“No podemos dar el suelo por sentado”, repite paradógicamente el experto Rattan Lal cuando se le pregunta sobre la importancia de los suelos para mitigar y adaptarse al cambio climático. Quizás la última gran esperanza para evitar los graves efectos del cambio climático, opina, yace en el suelo que usted pisa ahora.

“La mitigación del cambio climático, la seguridad alimentaria, el acceso al agua, la biodiversidad…Todo depende del suelo. (…) El suelo debería ser central”, opina el  Director del Centro de Manejo y Secuestro de Carbono de la Universidad Estatal de Ohio en los Estados Unidos. Lal también ha sido presidente de la Asociación Mundial de Conservación de Suelos y Aguas (1987-1990) y es actual Presidente de la Unión Internacional de las Ciencias del suelo (2017-2018).

El experto visitó la Universidad de Costa Rica la semana pasada para compartir con estudiantes y profesores de agronomía, gracias a una beca obtenida por la Doctora Cristina Chinchilla, profesora de la misma institución.

Transcribimos aquí un extracto de la conversación que Lan tuvo con Ojo al Clima sobre el rol de los suelos en la adaptación al cambio climático, originalmente en inglés.

¿Cuál es el rol de los suelos en nuestro propósito de no aumentar la temperatura global en más de dos grados centígrados, desde la época preindustrial?

Los suelos tienen un rol muy importante porque son la más grande reserva de la biósfera terrestre, aparte del océano. En tres metros de profundidad los suelos contienen casi tres mil giga toneladas de carbón orgánico, una enorme cantidad de carbono inorgánico, también. Así ocurre con el permafrost, especialmente en la región del ártico, en las tierras altas, que tienen una cantidad importante carbono orgánico congelado. Si el carbono del permafrost se derrite, eso tendrá un impacto muy elevado. Debemos hacer lo mejor que podamos para restaurar el carbono en los suelos, la vegetación, los árboles y la biósfera terrestre.

¿Es posible que alcancemos nuestras metas climáticas sin tomar en cuenta nuestros suelos?

No. Sería muy difícil lograrlo, por muchas razones. No solo se trata de mitigación del cambio climático, sino también de seguridad alimentaria, la seguridad en el acceso al agua, la biodiversidad… Todas dependen del suelo. La restauración del suelo, la recarbonización del suelo es muy crítica. No podemos permitirnos dejar el suelo fuera de los objetivos de mitigación del cambio climático. El suelo debería ser central.

Si observamos las proyecciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) deberíamos esperar más sequías aquí en Centroamérica. ¿Cómo deberíamos prepararnos para ese fenómeno, en la agricultura?

Creo que algunas zonas del sur de América como Argentina, Brasil o Chile han alcanzado un gran y rápido desarrollo en la agricultura y están logrando emplear sus suelos de una manera más adecuada, pero esos suelos tampoco están siendo manejados de una forma sostenible, y pueden dirigirse a una degradación. Este es el tiempo para que observemos no solo si estamos maximizando la producción, sino optimizándola, reduciendo el uso de fertilizantes que contaminan el suelo, el aire. Hay una gran oportunidad en Centroamérica y Sudamérica para tener impactos positivos no solo en la producción de alimentos, sino también en la mitigación del cambio climático. 

Eveldo, un trabajador Bribrí, toma una planta de cacao de la Asociación de Pequeños Productores de Talamanca. La alta dependencia de las actividades agrícolas entre las comunidades indígenas les puede hacer más vulnerables a los efectos del cambio climático.

(Créditos: )

Usted señala que usualmente las comunidades pobres tienen suelos pobres. ¿Cómo está relacionada la pobreza y la desigualdad con el estado de los suelos?

La pobreza y el bienestar humano dependen del suelo. Hay una relación muy estrecha entre la salud humana y la salud del suelo. De hecho, hay una relación muy fuerte entre la salud del suelo, la salud de las plantas, de los animales, de las personas y de los ecosistemas. Todo está interconectado. De hecho, si usted va al campo o las zonas rurales en cualquier país y mira el suelo, fácilmente sabrá cómo es la gente. El bienestar de la gente y los recursos de la tierra son muy similares. Las tierras marginales llevan a producciones marginales y estándares de vida marginales.

Si usted va al campo o las zonas rurales en cualquier país y mira el suelo, fácilmente sabrá cómo es la gente. El bienestar de la gente y los recursos de la tierra son muy similares. La paz depende de la estabilidad de la gente, que a su vez depende también del estado de los suelos.

De hecho, la paz depende de la estabilidad de la gente, que a su vez depende también del estado de los suelos. El suelo tiene un rol de soporte, de estabilización, de producir comida nutritiva y crear recursos ecosistémicos. Eso ha pasado por miles de años, en muchísimas civilizaciones, incluyendo los mayas, los aztecas, los incas, los mesopotámicos, la cultura del valle del Indo, se desaparecieron porque dieron los recursos del suelo por sentados.

Los agricultores nicaragüenses son particularmente sensibles a la variabilidad y el cambio climático.

(Créditos: Neil Palmer / CIAT)

En política solemos hablar de agua y cambio climático o el estado del aire y el cambio climático, pero no hablamos usualmente sobre el suelo. Ni qué decir de los recursos económicos para programas sobre el uso del suelo. ¿Por qué el suelo no tiene ese rol?

Incluso en los Estados Unidos tenemos un ley sobre la calidad del agua y la salud humana, tenemos una ley  sobre la calidad del aire y la salud humana, pero no hay leyes o reglamentación sobre la salud del suelo y la salud humana, lo que es una gran pérdida. La protección de los suelos debe implementarse. Cada país debe tener legislación sobre la salud del suelo, la calidad del suelo y la restauración de los suelos por su relación con la salud humana.

Estamos contaminando los suelos, echándoles químicos, pesticidas, residuos industriales: todo en el suelo. Eventualmente eso nos terminará lastimando, porque dependemos de ello. La comida que crece entre el suelo contaminado, terminará afectándonos. Así que debe existir legislación acerca de la salud del suelo y la salud humana, la salud del aire y la salud humana, y la salud del agua y la salud humana. Deberían ser implementadas juntas: usted no puede separarlas.

El suelo tiene un gran rol “atrapando” el carbono. Quizás nuestro última gran esperanza para evitar los efectos catastróficos del cambio climático se encuentre en el suelo…

Realmente yace en el suelo. Hemos perdido 135 gigatoneladas de carbono en el suelo. Poner ese carbono de nuevo en la tierra impacta con fuerza en la reducción de emisiones de dióxido de carbono. Debemos hacerlo.

¿Qué tipo de prácticas son vitales para aumentar la captura de carbono en sitios tropicales como Costa Rica?

La agricultura conservacionista, la agroforestería que integra nutrientes… El objetivo principal es mantener una especie de presupuesto positivo de carbono. Lo que quitamos del suelo, debemos devolverlo.  El suelo es como una cuenta de banco: no podemos siempre estar quitando más de lo que ponemos en la cuenta. Lo mismo sucede con el suelo.

El objetivo principal es mantener una especie de presupuesto positivo de carbono. Lo que quitamos del suelo, debemos devolverlo.  El suelo es como una cuenta de banco: no podemos siempre estar quitando más de lo que ponemos en la cuenta.

¿Regresar el carbono en el suelo tiene más efectos positivos que específicamente la mitigación para el cambio climático?

Por supuesto, porque también aumenta la ecoeficiencia de los fertilizantes, del agua, la irrigación, de la variedad en los cultivos, de los nutrientes. Todos ellos dependen de la calidad y salud del suelo.

Los objetivos de desarrollo sostenible de terminar con la pobreza y la hambruna y mejorar el acceso al agua y mitigar el cambio climático no pueden ser alcanzados sin considerar los suelos y su impacto. Ha habido una mala interpretación o un malentendido al no incluir el suelo en los objetivos de desarrollo sostenible. No creo que se pretendiera de esa forma, pero terminó ocurriendo así. Muchos de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas pasan por ahí, pero ni siquiera la palabra “suelo” está allí.

Hablamos sobre la agricultura, pero ¿qué podemos hacer aquí en las ciudades para mejorar el estado de nuestros suelos?

Actualmente casi el 50% de la población en Latinoamérica vive en ciudades y serán muchos más para el 2050, donde quizás alcancemos el 65%, globalmente. Las tierras y zonas urbanizadas, los suelos en zonas urbanizadas, los recursos acuíferos en zonas urbanas (que tienen su propio ciclo), tienen un rol muy importante para la mitigación del cambio climático. E l uso de la energía, especialmente desde el sector transporte, es un gran emisor de gases de efecto invernadero.

Las mega ciudades como São Paulo, Rio, México, Nueva York, Londres…  ¿Sabe que esas megaciudades, con más de diez millones de personas, requieren 600 mil toneladas de comida por día? Todos esos nutrientes van a la comida, pero no regresan al suelo. Es importante reciclar esos nutrientes, el agua que es usada por los humanos (que también contiene nutrientes), debe reciclarse para producir alimentos en las ciudades.

Tal vez entre un 15% o 20% de los alimentos verdes se pueden cultivar en las ciudades, tal vez podemos hacer crecer bacterias en las aguas grises para producir biomasa que puede utilizarse para generar biocombustibles, también podría permitirnos generar biochar para devolverlo a los suelos.

Tal vez entre un 15% o 20% de los alimentos verdes se pueden cultivar en las ciudades

El fósforo es muy limitado en cantidad: hay buenas estimaciones de que apenas tengamos suficiente fósforo para apenas los siguientes 200 años: eso no es nada para la vida humana. El fósforo debe reciclarse. No hay forma de producirlo de otra forma, que usar el que ya tenemos. Así que reciclar nuestros recursos en las ciudades es crítico.

Un agricultor salvadoreño muestra un puñado de tierra reseca.

(Créditos: Neil Palmer / CIAT)

Las ciudades también se ven impactadas por el problema del calor, las islas de calor, por causa del asfalto y el concreto…

Deberíamos minimizar eso. Cada país, especialmente los más populosos como China, India, Bangladesh y partes de África, deben proteger más sus suelos, demarcar ciertas áreas limitadas para la urbanización. No podemos crear más suelo. También creo que es importante usar otros medios para cultivar plantas y crear recursos alimenticios por medio de suelos artificiales y sintéticos. ¿Por qué no? Si vamos a Marte y la Luna vamos a tener que ser capaces de cultivar alimentos en el espacio. Tenemos que aprender a cultivar sin condiciones de suelo, y una forma de prevenir, preservar y proteger los suelos es encontrar nuestra conexión con ellos, para que podamos producir alimentos sin desgastar ese recurso. El suelo tiene muchísimos recursos ecosistémicos que aún no conocemos, y tenemos que descubrir.

Si vamos a Marte y la Luna vamos a tener que ser capaces de cultivar alimentos en el espacio. Tenemos que aprender a cultivar sin condiciones de suelo, y una forma de prevenir, preservar y proteger los suelos es encontrar nuestra conexión con ellos

En los últimos 20 años más del 80% de los incendios forestales fueron causados por agricultores, que queman sus cultivos tratando de mejorar su producción. ¿Qué piensa sobre estas prácticas?

Quemar la biomasa debería ser prevenido. La biomasa en los trópicos como Costa Rica se quemará por descomposición, oxidación, mineralización, que son procesos de combustión, pero la quema rápida, a menos que sea una quemadura controlada o prescrita, no es una opción muy buena.

La quema deliberada de residuos de cultivos como de caña de azúcar, maíz y otro tipo de biomasa no es una buena práctica. Tome el ejemplo de la quema de caña de azúcar en Brasil. Fue una muy mala práctica, la quema de residuos de cosechas en India -recientemente en Nueva Delhi, que es una de las ciudades más contaminadas porque están quemando los residuos de cosechas-. Eso no debería pasar.

Tenemos que tener políticas muy fuertes sobre el quemado de cosechas. Debería prohibirse. La quema puede usarse en algunos casos, pero no la quema indiscriminada, para lograr rápidos ingresos, por su alta contaminación, debería prohibirse.

Tenemos que tener políticas muy fuertes sobre el quemado de cosechas. Debería prohibirse. La quema puede usarse en algunos casos, pero no la quema indiscriminada, para lograr rápidos ingresos, por su alta contaminación, debería prohibirse.

Restaurar un bosque puede durar hasta un siglo, pero restaurar un suelo puede tardar mucho más…

Recuperar un centímetro de suelo puede tardar miles de años, y podemos destruir un centímetro en una tormenta. No debemos dar nunca el suelo por sentado.

Recuperar un centímetro de suelo puede tardar miles de años, y podemos destruir un centímetro en pocos días. No debemos dar nunca el suelo por sentado.

Nuestras escrituras (no importa a cuál religión pertenezcas) en el judaísmo, el cristianismo, el Islam, el hinduismo, el budismo… Todas las religiones empiezan sus historias allí. Adán, la Madre Tierra, Humus… Cuentan que los humanos surgieron de la tierra. El suelo es la base de la humanidad. Creo que deberíamos contarle a nuestras comunidades, a nuestra gente, a las religiones: regresen a sus escrituras y aprendan del cuidado a los recursos naturales que todas rezan. No gasten esos recursos, protéjanlos, restáurenlos, asegúrenlos para sus próximas generaciones. Esa debería ser la lección.