Finalizó la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático o COP26 y, con ella, quedó listo el reglamento que permitirá la implementación del Acuerdo de París. Ahora corresponde a los países traducir lo acordado a nivel internacional en planes nacionales que permitan, por un lado, reducir emisiones de carbono y, por otro, ayudar a los territorios a adaptarse a los impactos que serán inevitables.

Las metas climáticas presentadas hasta ahora ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), conocidas como Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), conducen a un incremento de la temperatura promedio de 2,7°C para finales de siglo. Es decir, ni siquiera se estaría cumpliendo con la meta de 2 °C del Acuerdo de París, acordada hace seis años.

Por ello, COP26 se propuso abogar por un incremento en la ambición climática. Más concretamente, y según quedó plasmado en el Pacto Climático de Glasgow, se instó a los países a alinear sus compromisos con la meta de 1,5 °C, que es el escenario donde todavía se cuenta con margen de acción, según el último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

Paralelo a las negociaciones relativas al reglamento y otros temas de la convención, los países aprovecharon para anunciar compromisos, identificar oportunidades de cooperación y establecer alianzas. Todo esto en pro de la acción climática.

Se anunciaron promesas en protección de bosques, reducción de emisiones de metano, apoyo para acelerar la adopción de tecnologías verdes, sistemas de salud más resilientes, agricultura sostenible, y transporte cero emisiones. También se prometió poner fin al carbón como fuente de energía y dejar de financiar a los combustibles fósiles.

Según Climate Action Tracker, los acuerdos sobre metano, carbón, bosques y transporte contienen medidas adicionales que reducirían la brecha de emisiones en un 9% (2,2 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente) con respecto a la trayectoria de 1,5 °C.

Costa Rica se sumó a las iniciativas de bosques, salud, agricultura, combustibles fósiles y transporte. Según Andrea Meza, ministra de Ambiente y Energía, estos compromisos están alineados con la Estrategia Nacional de Cambio Climático a Largo Plazo y con el Plan Nacional de Descarbonización. Es más, muchas de estas consideraciones ya están incluidas en la actualización de la NDC.

“Forman parte de nuestro paquete de ambición y nos permitirán movilizar recursos tanto a nivel nacional como internacional para su implementación”, aseguró la ministra desde Glasgow (Escocia) al finalizar la cumbre.

No se puede ser carbono neutral produciendo y vendiendo fósiles. Este fue el mensaje que brindaron los ministros Dan Jørgensen (Dinamarca) y Andrea Meza (Costa Rica) a propósito del lanzamiento de la Coalición BOGA. (Foto: Karwai Tang/ UK Government).

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Combustibles fósiles

Costa Rica y Dinamarca presiden Beyond Oil & Gas Alliance (BOGA), más conocida como Coalición BOGA, una plataforma lanzada en el marco de COP26 que busca mantener los combustibles fósiles bajo tierra. La iniciativa ya suma 10 gobiernos nacionales y subnacionales.

La principal meta de BOGA es eliminar gradualmente la producción de petróleo y gas, esto incluye las fases de exploración, desarrollo y propiamente la producción. Para ello, los miembros ya no darán nuevas concesiones, licencias o rondas de arrendamiento para exploración o producción. También establecerán una fecha para poner fin a la producción en el territorio bajo su jurisdicción.

“Si queremos abordar la crisis climática, necesitamos una eliminación gestionada pero decisiva de la producción de petróleo y gas”, destacó Meza, y agregó: “cada dólar para combustibles fósiles es un dólar menos para renovables y conservación de la naturaleza”.

Si bien Costa Rica no es productor de petróleo y gas, BOGA incluye a las naciones que cuentan con reservas en su territorio. Meza justificó la adhesión del país dadas las presiones por explorar estos combustibles fósiles.

En esta línea de abandonar la dependencia a los combustibles fósiles, Costa Rica y otros 17 países —así como cinco instituciones financieras— se comprometieron a ponerle fin al apoyo público internacional brindado hasta ahora a estas fuentes energéticas; el plazo establecido es finales de 2022. Más bien, decidieron tomar acciones para redirigir ese apoyo a la transición de la energía limpia.

Transporte

Si bien Costa Rica no suscribió la Declaración sobre la aceleración de la transición de vehículos cero emisiones, sí firmó dos compromisos orientados a descarbonizar este sector.

El primero de ellos se llama Cleaning up the Freight Sector. Este memorando de entendimiento se centra en acelerar los procesos de transición en vehículos de carga pesada y liviana (MHDV) a tecnologías cero emisiones. Para ello, los países signatarios se esforzarán para que el 30% de los nuevos MHDV sean cero emisiones para 2030 y el 100% para 2040.

El otro compromiso asumido por Costa Rica en este tema es el Global Focus on Charging Infrastructure. Los países abogarán por la colaboración efectiva del sector público y privado para garantizar un despliegue acelerado de la infraestructura de carga necesaria para catalizar la transición a vehículos cero emisiones. En este sentido, Costa Rica estaría sumando cargadores eléctricos en su territorio.

Bosques

Un total de 114 países, entre los que se encuentra Costa Rica, se comprometieron a frenar y revertir la pérdida de bosques, así como la degradación del suelo para 2030. Vale recordar que el cambio en el uso del suelo —favorecido por la tala, la deforestación y la agricultura— es responsable del 23% de las emisiones mundiales.

Los países firmantes albergan, en su conjunto, el 85% de los bosques del mundo, los cuales absorben alrededor de un tercio del dióxido de carbono liberado anualmente a la atmósfera como resultado de la quema de combustibles fósiles.

Este compromiso, reflejado en la Declaración de los Líderes de Glasgow sobre los Bosques y el Uso de la Tierra, está respaldado por $12.000 millones de fondos públicos que serán aportados por 12 países entre 2021 y 2025, así como $7.200 millones provenientes de fondos privados.

Ese dinero apoyará proyectos en los países en desarrollo orientados a la restauración de tierras degradadas, la lucha contra los incendios forestales y el apoyo a los derechos de las comunidades indígenas, las cuales administran alrededor del 25% de la superficie terrestre y son las guardianas de las reservas vivas de carbono.

Asimismo, unas 30 instituciones financieras se comprometieron a dejar de invertir en actividades relacionadas con la deforestación.

A la Cumbre de Líderes Mundiales asistieron 120 Jefes de Estado y delegados de gobierno, entre ellos, el mandatario costarricense Carlos Alvarado Quesada (centro). Le acompañan Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido (izquierda), y António Guterres, secretario general de Naciones Unidas (derecha). (Foto: Karwai Tang/ UK Government).

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Agro

Un total de 26 países, incluido Costa Rica, acordaron cambiar sus políticas agrícolas para hacerlas más sostenibles, también prometieron invertir en ciencia para orientar estos esfuerzos en pro de una agricultura sostenible y, con ello, proteger el suministro de alimentos contra los impactos del cambio climático.

Ese es el espíritu detrás de los programas de Acción en política agrícola para la transición a la agricultura sostenible y Acción global para la innovación en la agricultura, los cuales también son apoyados por Australia, India, Tanzania, Vietnam, Nigeria, Alemania, Reino Unido, Alemania, Colombia, entre otros.

Los programas establecen las vías y las acciones que los países pueden implementar para reorientar sus políticas públicas, no solo para apoyar la alimentación y la agricultura, sino también para asegurar una transición justa en el medio rural.

Asimismo, se identifican acciones y oportunidades para que otras partes interesadas —como organizaciones internacionales, productores de alimentos, entidades financieras, investigadores y sociedad civil— canalicen su experiencia, conocimientos y recursos en apoyo de esta agenda.

Estos compromisos en agro se complementan con los especificados en bosques.

Salud

Costa Rica —junto con Argentina, Belice, Chile, Colombia y Panamá, entre otros— forma parte de la lista de 50 países que se adhirieron al Programa de Salud de la COP26. En este sentido, las naciones se comprometieron a desarrollar sistemas de salud resilientes al clima y bajos en emisiones de carbono.

Específicamente, se prometió invertir en resiliencia y en reducir emisiones de carbono hasta llegar a cero emisiones netas, aparte de promover una mayor investigación sobre la adaptación del sector e incluir prioridades sanitarias dentro de sus NDC. De esta forma, los países realizarán evaluaciones de la vulnerabilidad de la salud ante el cambio climático y también desarrollarán planes nacionales de adaptación para el sector.

 

Costa Rica en Glasgow

Aparte de participar en las negociaciones, la delegación costarricense aprovechó el espacio de encuentro que brindó COP26 para dar a conocer iniciativas e identificar oportunidades de financiamiento y alianzas. A continuación, se enumeran algunos de estos temas:

1) Programa País de Carbono Neutralidad (PPCN): se firmó un acuerdo para coordinar esfuerzos con tres de los principales programas de inventario, reducción, remoción y compensación de emisiones, a saber: Carbon Footprint (Italia), The Climate Registry (Estados Unidos) y Toitū Envirocare (Nueva Zelanda). Los cuatro programas se comprometieron a compartir experiencias y herramientas. Asimismo, esta alianza representa un incentivo clave para quienes ya participan en el PPCN, ya que los programas buscarán reconocer mutuamente sus esquemas.

2) Coalición de Alta Ambición por la Naturaleza y las Personas (HAC): creada durante la Pre-COP25, esta alianza —liderada por Costa Rica, Francia y Reino Unido— impulsa la protección del 30% de los ecosistemas terrestres y marinos al 2030. En dos años, más de 70 países se han sumado a la iniciativa. En la COP26, los miembros rearfirmaron su compromiso de promover una agenda común entre biodiversidad y clima.

3) Fondo Verde del Clima reconoce el tren eléctrico: el director ejecutivo del Fondo Verde del Clima, Yannick Glemarec, reconoció el proyecto del tren eléctrico interurbano como una iniciativa transformadora para la ciudad, así como un modelo de movilidad sostenible —basado en la intermodalidad— para toda la población. A la fecha, este es el proyecto más grande financiado por el Fondo Verde del Clima y se busca que sea un modelo a ser replicado en otras regiones del mundo.

4) Blockchain para métricas: Costa Rica y Chia Network Inc., una plataforma de blockchain de nueva generación y de fuente abierta fundada por Bram Cohen, firmaron un memorando de entendimiento, el cual permitirá que Chia brinde servicios técnicos al Sistema Nacional de Métricas de Cambio Climático de Costa Rica (Sinamecc), utilizando tecnología blockchain segura, sostenible e inclusiva para el almacenamiento de datos inmutables.

Por su parte, Costa Rica liderará el desarrollo de una plataforma de software de código abierto que se compartirá libremente con otras naciones para mejorar la gestión de su inventario climático, operar registros nacionales para administrar el inventario de carbono y su registro.

5) Corredor Marino del Pacífico Este Tropical (CMAR): Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador firmaron una declaración de intenciones para crear una Reserva de la Biosfera Marina en los corredores marinos de cuatro de las islas del Pacífico Oriental Tropical. Se trata de las migravías ya existentes a nivel biológico entre Isla del Coco en Costa Rica e islas Galápagos en Ecuador, así como entre Coiba en Panamá y Malpelo en Colombia.

6) Pago por Servicios Ambientales (PSA): COP26 sirvió de escenario para que los duques de Cambridge se reunieran con los galardonados del premio Earthshot, entre ellos, Costa Rica. El país ganó en la categoría de Protección y Restauración de la Naturaleza, esto gracias a la implementación del programa PSA que, desde 1997, redirige los fondos obtenidos del impuesto a los combustibles para pagar a propietarios de bosque por la protección y restauración de estos ecosistemas. El dinero del premio será invertido en diseñar una propuesta similar en la parte marina.

Asimismo, se anunció que Noruega dará a Costa Rica $20 millones para fortalecer el PSA. Esto en reconocimiento a los esfuerzos de reducción de dos millones de toneladas de dióxido de carbono.