Sin una acción transformadora en esta década, la humanidad está asumiendo riesgos graves para su futuro. Las sociedades corren el riesgo de cambios irreversibles a gran escala en la biosfera terrestre y, por lo tanto, en las vidas humanas.

Por esa razón, más de 100 científicos y científicas galardonados con el Premio Nobel así como líderes mundiales hicieron un llamado urgente a la acción, la cual dejaron plasmada en una declaración que se derivó de los debates sostenidos por tres días en el marco de la primera Cumbre de los Premios Nobel.

La cumbre se realizó virtualmente debido a la pandemia de la COVID-19. Generó conversaciones sobre soluciones para ayudar a la mitigación y adaptación  al cambio climático, así como reducir la desigualdad e identificar formas de aprovechar lo mejor que la tecnología tiene para ofrecer.

La actividad fue organizada por la Fundación Nobel y la Academia Nacional de Ciencias de EE. UU., en asociación con el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y el Centro de Resiliencia de Estocolmo / Instituto Beijer.

Uno de los puntos conversados durante la reunión fue la urgencia de reinventar la relación que el ser humano tiene con el planeta y la necesidad de “una buena administración” de los recursos como lo es el clima, el hielo, el suelo, el océano, el agua dulce, los bosques y la rica diversidad de vida que regula el planeta.

Esa administración, según las personas expertas, le toca por completo a los humanos. La Tierra entró a una época donde las personas son quienes deciden qué pasa con ella, a esta época se le conoce como Antropoceno.

Por esta razón, la relación del ser humano con la naturaleza es vital y en la cumbre se demostró esta idea utilizando como ejemplo la actual pandemia por la COVID-19. “Los riesgos de pandemias ahora son mayores debido a la destrucción de hábitats naturales, sociedades altamente interconectadas y desinformación”, se indicó en la declaratoria.

La pandemia no solo evidenció las desigualdades existentes alrededor del mundo sino que también las aumentó. Lo mismo sucede con el cambio climático, los expertos indican que este agrava aún más la desigualdad.

Por otro lado, la urbanización ha traído muchos beneficios sociales, pero está agravando las desigualdades existentes y creando nuevas. Sumando a esto, se encuentra la tecnología. En los debates se comentó que “la acelerada revolución tecnológica, incluida la tecnología de la información, la inteligencia artificial y la biología sintética, afectará la desigualdad, los empleos y economías enteras, con consecuencias disruptivas”.

Los beneficios de la tecnología pueden ser muchos, pero es fundamental guiar los procesos tecnológicos en las próximas décadas hacia la sostenibilidad y en pro de los objetivos sociales.

Sin duda alguna, las conversaciones sobre re-dirigir los esfuerzos hacia la sostenibilidad se deben realizar ahora. Por ejemplo, y según la declaratoria de la cumbre, todas las semanas hasta 2050, la población urbana aumentará en aproximadamente 1,3 millones, lo que requerirá nuevos edificios, carreteras, agua y energía.

“La construcción y operación de estos proyectos de infraestructura serán intensivos en energía y emisiones a menos que se realicen cambios importantes en la forma en que se diseñan e implementan”, se lee en la declaración.

En conclusión, los expertos argumentaron que la sostenibilidad global ofrece el único camino viable hacia la seguridad humana, la equidad, la salud y el progreso. Los políticos y los científicos deben trabajar juntos para cerrar la brecha entre la evidencia que ofrecen los expertos, la política a corto plazo y la supervivencia de toda la vida en este planeta en la época del Antropoceno, estableció la declaratoria.