Mediante el Fondo Azul por Siempre, Costa Rica invertirá unos $7 millones en la creación y sostenibilidad a largo plazo de áreas marinas protegidas, esto con el fin de alcanzar el 30% de protección marina al año 2030.

El anuncio fue dado a conocer por la ministra de Ambiente y Energía, Andrea Meza Murillo, durante un panel interactivo que moderó como parte la Coalición Alta Ambición para la Naturaleza y la Gente en el marco de One Planet Summit for Biodiversity, conferencia auspiciada por el presidente francés, Emmanuel Macron, en conjunto con el Banco Mundial y Naciones Unidas.

Los países de esta coalición -que ya suma 50 miembros liderados por Costa Rica, Francia y Reino Unido– se comprometieron a proteger, al menos, el 30% de los ecosistemas terrestres y marinos al año 2030. Con ello pretenden hacer frente a dos crisis de forma simultánea: frenar la pérdida de biodiversidad y lidiar con el cambio climático.

Actualmente, Costa Rica tiene el 2,7% de su territorio marino bajo algún régimen de protección. La meta internacional, contemplada en las Metas Aichi, es llegar al 10%. Sin embargo, las intenciones de la coalición son mucho más ambiciosas.

La coalición aboga por incluir la meta del 30% al 2030, más conocida como 30×30, en el Marco Mundial para la Diversidad Biológica Post-2020, que se discutirá en la próxima COP15 del Convenio de Diversidad Biológica a realizarse en la ciudad de Kunming, China.

Este Marco Mundial para la Diversidad Biológica Post-2020 comprende la hoja de ruta que seguirán los países en el próximo decenio, la cual sustituirá a las actuales Metas Aichi.

De hecho, el Fondo Azul por Siempre nace como un mecanismo para la implementación de la meta 30×30. “En Costa Rica, no solo estamos comprometidos con la meta 30×30 sino también con la sostenibilidad financiera de la misma. El Fondo Azul por Siempre proveerá los recursos financieros para garantizar la conservación a largo plazo de la biodiversidad marina”, dijo Meza.

Ya se cuenta con $3,5 millones provenientes de fondos recaudados previamente por Asociación Costa Rica por Siempre (ACRXS) y se espera conseguir el resto mediante donaciones internacionales.

“Ese dinero inicial viene de fondos que ACRXS tiene desde su constitución con el propósito de apoyar en el cumplimiento del plan de trabajo de áreas silvestre protegidas y, ante esta nueva meta del 30%, la asociación decide utilizar su propio capital para crear un nuevo fondo”, explicó Zdenka Piskulich, directora de ACRXS, quien agregó: “la idea es que el fondo no permanezca en $3,5 millones sino que crezca. El objetivo es recaudar un dólar adicional por cada dólar que ya tenemos y así duplicar el monto. El fondo es pequeño, pero es el capital semilla para empezar a crecer”.

El Fondo Azul por Siempre será administrado por ACRXS, organización que -desde hace 10 años- también gestiona el Fideicomiso Costa Rica por Siempre así como el I y II Canje de Deuda por Naturaleza Costa Rica – Estados Unidos. En conjunto, estos tres fondos alcanzan los $82 millones.

El dinero del nuevo fondo será utilizado para financiar proyectos que busquen la representatividad biológica, la efectividad de las áreas, la adaptación al cambio climático, la participación ciudadana y gobernanza, siempre en el marco de la meta 30×30.

“No solo son los fondos necesarios para la creación de áreas marinas protegidas que se van a requerir para llegar a ese 30% sino que también hay que pensar en el mantenimiento para que no se queden en papel”, destacó Piskulich y añadió: “ahí esta lo novedoso. Muchos países cuentan con los fondos para crear las áreas, pero ninguno tiene cómo mantenerlas”.

En este sentido, el dinero se destinará a temas de control y protección, investigación y monitoreo así como economía azul en áreas marinas protegidas que pueden ser parques nacionales, áreas marinas de manejo o corredores marinos.

“Sí nos gustaría, desde un inicio, hacer un estudio de costeo para saber cuánto dinero se necesita para crear y manejar un área marina protegida y así detectar vacíos financieros. También para saber cuánto le va a costar al país cumplir con esta meta del 30% y poder hacer los análisis que permitan tomar decisiones”, comentó Piskulich.

Con el Análisis de vacíos de conservación en Costa Rica, más conocido como GRUAS II, se identificó -a partir de criterios técnico-científicos- las áreas costeras que son prioritarias a nivel de conservación. “Aún con todas esas áreas identificadas por GRUAS II, el país no llega al 30% de protección”, señaló Mónica Gamboa, Oficial de Conservación Marina de ACRXS.

En este sentido, aún resta conocer cuáles son las prioridades de conservación a nivel oceánico. “Ya el país está trabajando en un mapa de ordenamiento espacial marino -liderado por el Ministerio de Ambiente y Energía- para identificar esos puntos calientes a proteger. De hecho, ya se cuenta con algunos estudios. Este mapeo vendría a ser como un GRUAS de la Zona Económica Exclusiva”, explicó Piskulich.

Según la directora de ACRXS, la protección de un área oceánica demanda una serie de recursos debido a la logística que implica: embarcaciones, combustible, personal, mantenimiento, tecnología y soporte, entre otros. Por esa razón, y según Piskulich, paralelo a la consecución de fondos también debe trabajarse en alianzas con otros países vecinos para compartir y maximizar los recursos que permitirá el control y vigilancia de estas áreas marinas protegidas que se van a crear o ampliar.