El mismo día en que el Consejo de Gobierno escuchó por primera vez los detalles del Plan Nacional de Descarbonización 2018 – 2050 de boca de funcionarios del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) estaba planteando sus propuesta de enmienda a este plan ante un grupo de empresarios ligados al transporte en el país.

Este cruce de agendas revela la resistencia que Recope tiene ante el plan que impulsa el Ejecutivo, cuando falta menos de una semana para la presentación del plan, agendada para el domingo 24 de febrero.

El Plan Nacional de Descarbonización es una hoja de ruta para dejar el petróleo que el presidente Carlos Alvarado encargó al Minae desde mayo de 2018 como una de las prioridades de su administración. Recope planteó sus sugerencias por iniciativa propia.

Una revisión de Ojo al Clima revela que la propuesta de la refinadora alejaría al país de esta ruta. Con las políticas de Recope, las emisiones de gases de efecto invernadero del sector transporte crecerían un 33% para el año 2037, en comparación con su nivel actual.

A pesar de esto, la refinadora lleva semanas impulsando su visión y compitiendo con la propuesta del Poder Ejecutivo. La jornada del martes 22 de enero ilustra la distancia entre ambos actores.

Ese día, la directora de la Dirección de Cambio Climático (DCC) del Minae, Andrea Meza, llevó este plan a Casa Presidencial para recibir la bendición política del Gabinete.

También ese mismo martes, el presidente de Recope, Alejandro Muñoz, presentó su visión ante un grupo de autobuseros, taxistas, distribuidores de gasolina y de Gas Licuado de Petróleo (GLP) e importadores de autos. La reunión se celebró en instalaciones que facilitó la Asociación de Importadores de Vehículos y Maquinaria (Aivema).

“Hay posiciones técnicas que tienen que alinearse. Son apreciaciones normales y naturales de un proceso. Es una empresa petrolera y aquí estamos haciendo un cambio muy grande”, explicó el ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez.

La tensión entre el Ejecutivo y Recope acentuó a mediados de enero cuando la refinadora presentó de manera inesperada su propia visión, que apuesta por el GLP, calcula un mayor el crecimiento de la flota vehicular y espera un sostenido uso de gasolina y diésel para vehículos particulares, motocicletas, camiones de carga y transporte público.

Esta propuesta, contenida en un documento titulado Plan de Descarbonización del Sector de Transporte Terrestre, tomó por sorpresa al ministerio y a la DCC. “Yo me enteré del plan (de Recope) a inicios de este año”, dijo el ministro Rodríguez, quien es vicepresidente de la Junta Directiva de la refinadora. Según dijo el jerarca, a la Junta Directiva de la refinadora le informaron en enero de la existencia del plan.

Hasta entonces, el único plan que circulaba en el país era un documento de 52 páginas que preparó el Minae. A mediados de enero Recope empezó a publicitar su documento y lo presentó o envió a instancias como el Estado de la Nación, el Consejo Científico de Cambio Climático y otros actores del sector energético y climático.

Rodríguez explicó que como jerarca del sector energía él no giró instrucciones a Recope para diseñar esta propuesta y que las políticas públicas en transporte le tocan al Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), no a Recope.

A pesar de eso, dejó claro que la posición del Ejecutivo es una: “Solo hay un plan de descarbonización; no es que hay uno de Gobierno y uno de Recope, solo hay uno”, explicó el ministro.

Ojo al Clima tiene una copia de plan y de las propuestas de enmienda de Recope. Ninguna ha sido presentada al público todavía. El plan del Ejecutivo plantea acciones durante las próximas tres décadas y hasta el año 2050, mientras que Recope pone como fecha tope el 2037.

Para diseñar el plan, el Minae consultó desde mediados del 2018 con los ministerios de Hacienda, Agricultura y Ganadería, Planificación, Obras Públicas y Transportes y Relaciones Exteriores, con el Banco Central, cooperantes internacionales, sociedad civil y entidades públicas como la Universidad de Costa Rica, el Instituto Costarricense de Electricidad y la propia Recope.

“Desde afuera del Gobierno, uno lo que ve es que Recope se tiró aparte. Tendría que haber un alineamiento”, dice la economista Mónica Araya, quien fue parte del equipo consultor que acompañó el desarrollo del Plan de Descarbonización.

Recope busca darle más fuerza al gas licuado de petróleo, un combustible fósil, en la matriz de transporte del
país. Su propuesta aumentaría el consumo de derivados de petróleo. El plan del Ejecutivo rechaza esta propuesta.

(Créditos: Foto de archivo)

El plan considera los diez sectores de la economía que más contribuyen al cambio climático, desde transporte y agricultura hasta industria y residuos. Por cada eje, plantea acciones a ejecutar durante la administración actual, en el mediano plazo (2019 al 2030) y a largo plazo (2031 al 2050).

Por su parte, el presidente de Recope dijo que su propuesta se enmarca en una instrucción para modernizar la refinadora y abrirle puertas en otros tipos de energía. Esto a pesar de que el consumo de gasolina y diésel llegaría a niveles muy parecidos en 2037, en comparación con los actuales.

En una entrevista a finales de enero, Muñoz describió el plan del Ejecutivo como un “borrador”.

“Ese primer borrador que elaboraron ellos son líneas generales. Ahora es que nosotros vamos a incorporar nuestra parte. La institución que debe convertirse en la punta de lanza de la descarbonización es Recope; si Recope no se transforma, no hay descarbonización. Eso está clarísimo”, dijo en una entrevista el 31 de enero.

El presidente de Recope dijo que su intervención se enmarca en el replanteamiento de la institución hacia energías renovables, un proyecto que le encomendó el presidente Carlos Alvarado. La refinadora tiene un proyecto de Ley para su modernización, pero el mandato del presidente no incluía plantear opciones de descarbonización.

Dos visiones de futuro

La diferencia fundamental entre la visión del Ejecutivo y las propuestas de Recope es en las energías que usaría Costa Rica en las próximas dos décadas.

Las entidades difieren en sus estimaciones sobre cuán rápido se podrá masificar el transporte público, cuánto crecerá la flota de vehículos particulares y, en el caso de Recope, en la incorporación de híbridos y GLP como parte de la mezcla de transporte.

“Donde tenemos más elementos de contradicción es con el tema del Gas Licuado de Petróleo (GLP). Los modelos (matemáticos que usa Minae) no escogen GLP como la opción más costo efectiva en este proceso de transición”, explicó Andrea Meza, directora de Cambio Climático del Minae.

El GLP es un gas derivado del petróleo que en Costa Rica se utiliza principalmente para cocinar y para calentar el agua en duchas. Cerca de unos 3,300 vehículos en Costa Rica se mueven con GLP, según cifras de Riteve.

Para hacer esto, Recope apuesta por construir un nuevo puerto en el Pacífico para importar GLP y tener 25% de la flota de vehículos particulares y de carga ligera y un 30% de buses y taxis con este combustible. De estos, cerca de medio millón de vehículos hacia el 2037 serían nuevos.

Mientras tanto, el Minae plantea evitar nuevas tecnología de combustibles fósiles que luego sean complicadas de revertir. Esto porque activos como refinadoras, autobuses o terminales importadoras tienen una vida útil de décadas; si una se instala en 2030 o 2035, es posible que parte de su vida útil se desperdicie.

“Hay cosas que en el corto plazo pueden verse atractivos, pero que en el largo plazo pierden sentido”, dijo la economista Araya.

Este concepto se conoce como lock-in y el Plan Nacional de Descarbonización plantea que el país debe evitar activamente este tipo de inversiones. Más bien, plantea reducir inversiones en carreteras y aumentar en transporte colectivo.

“En 2050 el sistema de transporte público (Buses, Taxis, TRP) operará en forma integrada, sustituirá al automóvil particular como la primera opción de movilidad para la población”, dice el documento.

El Plan plantea una mayor penetración de transporte público, transporte particular electrificado y vehículos de carga pesada de menos emisiones.

Mientras tanto, las propuestas de Recope sugieren que habrá más vehículos privados, una mayor penetración del GLP en el transporte y un menor impacto de la electrificación del transporte.

“Lo que tiene Recope es un documento técnico. Recope no tienen competencias para formular política pública, ni energética ni climática. Tienen competencias para importar hidrocarburos y refinar”, explica la directora Meza.

Para el año 2035, el Ejecutivo estima que el 70% de los buses y taxis serán cero emisiones (eléctricos o con otra tecnología similar) y señala que para ese año el 25% de todos los vehículos ligeros (automóviles y motos, principalmente) serán eléctricos.

Por su parte, Recope cree que el país todavía priorizará los vehículos privados y calcula que para el 2037 en el país habría 4,2 millones de vehículos de todo tipo en las calles.

Esto incluye 500.000 vehículos de gasolina usando mezclas con hasta 10% de biocombustibles, 750.000 vehículos particulares eléctricos, una misma cantidad de híbridos, 900.000 motocicletas y 675.000 vehículos particulares impulsados por GLP, que es 30% menos contaminante que la gasolina.

Si este pronóstico prospera, para el 2037 habría más vehículos particulares impulsados por derivados de petróleo que en 2017. Entre autos convencionales y de GLP, sería un total de 1.175.000 vehículos (sin incluir los híbridos no enchufables).

En la actualidad hay poco más de 900.000 vehículos de gasolina.

Si esto se cumple, habría más vehículos que personas entre 18 y 65 años en Costa Rica, una cifra que el Instituto Nacional de Estadística y Censo estima en 3,8 millones (en el país habrían 5,8 millones de personas en total).

El presidente de Recope aseguró que sin una transformación de la institución, la descarbonización de Costa Rica sería imposible.

(Créditos: Katya Alvarado)

Afinando diferencias

El 4 de febrero, las autoridades de Recope y de la Dirección de Cambio Climático (DCC) se reunieron para intentar afinar las diferencias entre el Plan del Ejecutivo y las propuestas de Recope. El ministro de Ambiente y Energía participó en la conversación por conexión telefónica.

Luego de la reunión, la DCC accedió a correr nuevas modelaciones para revisar si pueden considerar algunos de los planteamientos de Recope, dijo la directora de la DCC, Andrea Meza, pero algunas otras las rechazaron de plano.

Por ejemplo, aceptaron modelar la transición a GLP de parte de la flota vehicular actual, mientras tenga vida útil, y en algunas modalidades de carga pesada, como sustituto del diésel. Sin embargo, rechazaron de plano la inclusión de nuevos vehículos de GLP y de híbridos.

Ojo al Clima solicitó una entrevista posterior a la reunión al presidente de Recope, pero su oficina de prensa dijo que no tenía tiempo para atender consultas.