Once cantones de las provincias de Guanacaste, Puntarenas, Alajuela y San José mejoraron sus caminos como parte de las primeras 14 obras del Programa Red Vial Cantonal II (PRVC II), iniciativa ejecutada por la División de Obras Públicas del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) en coordinación con los gobiernos locales.

“El mantenimiento y rehabilitación de la red de caminos públicos es fundamental para aprovechar cabalmente la vida útil proyectada para cada uno de sus componentes, que incluyen la superficie de ruedo, el sistema de drenaje, el señalamiento horizontal y vertical, los puentes y alcantarillas mayores y las áreas dedicadas a la movilidad activa como aceras, ciclovías, rampas, entre otros”, dijo el ingeniero Eduardo Barquero Solano, director de Asesoría Técnica del PRVC II, de GIZ.

Los proyectos del PRVC II, iniciados en agosto de 2019 y concluidos a mediados de junio del 2020, permitieron la rehabilitación y mejoramiento de caminos y sistemas de drenaje en los cantones de Bagaces, Cañas, Esparza, Hojancha, La Cruz, Los Chiles, Mora, Tilarán, Turrubares, Upala y Abangares. 

La inversión ascendió a ₡4.504 millones, provenientes del empréstito con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cuyo monto total es $144 millones (unos ₡85.752 millones). 

El primer paquete de obras del PRVC II permitió rehabilitar 63,7 kilómetros de caminos cantonales, con lo que mejorará la calidad de vida de las personas y la productividad, facilitando la integración de zonas productivas a áreas de consumo y la conexión de la población a diferentes servicios públicos”, se lee en el comunicado de prensa.

Al mejorar la  calidad  de  la  red  de  carreteras  cantonales, mediante intervenciones de rehabilitación y mantenimiento que incorporan adaptaciones al cambio climático, se reducen los tiempos de viaje y los costos de operación.

Descarbonización

Las carreteras, calles y caminos son estructuras que tienen un ciclo de vida deseable, es decir, un determinado periodo de tiempo en que se mantienen en condiciones “buenas” o “muy buenas”. 

Algunos elementos que interfieren en la duración de este ciclo son: el efecto permanente del peso de los vehículos que llevan las estructuras a condiciones de fatiga que terminan deteriorando su condición, a lo cual se suma los factores del intemperismo (acción de la lluvia, sol y el viento) que oxida los pavimentos, las pinturas y la rotulación. 

Para Barquero, una eficiente gestión de mantenimiento evita que los caminos pasen, en un corto periodo de tiempo, de una condición “muy buena” o “buena” a una condición “regular” o “mala”, lo cual viene a contribuir con las acciones de descarbonización.

El mantenimiento vial evita que se generen pequeños baches en los caminos que, luego de semanas o meses, pasan a ser de mayor tamaño, convirtiéndolos en caminos de condición regular a mala, con lo cual los conductores se vean obligados a disminuir la velocidad de circulación para evitar estos baches y, con ello, tienen que pasar sus cajas de cambios de cuarta o quinta marcha a primera o segunda marcha, con lo cual se incrementa el consumo de combustible y, por tanto, aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Para caminos con baches, en donde la circulación baja a 10 kilómetros por hora (km/h), el consumo de combustible es mayor o equivalente al de altas velocidades como 100 km/h”, explicó Barquero. 

 

El estado en que se encuentre una vía influye en la cantidad de combustible fósil que un vehículo quema. Por ello, el mantenimiento de caminos puede formar parte de las medidas de mitigación al cambio climático. La imagen corresponde a una de las calles recientemente mejoradas en Cañas, Guanacaste. (Foto: MOPT)

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Vienen más obras 

Para facilitar su ejecución, el PRVC II se divide en “paquetes” de proyectos. Los primeros cinco paquetes totalizan 48 obras de infraestructura vial en 36 cantones, en estas se invertirá un monto cercano a los ₡20.875 millones provenientes del empréstito con el BID.

Actualmente, se encuentran en ejecución las 14 obras de los paquetes 3 y 4; mientras que los 11 proyectos del paquete 2 están por iniciar y las 9 obras del paquete 5 están adjudicadas a la espera de resolución de la Contraloría General de la República. 

“El PRVC II tiene como objetivo la intervención de diferentes rutas que han sido priorizados por cada uno de los gobiernos locales a los cuales se les ha asignado un recurso”, expresó Angelo Monge, ingeniero a cargo de la contratación PRVC-II-06-LPI-O-2019 y coordinador regional Pacífico Norte, de GIZ.

“Quedan pendientes más de 170 proyectos, 5 de estos tendrán una intervención particular gracias a la colaboración entre el Programa Mi Transporte y el PRVC II, cuyo fin es generar movilidad segura y la construcción de vías completas”, agregó Monge. 

Esta imagen ejemplifica el concepto de calle completa, ya que establece zonas peatonales como aceras, ciclovías, carriles para carros y otros exclusivos para transporte público. (Foto: INTECO)

(Créditos: INTECO)

Calles completas

Las vías o las calles completas son un concepto que busca que la movilidad sostenible sea eficiente para todos los usuarios, sean estos peatones, ciclistas, motociclistas, automovilistas y para quienes utilizan el transporte público. 

En este sentido, y como parte del PRVC II, las municipalidades de Puntarenas, Alajuela, Santa Cruz, Cartago y Cóbano apostarán a este concepto para mejorar la movilidad y, con ello, reducir sus emisiones de carbono.

En Puntarenas se intervendrá la ruta Juan Mora, mientras que en Alajuela será Coyol. Santa Cruz trabajará en la vía que conecta Tamarindo con playa Langosta, Cartago hará lo suyo con La Lima y Cóbano con Santa Teresa. 

Actualmente, el proyecto de Santa Cruz está en proceso de realizar los ajustes necesarios para la rehabilitación, mientras que el proyecto de Puntarenas tiene dificultades financieras a causa del recorte a los recursos que reciben los gobiernos locales debido a la emergencia por COVID-19. Finalmente, el tramo Alajuela-Coyol está en ajuste de los diseños finales de tuberías. En cuanto a Cartago y Cóbano están en etapa de diseño.

Según Monge, estos proyectos fueron seleccionados por representar situaciones urbanas que, de otra manera, no hubieran tenido solución en el tiempo, a pesar de los esfuerzos de diversas instituciones. 

Este proyecto de “calles completas” cuenta con la colaboración del Instituto de Normas Técnicas de Costa Rica (Inteco), el cual diseñó una serie de normas técnicas y requisitos que buscan contribuir a una infraestructura integral que facilite una movilidad urbana sostenible. 

Por ejemplo, la norma INTE W42 establece los requisitos mínimos de diseño, señalización y demarcación con los que debe cumplir una ciclovía en Costa Rica. Eso sí, se excluye la infraestructura ciclista para fines deportivos, así como temas estéticos y paisajísticos.  

Por su parte, la norma INTE W58 especifica los requisitos para el diseño del espacio de estacionamiento para bicicletas (biciparqueo o cicloparqueo) y los elementos de infraestructura asociados. La misma norma aplica para desarrollos habitacionales, comerciales y públicos, estacionamientos públicos y privados, edificios públicos y privados, terminales y paradas de transporte público, siempre y cuando cumpla con la legislación pertinente tanto para edificaciones nuevas como existentes.

La norma INTE W85 establece las dimensiones y características funcionales que deben cumplir las aceras, incluyendo elementos como franja de circulación peatonal, franja de fachada o zona de transición, franja de mobiliario o zona verde, rampas, escaleras y medianera peatonal, entre otros. 

Asimismo, la norma excluye elementos como cruces y puentes peatonales, calles peatonales, bulevar peatonal, infraestructura ciclista, ya que están especificas en otras normas técnicas nacionales. 

“Cabe resaltar que estas normas son dinámicas, es decir, pueden ser actualizadas según necesidades y exigencias futuras. Actualmente, son voluntarias, pero se espera que en el futuro su implementación sea obligatoria”, señaló Diego Cordero, colaborador de Inteco.