El mismo 1 de junio, después que Donald Trump anunciara la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, el presidente francés Emmanuel Macron afirmó que esta decisión era “un acto erróneo”.

Macron dio la imagen de ser una respuesta al gobierno estadounidense durante su discurso en la reunión de las Naciones Unidas sobre cambio climático (COP23) celebrada en Bonn, Alemania, del 6 al 17 de noviembre.

No obstante, algunos expertos e incluso delegados de la Unión Europea, con más tiempo en las negociaciones, afirman que sus promesas serían difíciles de cumplir.

“La posición de la Unión Europea es que no va a llenar el vacío de nadie”, aseguró la delegada española Teresa Solana Mendez de Vigo durante una negociación abierta.

Otros, rescatan la ambición del discurso político y lo ven como un mensaje a las otras potencias para sumarse a la lucha contra el cambio climático.

“Comenzamos a ver que efectivamente hay ambición. Llamados como el del presidente Macron o de la canciller Merkel muestran que hay una decisión política de que se cumpla”, afirmó el ministro de Ambiente, Edgar Gutiérrez.

Merkel, por otro lado, dio un discurso mucho más moderado, sabiendo que, según documentos filtrados, Alemania estaba en camino fallar con sus compromisos climáticos por un margen de 10%.

Lo cierto es que la salida de Estados Unidos deja un vacío importante en el financiamiento climático y muchos órganos de las negociaciones ya lo están sintiendo.

“Estamos con muchas limitaciones desde la salida de Estados Unidos, que ya no está pagando su cuota a la convención (Convención de Varsovia sobre Pérdidas y Daños causados por el Cambio Climático). Hay una crisis presupuestaria seria”, indicó Pascal Girot, negociador costarricense.

Discurso provocativo

No es de extrañar, por sus posiciones climáticas, que el recién electo presidente de Francia llegara en alfombra roja (literalmente) al Centro Mundial de Conferencias de Bonn, donde se celebra la COP23.

Pero fue durante su discurso cuando realmente causó más reacciones. Uno de los puntos de más polémicos fue sobre el financiamiento del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, en inglés), el centro de investigación más importante de la ONU sobre ciencia del cambio climático.

Desde que Estados Unidos dejó de lado sus contribuciones, el IPCC (al igual que una gran parte de las instituciones climáticas de la ONU) ha sufrido una crisis financiera importante.

“(El IPCC) está amenazado hoy por la decisión de los Estados Unidos de no garantizar fondos. Por lo tanto, propongo que la Unión Europea los reemplace. Francia va a cumplir con ese reto”, dijo Macron en su discurso ante ministros de 197 países.

Ciertamente fue una propuesta polémica, pero no fue la única. El presidente francés también pidió que la Unión Europea cobre aranceles a los países que no se alinean con sus compromisos climáticos.

“Necesitamos un arancel en las fronteras para que sea posible proteger sectores industriales, ya que hay importaciones de países que no respetan estos objetivos”, aseguró Macron.

Merkel, por su parte, dio un discurso mucho más recatado. La canciller alemana afirmó que a su país “aún le falta mucho por avanzar” para alcanzar sus metas de reducir 40% de sus emisiones para el 2020.

Promesas defectuosas

Si bien las palabras de Macron muestran ambición política, lo cierto es que dejan mucho que desear como propuestas serias.

Por ejemplo, mientras los negociadores europeos afirmaban tener la política de “no llenar el vacío de nadie”, Macron prometía llenar los zapatos de los Estados Unidos (zapatos grandes).

Jennifer Morgan, directora de Greenpeace International, dijo a Ojo al Clima que es primordial que, antes de comenzar a prometer, Francia empiece a cumplir con sus compromisos climáticos, los cuales aún siguen por debajo de lo esperado.

“Creo que la ambición es genial. Necesitamos una Unión Europea fuerte. Pero el señor Macron necesita poner su hogar en orden primero. Francia está fallando sus metas de energías renovables y sus comentarios sobre la energía nuclear fueron incorrectos”, afirmó Morgan.

Sobre la energía nuclear, Macron indicó que no se puede reducir la energía nuclear y apostarle sólo a los renovables porque implicaría tener que quemar carbón. No obstante, según la experta en política climática internacional, esto es cierto solo si existe un sistema de energía nuclear del todo.

“Si uno quiere llegar a un sistema de energía 100% renovable, el sistema nuclear que tiene Francia no es el sistema que se necesita. La nuclear es un obstáculo para crecer a 100% renovables en Francia”, explicó.

Además, Francia tiene que estar lista para convencer a la Unión Europea de incrementar su ambición, algo que ha sido históricamente complicado y, en materia de implementación de sus compromisos aún peor. De hecho, de todo el continente solo Suecia se mantiene en la ruta de los 2 grados.

“Son palabras bonitas pero tienen un largo camino. No sé si entiende lo que significa tomar esa batuta y cuánto trabajo tiene que hacer”, culminó.