Algunas medidas pensadas para solucionar el cambio climático pueden ser dañinas para la biodiversidad. Si bien es cierto que también sucede al revés, es menos común. 

Así lo destacaron científicos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) y la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre la Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), quienes se unieron -por primera vez- para encontrar soluciones en el manejo del clima y la biodiversidad.

Con la colaboración de 50 expertos pertenecientes a ambas organizaciones, se generó un informe enfocado en la triada del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la huella del ser humano en el planeta, problemáticas fuertemente vinculadas entre sí que nunca antes se habían abordaron en conjunto.

El reporte, hecho tras cuatro días de taller virtual entre los participantes, concluyó que las medidas anteriores, al vislumbrar el clima y la biodiversidad de manera independiente, carecían de un panorama idóneo para todas las partes.

De hecho, el informe resalta ejemplos donde las medidas enfocadas al clima no necesariamente ayudan a la biodiversidad. La incorrecta plantación de cultivos energéticos (de bajo costo y mantenimiento, dirigidos a producción de energía, no para alimentación), si bien sirven para reducir el uso de combustibles fósiles, a gran escala, son perjudiciales para los ecosistemas.

Asimismo, la plantación de árboles no pertenecientes al ecosistema o en zonas donde no hubieron bosques puede ayudar a secuestrar dióxido de carbono, pero afecta a la producción de alimento y puede provocar competencia por tierras entre las personas.

También, los autores recalcan el manejo incorrecto de la irrigación, comúnmente producido para adaptar sistemas de agricultura, que ocasiona problemas acuíferos, degradación del suelo y suele acabar en la construcción de represas.

Los expertos hicieron énfasis en otras medidas que se enfocan en cambio climático y no consideran beneficios y riesgos para el ecosistema como las represas y los rompeolas, entre otras, que resultan perjudiciales para procesos como la migración de especies o la fragmentación de hábitats naturales.

El IPBES y el IPCC designaron un Comité Científico de Dirección conformado por 12 personas para seleccionar a los 50 expertos que participaron en la creación del reporte conjunto. (Foto: IPBES).

(Créditos: IPBES)

Retos a futuro

La biodiversidad sí es capaz de ayudar en la mitigación y adaptación al cambio climático. Para ello, los científicos del IPBES e IPCC manifestaron que es necesario incrementar el número de áreas protegidas a mínimo el 30% en tierra y océanos.

Entre los puntos más importantes del reporte están la degradación y restauración de ecosistemas dañados, el aumento en prácticas sostenibles de agricultura y forestación, así como la eliminación de subsidios que apoyan actividades locales dañinas para la biodiversidad.

“La evidencia es clara: un futuro global sostenible para las personas y la naturaleza todavía se puede lograr, pero eso requiere de un cambio transformador con acciones ambiciosas nunca antes intentadas basadas en la reducción de emisiones. Resolver las fuertes y aparentemente inevitables compensaciones entre el clima y la biodiversidad implica un profundo cambio colectivo de los valores relacionados con la naturaleza”, dijo Hans-Otto Pörtner, copresidente del Comité Científico Directivo a cargo del taller virtual.

Si bien la naturaleza ofrece soluciones eficaces para combatir el cambio climático, es totalmente necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, responsables en gran parte del calentamiento global, como el dióxido de carbono (CO2), metano (CH14), ozono (O3), entre otros.

La tierra y el océano ya están haciendo mucho, absorbiendo el 50% del CO2 de las emisiones humanas, pero la naturaleza no puede hacer todo. Se necesita un cambio transformador en todas las partes de la sociedad y la economía para estabilizar nuestro clima, detener la pérdida de biodiversidad y trazar el camino hacia el futuro sostenible que queremos”, declaró Ana María Hernández, presidenta de IPBES.

Finalmente, en cuanto a las medidas gubernamentales, el copresidente Pörtner expresó: “lograr resultados sostenibles se vuelve progresivamente más fácil cuando se integran una combinación de acciones a escalas espaciales más grandes, a través de la colaboración transfronteriza y la planificación consultiva conjunta, por lo que es importante abordar también la falta de sistemas y mecanismos de gobernanza efectivos para mejorar la integración de soluciones para el cambio climático y la biodiversidad”.

Así, esta colaboración marca un nuevo paradigma en el manejo de ambas problemáticas, complementando numerosos acuerdos internacionales vigentes en la mayoría de países del planeta. 

De esta manera, Costa Rica, metido de lleno en iniciativas como el Plan Nacional de Descarbonización (PND) con vistas al 2022 o el Proyecto REDD+ Pagos Basados en Resultados, debe adaptar sus proyectos al correcto manejo del cambio climático sin dejar de lado su capital natural, valorado recientemente en $14.500 millones

Si bien queda mucho por investigar e implementar, estos 50 expertos de IPBES e IPCC marcan el camino a seguir y ahora, como sociedad mundial, no queda más que actuar.