El mundo debe reducir la producción de energías fósiles en un 6% anual de aquí a 2030 si pretende limitar el calentamiento a 1,5 ºC, mientras que las previsiones prevén una tendencia al alza.

Esto según un informe realizado por varios institutos de investigación y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el cual alerta que la producción de carbón, petróleo y gas aumentará un 2% anual entre 2020 y 2030.

Estos datos son incompatibles con los objetivos del Acuerdo de París: superan en 50% el límite para no superar los 2 ºC respecto a la era preindustrial y 120% para limitar el calentamiento a 1,5 ºC.

Estas previsiones se basan en los planes previos a la pandemia por COVID-19 de los mayores productores de energías fósiles (China, Estados Unidos, Rusia…), pero los expertos integraron además las incertidumbres derivadas de la pandemia.

Según estimaciones preliminares citadas en el informe, la producción de energías fósiles podría disminuir 7% en 2020 respecto a 2019 (8% para el carbón, 7% para el petróleo y 3% para el gas). Para permanecer en el umbral de 1,5 ºC, habría que reducir la producción de 6% cada año de aquí a 2030 (11% carbón, 4% petróleo y 3% gas), prosigue.

“Nuestra investigación muestra claramente que estamos confrontados a perturbaciones climáticas graves si los países continúan produciendo combustibles fósiles a los niveles actuales, sin hablar de sus aumentos previstos”, dijo Michael Lazarus, autor principal del informe y director del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo.

Al respecto, los planes de reactivación tras la pandemia no son alentadores. “Las respuestas de los gobiernos a la crisis han tenido tendencia a intensificar los modelos existentes antes de la pandemia: quienes subvencionaban masivamente las energías fósiles aumentaron su apoyo y quienes habían suscrito compromisos más importantes en energías limpias utilizan los planes de relanzamiento para acelerar la transición”, según el informe.

Desgraciadamente, la mayoría de los principales países productores (de energías fósiles) se hallan en la primera categoría“, añadió.

Así, los gobiernos del G20 se comprometieron a destinar $230.000 millones a sectores responsables de la producción y consumo de energías fósiles (aerolíneas, fabricantes de automóviles, etc) y solo $130.000 millones a energías limpias, según el informe.

“Ahora que buscamos relanzar la economía tras la pandemia, invertir en energías e infraestructuras limpias será positivo para el empleo, (…) la salud y el aire puro”, comentó Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.