velocidades vertiginosas desde la Revolución Industrial. Asegurémonos de que esta implacable ola de extinciones locales se desacelere rápidamente o, de lo contrario, las perspectivas para los mamíferos neotropicales y otros vertebrados se verán cada vez más sombrías”, señaló Carlos Peres, investigador de UEA y coautor del estudio, en un comunicado.

Asimismo, Peres agregó: “la gestión racional de los recursos debe tener en cuenta el contexto socioeconómico y, al mismo tiempo, reclutar, en lugar de antagonizar, posibles alianzas locales que puedan llenar eficazmente el vacío institucional en las regiones de baja gobernanza”.

Los mamíferos desempeñan funciones esenciales en los ecosistemas que también benefician a las personas. Son dispersores de semillas, por ejemplo, lo que favorece al mantenimiento y regeneración del bosque, el cual es sumidero de carbono y esencial ante el cambio climático. También son controladores de otras poblaciones para que estas no se vuelvan plagas.

Eso sí, esas funciones ecológicas dependen de la diversidad y la abundancia presente en las poblaciones.