La alerta puede resultar obvia: conforme se empeore la crisis climática, las personas más pobres se hundirán más en la miseria y los ricos podrán pagar para evitar las peores consecuencias.

Sin embargo, un experto de Naciones Unidas dice que estas condiciones, llevadas al extremo, pueden socavar los derechos humanos y las instituciones democráticas. 

“Nos arriesgamos a un escenario de ‘apartheid climático’ en donde los ricos paguen para escapar el calor, el hambre y el conflicto mientras los demás sufren”, dijo en un comunicado de prensa Philip Alston, enviado especial de pobreza extrema y derechos humanos.

Alston hizo sus comentarios durante el lanzamiento de un nuevo reporte sobre cambio climático y pobreza, publicado hoy.

“Las personas más pobres son responsables por solo una fracción de las emisiones globales, pero van a tener que enfrentar las peores consecuencias sin la capacidad de protegerse”, dijo Alston.

Aun en el escenario más optimista y poco probable de limitar la temperatura global a 1.5 grados de calentamiento hacia el 2100, el aumento de temperaturas y cambios en condiciones climáticas dejará a millones de personas sin trabajo, casa o con peor salud, dice el reporte. Muchos tendrán que elegir entre migrar o sufrir por hambre.

El reporte señala que con un calentamiento de dos grados centígrados (la meta del Acuerdo de París) entre 100 y 400 millones de personas estarían en riesgo de hambrunas y entre 1.000 y 2.000 millones no tendrían acceso adecuado al agua a nivel global.

Para el 2050, 140 millones de personas podrían perder sus hogars por el cambio climático en América Latina, el sureste de Asia y gran parte de África.

Ricos y pobres.

El contraste entre cómo los más ricos y los más pobres enfrentan los desastres climáticos es evidente, dice el reporte.

Los países en vías de desarrollo tendrán que cargar con entre 75 y 80% de los costos del cambio climático, a pesar de que históricamente han aportado menos a la crisis actual.

Alston mencionó a BBC el ejemplo del impacto del huracán Sandy en Nueva York en 2012.  Mientras la mayoría de los ciudadanos se queudaron sin acceso a electricidad por días, las oficinas de la financiera Goldman Sachs estaban resguardadas por decenas de miles de bolsas de arena y por su propio generador.

“El cambio climático amenaza con revertir los avances de los últimos 50 años en materia de desarrollo, salud  global y reducción de la pobreza”, dijo Alston.