En Costa Rica, tenemos unos pequeños habitantes que podrían ayudarnos a mitigar el cambio climático: los pastos marinos. Estos personajes no son fáciles de ver, ya que están bajo el mar.

Aun así, contamos con praderas de esa planta que tienen el potencial de “secuestrar” el carbono de la atmósfera –y, por tanto, reducir el calentamiento global– hasta por miles de años.

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Hasta mediados de la década de 1990, los pastos marinos eran un habitante poco investigado en las zonas marítimas-costeras de Costa Rica. Aparte, para el ojo poco entrenado, esas praderas pueden pasar inadvertidas, a pesar de ser ambientes tan importantes como los arrecifes o los manglares.

Por eso, un grupo de científicos del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) intenta ubicar las praderas de pastos marinos que hay en el país para convencernos del valor que tienen esas especies para nuestra supervivencia.

¿Secuestrar carbono?

Los pastos marinos son las únicas plantas verdaderas que pueden vivir totalmente sumergidas en el mar. Son muy distintas a las algas: tienen hojas, flores, frutos, semillas, tallos y raíces.

Fotos: Jimena Samper

El Caribe sur alberga la mayoría de praderas identificadas, que suelen estar en aguas claras a menos de tres metros de profundidad. También, se han descubierto pastos marinos en zonas más profundas del Pacífico, aunque las praderas y las plantas son más pequeñas en esa costa.

Las praderas de pastos marinos son un ambiente único: ayudan a la filtración de nutrientes, la consolidación de sedimento y evitan la erosión. Además, son el alimento y el hogar para especies como tortugas, manatíes, peces y erizos. Sin embargo, uno de sus atributos más llamativos es la capacidad de “secuestrar” carbono a largo plazo.

“Secuestrar carbono quiere decir que pueden sacar carbono activamente de la atmósfera y mantenerlo en sus tejidos y en sus sedimentos por cientos o miles de años”, dijo la bióloga del Cimar, Jimena Samper.

“Secuestrar carbono quiere decir que pueden sacar carbono activamente de la atmósfera y mantenerlo en sus tejidos y en sus sedimentos por cientos o miles de años”

¿Cómo esas plantas perpetran los secuestros? La bióloga Samper lo explica:

“Lo que se ve cuando uno llega a la pradera son las hojas, pero debajo del sedimento, los pastos marinos tienen rizomas (tallos horizontales que están enterrados) y raíces. Eso forma una maraña que tiene almacenado mucho carbohidrato producto de la fotosíntesis”.

Además, Samper indica que la maraña de raíces de las praderas retiene más carbono externamente al “amarrar” sedimentos que hay en el agua.

El equipo del Cimar busca descifrar cuáles praderas de pastos marinos secuestran más carbono, y cuánto hay retenido actualmente. “Hay muchos factores que afectan; cantidad de oleaje, turbidez del agua, complejidad estructural y especies presentes son algunos”, añadió Samper.

Riesgo simultáneo

Fotos: David Bolaños

Los ambientes vegetados marinos secuestran más que los ambientes terrestres, pero han sufrido más deterioro por acción del ser humano.

Diversas investigaciones advierten que la cantidad de praderas de pastos marinos ha disminuido mundialmente, y que son uno de los hábitats más amenazados del planeta.

El riesgo con ese daño es que todo el carbono que han secuestrado esas plantas por milenios en sus sedimentos puede liberarse nuevamente.

El daño directo, por medio de las anclas, el ingreso de nutrientes y químicos al mar, además del aumento en el oleaje y el crecimiento en el nivel del mar pueden afectar directamente estas praderas marinas, hasta que liberen todo el carbono que atraparon durante años.

El daño directo, el ingreso de nutrientes y químicos al mar, además del crecimiento del nivel del mar pueden afectar directamente estas praderas marinas, hasta que liberen todo el carbono que atraparon durante años.

“Las praderas pueden ser emisoras de carbono en lugar de ser un ambiente sumidero cuando los pastos marinos se pierden y, por lo tanto, los sedimentos quedan expuestos”, aseguró la bióloga Samper.

Otra manera de que las praderas dejen carbono por la libre es que los pastos marinos se deterioren por cambios en la calidad del agua, ya que eso afecta su complejidad y su cantidad de tejido.

Más preguntas

En los espacios académicos, apenas se comienza a entender cuáles factores influyen sobre el contenido de carbono de los pastos marinos. “Todavía hay un vacío de información a nivel mundial”, admitió el químico del Cimar, Juan Guillermo Sagot, quien investiga las características del agua en las praderas de Cahuita, en Limón.

“Las plantas necesitan que el agua del mar tenga cierta calidad. Por eso, tiene que haber un manejo del ingreso de nutrientes y cuencas de ríos en la zona costera, para no alterar la claridad del agua”, comentó Sagot.

A futuro, tanto Samper como Sagot prevén que los cambios de profundidad por el aumento de los niveles del mar afectarán el valor de retención de carbono de las praderas.

“La protección de los ambientes marítimos-costeros ha sido un tema que hasta ahora estamos trabajando más. Es necesario que Costa Rica entienda que somos mar en mayor parte que tierra, y que necesitamos protegerlo adecuadamente”.

Así, tenemos dos opciones: propiciar que los pastos marinos secuestren al cambio climático o dejar que el cambio climático nos secuestre a nosotros.

Colaboración Ojo al Clima – Radios UCR