Caminemos por Puntarenas en el 2050.

Al menos una vez al año, prácticamente todo el centro de la ciudad se inunda. En eventos fuertes, el agua entra en la Ruta 27 cerca del estero de Mata de Limón (Caldera), en Boca Barranca o en la entrada a Puntarenas, conocida como La Angostura.

Del lado Atlántico, Limón está en condiciones similares.

La mayor parte de Cieneguita se inunda por lo menos una vez al año. Durante casi siete kilómetros, el mar entra regularmente a la ruta 36. Una buena parte de Moín también se inunda, incluida la terminal de APM.

Estas dos ciudades costeras son las que están en mayor riesgo por el aumento del nivel del mar y las inundaciones regulares. Ambos riesgos están siendo amplificados por el cambio climático.

En total, este fenómeno afectará, por lo menos, a 27 mil personas en Costa Rica para el año 2100, en el mejor escenario. Con menos suerte, podría llegar a afectar hasta a 76 mil personas con inundaciones regulares.

Así lo revela un análisis de Ojo al Clima realizado en alianza con la organización Climate Central, que muestra las localidades con mayor riesgo por inundaciones costeras y aumento del nivel del mar en Costa Rica.

Esta organización científica publicó recientemente un estudio en la revista Nature, donde advierte que los actuales modelos subestiman las inundaciones causadas por el cambio climático.

De acuerdo con la investigación, las inundaciones costeras serían hasta tres veces peor de lo que imaginamos, al tomar en cuenta dos cosas: las zonas propensas a inundarse regularmente y las inclinaciones en el relieve de la costa, el cual facilita la inundación.

Puntarenas 2100

El área en rojo muestra zonas con mayores probabilidades de inundarse una vez al año. No son zonas que estarán necesariamente bajo el agua. Este escenario asume que logramos hacer reducciones moderadas de emisiones globales.

A diferencia de análisis anteriores, los nuevos datos revelan que un área mayor a la esperada estaría en riesgo y que la afectación sucedería tan rápido como para el 2050 (en 31 años). Todos los escenarios mostrados son incluso logrando reducciones moderadas en las emisiones mundiales.

Según el autor principal del estudio, Scott Kulp, esto no significa necesariamente que las personas afectadas tengan que abandonar esas regiones, pero se deberán tomar medidas para adaptar la infraestructura a estas condiciones.

“Los países deberán defender los lugares vulnerables contra el aumento de las inundaciones costeras, a medida que aumenta el nivel del mar. Esas defensas requerirán inversión”, dijo Kulp a Ojo al Clima.

Pero esta inversión sería importante, especialmente para un país como Costa Rica, según explicó el oceanógrafo de la Escuela de Física de la Universidad de Costa Rica (UCR), Omar Lizano.

“Se podrán construir estructuras. Pero en países como Estados Unidos, que tienen mucho dinero, han recomendado que la gente se traslade. Es más el costo de estar protegiendo donde se va a perder la estructura y la inversión que mover a la gente tierra adentro. Ahora imagínese en países que no tienen dinero”, aseguró Lizano.

Por ejemplo, el proyecto MOSE, que busca crear una barrera de protección especial para evitar inundaciones en la ciudad de Venecia, lleva 16 años en construcción y se proyecta para el 2021. Su costo rondará los $6.000 millones.

De acuerdo con representantes de la Municipalidad de Puntarenas, a pesar de que el riesgo es bien sabido, aún no hay un acercamiento del gobierno central para dialogar sobre el tema.

La Comisión Nacional de Emergencias (CNE), por su parte, aseguró que ellos estarían apuntando más a una estrategia a largo plazo y que, en conjunto con el Ministerio de Planificación, planean promover la prevención de este riesgo en los planes reguladores costeros.

Un estudio del Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido, cuantificó las pérdidas mundiales por el aumento del mar en más de $1.4 trillones cada año para el 2100. No obstante, las inundaciones costeras estimadas por ese estudio eran menores a lo que arrojan los nuevos modelos.

Caldera 2100

El área en rojo muestra zonas con mayores probabilidades de inundarse una vez al año. No son zonas que estarán necesariamente bajo el agua. Este escenario asume que logramos hacer reducciones moderadas de emisiones globales.

Población vulnerable

En el caso de Costa Rica, incluso en un escenario favorable, 27.900 personas estarían bajo territorio con inundaciones habituales para el 2100, según los datos satelitales calculados para Costa Rica en el estudio.

De acuerdo con la investigación, estas son personas que serían afectadas por los eventos más extremos de marea alta pronosticados para el final de siglo.

Pero si se incluye a las personas que sufrirían inundaciones regulares (es decir, personas que estarían fuera del rango de marea alta, pero que sí se inundarían por otros eventos extremos así como temporales), el número sube a 50.000 para el 2100 en un escenario favorable.

En el peor escenario, el número de personas por debajo de la línea de marea alta para el 2100 subiría a 76.500. Esta es una población mayor a la de todo el cantón de Escazú.

Los puntos más afectados, de acuerdo con este estudio, serían las ciudades de Puntarenas y Limón. Esto porque las inundaciones sucederían en zonas donde habita bastante población.

Otras localidades, como el humedal Térraba Sierpe (Pacífico Sur), los alrededores del Golfo Colorado (entre Puntarenas y Guanacaste) o Doce Millas (Limón), también tendrían afectación por las inundaciones regulares. No obstante, son zonas con poca población.

Ahora, con los datos corregidos, la diferencia es que el impacto por inundaciones regulares será bastante rápido, según confesó Lizano. Esto sucedería incluso en escenarios en los que se logran reducir moderadamente las emisiones globales.

“El mar, generalmente, se mete por los esteros y ahí es donde puede generar más inundación”, explicó el oceanógrafo de la UCR.

Un estudio del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) y la Escuela de Geografía de la Universidad de Costa Rica mostró que, para el 2100, Puntarenas se inundaría hasta 1.141 veces cada año.

“En Puntarenas, una de las partes más vulnerables es La Angostura (en la entrada hacia el centro de Puntarenas). En un evento combinado de mareas altas y oleaje alto, existe el riesgo de que se rompa La Angostura. Reparar eso no es fácil”, dijo el investigador de la UCR.

Una investigación realizada por Ojo al Clima el año pasado mostró que las municipalidades de Quepos, Puntarenas y Esparza estaban realizando planes reguladores cantonales sin tomar en cuenta el aumento del mar.

Limón 2100

El área en rojo muestra zonas con mayores probabilidades de inundarse una vez al año. No son zonas que estarán necesariamente bajo el agua. Este escenario asume que logramos hacer reducciones moderadas de emisiones globales.

El mundo se ahoga

La región de Centroamérica, en general, tendrá más de 90 mil personas expuestas al aumento del mar, incluso en un escenario favorable. Alrededor de un 30% de ellas, estaría en Costa Rica.

Pero si se toma como porcentaje de la población, el país más afectado sería Belice. En este país, casi 10.000 personas serían impactadas por las inundaciones, lo que corresponde a alrededor de un 2,6% de su población.

En comparación al caso de Belice, alrededor de un 0,6% de la población de Costa Rica se vería afectada por las inundaciones costeras.

De la región, solo Panamá tendrá afectación en su capital. Las inundaciones afectarían principalmente a la zona de Costa del Este, en Ciudad de Panamá. El aeropuerto de Tocumén, en ese país, también sufriría inundaciones con mayor regularidad.

A nivel mundial, ciudades como Amsterdam (Holanda), Venecia (Italia), Nueva Orleans (Estados Unidos) y Shanghai (China) serían algunas de las más afectadas por las inundaciones regulares.

Otras ciudades asiáticas como Ho Chi Minh (Vietnam) y Bangkok (Tailandia) también se verían bastante afectadas y serían algunas de las que tendrían más población en riesgo.

El área afectada por las inundaciones que se estima para estas ciudades en el 2100 cubre prácticamente todo su casco metropolitano, el cual sería afectado por las inundaciones costeras regulares.

A nivel mundial, los nuevos datos estiman que la población en riesgo por el aumento del nivel del mar supera las 190 millones de personas. Esto es el el triple de los estimados anteriores, realizados por la NASA.

El país más afectado por el aumento del mar sería Islas Marshall, en las cuales, incluso en un escenario donde logramos reducir emisiones globales, un 75% de su población estaría habitando terreno inundado en el 2100.

Nuevo análisis

En los análisis previos realizados por la NASA, los datos no tomaban en cuenta las diferencias en el relieve del océano, sino que asumían que la zona terrestre estaba al mismo nivel del área marítima.

Los científicos de Climate Central entrenaron a una inteligencia artificial para que pudiera corregir estos datos e incluir las diferencias en relieve que, en algunas costas, aumentarían la probabilidad de inundaciones.

“Es importante comprender que la diferencia radica en una mejor comprensión de la altura del suelo debajo de nuestros pies, y no en nuevas estimaciones del aumento o el ritmo del nivel del mar”, dijo Kulp, autor principal del estudio.

Una vez corregido este detalle, la cantidad de personas (a nivel mundial) en territorio inundado para el 2100 resultaría ser el triple de los estimados anteriores.

Los mapas de Climate Central estiman la probabilidad de eventos de inundación. Las zonas en rojo son señaladas como vulnerables porque la topografía de la tierra tiene inclinaciones que antes no eran tomadas en cuenta y aumentan la probabilidad de inundaciones.

“Este mapa debe considerarse como una herramienta de detección para identificar lugares que pueden requerir una investigación más profunda del riesgo”, señala la organización científica.

Las zonas en rojo tienen una mayor probabilidad de inundarse, por lo menos una vez al año. Pero esto no significa que las inundaciones vayan a suceder exactamente de esa forma.

Los datos, más bien, señalan que, en 20 años, hay una alta probabilidad de 20 eventos de inundación. Pueden suceder todos un mismo año, por ejemplo, o en diferentes momentos.

Quepos 2100

El área en rojo muestra zonas con mayores probabilidades de inundarse una vez al año. No son zonas que estarán necesariamente bajo el agua. Este escenario asume que logramos hacer reducciones moderadas de emisiones globales.

Impacto inevitable

Hay muchas razones por las que el cambio climático está ligado al aumento del mar. Pero lo más problemático para Costa Rica es que el país, por sí solo, puede hacer muy poco para detenerlo, según explicó Lizano.

“Hay que concientizar a la clase política de que esto es un problema real. No hay nada que se pueda hacer (para evitar el aumento de inundaciones costeras)”, aseguró el oceanógrafo.

Para contener este aumento del mar, todos los países del mundo tienen que comenzar a limitar sus emisiones, según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, en inglés) sobre océanos.

Si reducimos drásticamente las emisiones del planeta, el mar aumentaría alrededor de medio metro (en promedio global) para el 2100, según el informe. Esto lograría contener el aumento en futuros siglos.

Si seguimos emitiendo como si nada, pasaría la marca de un metro en el 2100 y continuaría con rumbo a los cuatro o cinco metros en los siguientes siglos.

Para el 2100, si no reducimos emisiones, el mar podría subir hasta un metro a nivel global. Después, el ritmo de aumento sería hasta cien veces más rápido.

(Créditos: IPCC)

Limitar las emisiones en este momento es vital, de acuerdo con el informe del IPCC. Esto porque después del 2100, el ritmo de aumento del mar sería “hasta cien veces más rápido”, poniendo a muchas más personas en riesgo.

¿Cómo está ligado esto con el cambio climático? Según explicó Lizano, hay principalmente dos razones principales: el derretimiento de los polos y el aumento de la temperatura del mar.

Cuando los polos se derriten, no solo aumenta la cantidad de agua, sino que el océano pierde el peso del hielo encima. “El peso del hielo hace que el terreno sea distinto a que si no estuviera el hielo”, dijo el científico.

Desde el 2002, Antártica ha perdido 127.000 millones de toneladas de hielo por año, según datos de la NASA. Esa cantidad de peso es como tomar el rascacielos más alto del mundo, el edificio Burj Khalifa en Emiratos Árabes Unidos, y multiplicarlo 254 mil veces.

Pero, según el oceanógrafo de la UCR, el derretimiento de los polos afectaría más otras regiones del mundo. En Centroamérica, el principal problema es que el mar se está calentando. Y cuando un líquido se calienta, se expande.

“En la región nuestra, lo que estamos sintiendo es un aumento del nivel del mar producto de una aumento de la temperatura. Eso está generando los problemas de erosión que estamos viendo”, señaló el científico.

Parque Nacional Marino Ballena 2100

El área en rojo muestra zonas con mayores probabilidades de inundarse una vez al año. No son zonas que estarán necesariamente bajo el agua. Este escenario asume que logramos hacer reducciones moderadas de emisiones globales.

Falta de prevención

La Municipalidad de Puntarenas, sin embargo, aún no toma en cuenta el aumento del nivel del mar y las inundaciones costeras en su plan regulador, según confirmó el director de Desarrollo y Control Urbano, Mauricio Gutiérrez. Este documento tiene una actualización prevista para el próximo año.

“No deja de preocupar (el impacto del cambio climático). Pero hacen falta estudios para ver el impacto que podría tener, si sería gradual o masivo. Probablemente sería gradual”, aseguró el ingeniero.

Según explicó, las zona más vulnerable sería la zona comercial, donde se encuentran tiendas y bancos. Esto porque son las zonas más bajas de la ciudad, señaló Gutiérrez.

A pesar del riesgo, aún no existe una comunicación de parte del gobierno central sobre el tema. “No estamos alejados de la realidad del cambio climático pero aún no tenemos un dato oficial”, señaló.

“No ha sucedido que el gobierno de la república envíe un comunicado o que muestre que esta es una problemática y busque hacer una mesa de diálogo. Ese acercamiento no se ha dado”, culminó Gutiérrez.

Lidier Esquivel, jefe del departamento de Prevención y Mitigación de la CNE, aseguró que el caso de Puntarenas es “la tónica de todos los cantones costeros” y señaló que, a la fecha, ninguno está contemplando el tema.

“Lo que se está planteando es una estrategia a futuro para que los planes reguladores se comiencen a adaptar a esas nuevas condiciones a las que se van a tener que enfrentar”, aseguró Esquivel.

Para él, todavía no es claro si será necesario mover personas de sus hogares o trasladar comercios. Sin embargo, sí aseguró que “necesariamente habrá que cambiar usos del suelo que ahorita hay en zonas costeras”.

También descartó la posibilidad de construir rompeolas o barreras protectoras, ya que son soluciones muy caras y con pocos réditos.

“La presión inicial era hacer alguna obra de protección. Pero, aparte del altísimo costo que esto tiene, veíamos muy poco probable que la obra fuera la solución al problema”, dijo Esquivel.

De acuerdo con el geólogo de la CNE, la comisión comenzará a financiar dos monitoreos del aumento del nivel del mar el próximo año: uno en la costa Pacífica a cargo de la Universidad de Costa Rica y otra en el Caribe a cargo de la Universidad Nacional.

Gutiérrez, por su parte, incluso señaló que ya hay puntos de Puntarenas identificados donde el mar ingresa a través del estero. No obstante, imaginarse la ciudad a futuro es difícil.

“Todavía hay que pensar, ¿qué va a suceder con la ciudad de Puntarenas? ¿Se va a convertir en un pueblo fantasma? ¿Se va a convertir en una Venecia? Es algo que no le corresponde totalmente al gobierno local sino que es una política nacional”, dijo.

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