“Estamos uniendo esfuerzos para hacer un llamado a los Gobiernos del mundo para que conserven nuestros preciosos ecosistemas intactos y áreas silvestres, que preserven y gestionen eficazmente al menos el 30% de las tierras y océanos de nuestro planeta para el 2030, y que restauren y conserven la biodiversidad, como paso crucial para ayudar a prevenir futuras pandemias y emergencias de salud pública y así sentar las bases de una economía mundial sostenible mediante la creación de empleo y el bienestar humano”.

Con esas palabras inicia una declaración firmada por el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, y sus homólogos Iván Duque (Colombia) y Simonetta Sommaruga (Suiza), así como ministros de España, Finlandia, Francia, Gabón, Granada, Luxemburgo, Islas Marshall, Principado de Mónaco, Mongolia, República de Seychelles y Emiratos Árabes Unidos.

La misiva aboga por incluir a la naturaleza en los planes de recuperación económica pospandemia. “Debemos asegurar que se asignen incentivos económicos para promover acciones que beneficien la biodiversidad, detener los subsidios que son perjudiciales para la biodiversidad e integrar los objetivos de recuperación de la naturaleza en nuestras decisiones empresariales y financieras”, manifiestan.

Asimismo, las autoridades gubernamentales señalan la necesidad de replantear los esquemas de consumo y producción, fortalecer el uso sostenible de los recursos y dar prioridad a la protección de los ecosistemas.

“Debemos reconocer que la protección de la naturaleza nos ayudará no solo a reducir el riesgo de nuevas pandemias y otras emergencias de salud pública, sino también a prevenir futuras crisis económicas causadas por la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, así como a impulsar el desarrollo mundial”, argumentan mandatarios y ministros firmantes.

Desarrollo pro natura

“Ahora no es el momento de dejar de lado las leyes y normas ambientales en nombre de la recuperación, como hemos visto hacer en algunos lugares. Necesitamos fortalecer la protección del medio ambiente para reconstruir mejor. Tenemos la oportunidad de hacer justamente eso”, manifestó Inger Andersen, directora ejecutiva de ONU Medio Ambiente, en su discurso del pasado 5 de junio.

Andersen instó a utilizar los fondos para reactivar las economías para también alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible, salvaguardar la biodiversidad y ecosistemas, así como catalizar la acción climática.

“Significa hacer inversiones y crear políticas que se centren en el mantenimiento de la infraestructura que nos provee la naturaleza para la regulación del clima: nuestros humedales, bosques, manglares y más”, explicó la directora de ONU Medio Ambiente, quien añadió que “también implica mantener los espacios salvajes, detener la deforestación y restaurar las tierras degradadas para proteger la biodiversidad, impulsar la producción de alimentos y almacenar el carbono”.

Asimismo, Andersen abogó por que la biodiversidad agrícola sea positiva. Igualmente pide integrar la infraestructura natural con la infraestructura construida para reducir los impactos climáticos y recuperar la biodiversidad.

Por último, la jerarca de Naciones Unidas pidió “poner fin a los subsidios a los combustibles fósiles y hacer de la energía renovable el futuro, realimentar nuestra infraestructura construida para ser más eficiente en el uso de la energía e invertir en la expansión del transporte público y en la construcción de carriles para bicicletas”.

“Todas estas son inversiones inteligentes. El COVID-19 ha matado a cientos de miles de personas y ha reducido la economía mundial en billones de dólares. El cambio climático, la contaminación y la biodiversidad tienen un precio más alto y duradero, pero si hacemos las inversiones correctas, no solo evitamos los daños futuros sino que mejoramos la vida de todos. COVID-19 ha dejado claro que abordar la desigualdad es una de las mayores tareas pendientes de la humanidad. No podemos permitirnos retrasar la acción ambiental, ya que son los más pobres y vulnerables los que más sufrirán”, destacó Andersen.

Costa Rica + Natura

“En un año, tendremos posiblemente una cura, una vacuna que nos hará inmunes y, pues, en ese sentido, superaremos la pandemia. Tendremos que lidiar con los residuos que nos dejará en términos de recesión económica y descomposición social, pero se avecinan otros dos retos globales: la pérdida de diversidad biológica y el cambio climático”, expuso el ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez, en un webinar organizado por la Campaña por la Naturaleza de National Geographic.

“El abordaje para atender la pandemia está focalizado en llegar a ese pico de gente enferma y luego revertir la tendencia hasta disminuirla. En pérdida de biodiversidad y cambio climático no hay picos, no hay un punto en donde nos devolvemos a una mejor condición. Lo que hay son puntos de no retorno”, continuó el ministro.

Con el objetivo de fortalecer el papel de la conservación y la gestión sostenible de los recursos naturales como pilares de la agenda de desarrollo, el Poder Ejecutivo lanzó el proyecto “Costa Rica + Natura”.

Esta iniciativa se inserta en el proceso posterior a 2020 de la Convención de Diversidad Biológica (CDB) y tendrá como punta de lanza la Política Nacional de Soluciones Basadas en la Naturaleza, primera de su tipo y en la cual se está trabajando.

“Ambicionamos que, para el final de esta década, todos los esfuerzos en gasto público y privado, en comercio y atracción de inversiones, en atracción de talento e intercambios académicos, en diseño de política pública y conservación medioambiental, tengan como norte la búsqueda de soluciones basadas en la naturaleza”, resaltó la viceministra de Recursos Naturales, Pamela Castillo.

Asimismo, “Costa Rica + Natura” es coherente con las metas de la Coalición de Alta Ambición, iniciativa internacional liderada por Costa Rica y Francia que busca impulsar la conservación global del 30% de los ecosistemas marinos y 30% de los terrestres al 2030.