En Norteamérica, el mes de junio cerró batiendo récords de temperatura en ciudades ubicadas en el noroeste de Estado Unidos y Canadá. Esta ola de calor es “prácticamente imposible sin la influencia del cambio climático provocado por el hombre”, argumentaron 27 científicos pertenecientes al World Weather Attribution (WWA).

WWA es una iniciativa de diversas instituciones que, desde 2015, realizan análisis científicos en tiempo real de fenómenos meteorológicos extremos. En estudios anteriores, el grupo encontró un vínculo entre el cambio climático y la ola de calor de 2020 en Siberia, los incendios forestales australianos de 2019-2020, las olas de calor europeas de 2018 y 2019, así como la tormenta tropical Imelda en 2019.

En esta oportunidad, los científicos -provenientes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Países Bajos, Francia, Alemania y Suiza- analizaron cómo el cambio climático afectó las temperaturas máximas en la región que incluye a las ciudades de Seattle y Portland, en Estados Unidos, así como Vancouver, en Canadá.

Utilizando métodos publicados y revisados por pares, los científicos descubrieron que el cambio climático hizo que la ola de calor fuera al menos 150 veces más probable.

“Lo que estamos viendo no tiene precedentes. No se supone que se rompan récords de cuatro o cinco grados Celsius (siete a nueve grados Fahrenheit). Se trata de un acontecimiento tan excepcional que no podemos descartar la posibilidad de que hoy estemos experimentando extremos de calor que sólo esperábamos que se produjeran con niveles más altos de calentamiento global”, declaró Friederike Otto, investigador del Instituto del Cambio Ambiental de la Universidad de Oxford.

Domo de calor

A finales de junio, la región noroeste de Norteamérica reportó temperaturas por encima de los 40°C, incluyendo un récord de 49,6°C reportado en el pueblo de Lytton, en Canadá.

De hecho, poco después de romper su propio récord de temperatura durante tres días seguidos, Lytton sufrió un gran incendio forestal que obligó a la evacuación de sus pobladores. El humo de los incendios también fue visto desde los satélites.

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el calor se debe a la combinación de un patrón de bloqueo atmosférico -conocido como Bloqueo Omega-  que ha dado lugar a un domo de calor, con bajas presiones a ambos lados, y que no está siendo desplazado por la corriente en chorro.

Asimismo, y según explicaron los científicos del WWA, esta ola de calor se está dando tras experimentar una primavera muy seca en el oeste de Estados Unidos, “por lo que la ausencia de enfriamiento por evaporación podría ser un factor importante en las temperaturas excepcionales observadas. Sin embargo, la parte norte de la región afectada por esta ola de calor experimentó anomalías de humedad en las semanas y meses anteriores”.

De acuerdo con el reporte de atribución de WWA, el hundimiento anticiclónico y los vientos descendentes también estuvieron presentes y probablemente actuaron como factores de calentamiento adicionales.

“En general, es difícil en este momento evaluar hasta qué punto estos factores, ya sea de forma aislada o combinados, proporcionan una buena explicación de por qué las temperaturas observadas fueron mucho más altas que cualquier otra registrada en esta parte del mundo. Por ello, es necesario seguir investigando para comprender los procesos y la posible influencia del cambio climático de origen humano en ellos”, destacaron.

Lo cierto es que esta ola de calor fue unos 2°C más caliente de lo que habría sido si hubiera ocurrido al principio de la revolución industrial, cuando las temperaturas medias globales eran 1,2°C más frías que las actuales.

“Este suceso debería ser una gran advertencia. Actualmente no entendemos bien los mecanismos que han conducido a estas temperaturas tan excepcionalmente altas. Es posible que hayamos cruzado un umbral en el sistema climático en el que una pequeña cantidad de calentamiento global adicional provoque un aumento más rápido de las temperaturas extremas”, dijo Dim Coumou, investigador del Instituto de Estudios Ambientales (VU Amsterdam) del Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos (KNMI).

Según los científicos de WWA, en un planeta con 2°C de calentamiento (0,8°C más caliente que el actual y que, con los niveles de emisión actuales, se alcanzaría ya en la década de 2040), “este evento habría sido un grado más caliente. Un acontecimiento como este, que actualmente se estima que sólo se produce una vez cada 1.000 años, se produciría aproximadamente cada cinco o diez años en ese mundo futuro con 2 °C de calentamiento global”.

“El cambio climático está haciendo que eventos extremadamente raros como éste se vuelvan más frecuentes. Estamos entrando en un territorio desconocido. Las temperaturas experimentadas en Canadá la semana pasada habrían batido récords en Las Vegas o en España. Sin embargo, se alcanzarán récords de temperatura mucho más altos si no conseguimos detener las emisiones de gases de efecto invernadero y frenar el calentamiento global”, manifestó Sonia Seneviratne, investigadora del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Climáticas en ETH Zúrich.

Impactos

Según OMM, el calor experimentado durante junio en Estados Unidos y Canadá es típico de los veranos en Oriente Medio y no en una región que alberga a las Montañas Rocallosas y al Parque Nacional de los Glaciares.

“Cada mañana nos levantamos con una temperatura más alta. Esto es lo peligroso y está afectando a la gente a lo largo de muchos días en los que están deshidratados”, dijo Armel Castellan, meteorólogo de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá, en un comunicado de la OMM.

Que las temperaturas mínimas nocturnas sean más altas que las máximas diurnas medias para finales de junio es algo relevante. Nuestros cuerpos necesitan refrescarse y recuperarse antes de afrontar otro día de altas temperaturas”, comentó Castellan y añadió: “otra cosa que hay que tener en cuenta es la infraestructura. Menos del 40% de los hogares tienen aire acondicionado, la gente tiene que ir a las bibliotecas y a los centros comerciales para encontrar un par de horas de aire acondicionado. Yo he estado durmiendo en una tienda de campaña para conseguir un respiro del calor”.

Entre los impactos derivados del calor están estrés térmico en las personas, los animales y la vegetación; desmejora de la calidad del aire (contaminantes debidos al aire caliente estable); riesgo de incendios forestales; posibilidad de desprendimientos causados por el deshielo de los glaciares en las montañas; daños y mal funcionamiento de las infraestructuras y los sistemas de transporte, ya que no están preparados para lidiar con tan altas temperaturas.

Tanto Canadá como Estados Unidos han reportado muertes debido a las olas de calor en términos de cientos de personas, siendo los adultos mayores (65 años o más) quienes son más vulnerables.

“En Estados Unidos, la mortalidad relacionada con el calor es la primera causa de muerte relacionada con el clima, y sin embargo casi todas esas muertes son evitables. Los planes de acción contra el calor pueden reducir la morbilidad y la mortalidad actuales y futuras relacionadas con el calor aumentando la preparación para las emergencias por calor, incluidos los sistemas de alerta temprana y respuesta a las olas de calor, y dando prioridad a las modificaciones de nuestro entorno construido para que un futuro más cálido no tenga que ser mortal”, manifestó Kristie L. Ebi, investigadora del Centro de Salud y Medio Ambiente Global de la Universidad de Washington.

De hecho, las olas de calor encabezaron las listas mundiales de los desastres más mortales tanto en 2019 como en 2020.

Junio más caliente

Norteamérica no es la única región que está experimentando un inicio de verano que es atípico. Según OMM, las condiciones excepcionales se extienden desde el norte de África, la Península Arábiga, el este de Europa, Irán y el noroeste del continente indio. Las temperaturas máximas diarias superaron los 45°C en varios lugares y alcanzaron los 50°C en el Sahara.

El oeste de Rusia y las cercanías del Mar Caspio también están presentando temperaturas inusualmente altas. En algunas zonas de Rusia, incluida la ciudad de Moscú, se prevé que las temperaturas alcancen los 30º C durante el día y se mantengan por encima de los 20º C durante la noche.

En cuanto a las zonas cercanas al Mar Caspio, se espera que las temperaturas alcancen los 40ºC durante el día y se mantengan por encima de los 25ºC por la noche. “Es probable que se establezcan algunos récords de temperatura durante esta ola de calor”, destacó OMM.

Estas olas de calor se dan en el contexto del cuarto junio más caliente que se ha registrado globalmente, según el Copernicus Climate Change Service (C3S). Según los registros, junio del 2021 está empatando con junio del 2018 en el cuarto lugar, y estaría por debajo de los junios vividos en 2016, 2019 y 2020.

“El mes de junio de 2021 fue el más cálido registrado en América del Norte”, se lee en el informe de C3S. “La Siberia ártica también experimentó altas temperaturas y su cuarto junio más cálido, a la par con junio de 2012. Las temperaturas antárticas fueron predominantemente más frías de lo habitual”, continuó.

A la fecha, la temperatura media del planeta es 1,2ºC más caliente que la media registrada en la época preindustrial.

“Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas a medida que las concentraciones de gases de efecto invernadero provocan un aumento de las temperaturas globales. También estamos observando que empiezan antes y terminan más tarde, y que se cobran cada vez más víctimas en la salud humana”, señaló Omar Baddour, jefe de la División de Vigilancia y Política del Clima de la OMM.