La situación en la Amazonía de Brasil, azotada por graves incendios y deforestación, está “fuera de control”, señaló la lideresa ecologista Marina Silva. Y no dudó en acusar al gobierno de Jair Bolsonaro de haber propiciado una “acción desenfrenada” en un ecosistema vital para el mundo.

La excandidata presidencial, de visita en Bogotá, aseguró en entrevista con AFP que el gigante latinoamericano tiene el saber y la “tecnología” para hacer frente a las llamas que crecen y arrasan con grandes superficies de selva ante, según ella, la “negligencia” del ejecutivo del ultraderechista Bolsonaro, escéptico del cambio climático.

La también ministra de Ambiente entre 2003 y 2008, en los gobiernos del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva (2003-10), adelantó que está en marcha la creación de un movimiento para exigir al Congreso brasileño que hunda las iniciativas legislativas gubernamentales “contrarias” al medioambiente.

Marina Silva, ganadora del prestigioso premio Goldman Environmental en 1996, considerado el Nobel verde, criticó con dureza al mandatario y dijo que lo que le están haciendo al pulmón del planeta -el 60% de la Amazonía está en Brasil- configura un delito de “lesa humanidad”.

En el marco de la mesa redonda “Avances y retrocesos de la gestión socioambiental en América Latina”, organizada por el Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina (CODS), llamó a que, sin importar las posiciones partidarias, se establezca un imperativo ético para proteger la naturaleza en medio de la crisis climática.

Tras finalizar su intervención, Silva, de 61 años, atendió a AFP.

Pregunta: ¿Por qué y cómo se llegó a esta situación en la Amazonía?

Respuesta: En este momento está fuera de control debido a que tenemos 38.000 focos de quemadas, de fuego, y eso representa 60% de todos los focos de calor, de quemas, que hay en Brasil (…) Es claro que de aquí a poco vendrán las lluvias, gracias a Dios, y eso será resuelto.

Pero hoy el gobierno, por toda su negligencia, por todo lo que estimuló con su discurso contrario a las acciones de fiscalización, propició una acción desenfrenada en relación con las quemadas. Y estamos haciendo un movimiento, exministros, organizaciones de la sociedad civil, y vamos hablar con el Congreso nacional para que suspenda todos los proyectos de ley que son contrarios al medioambiente y se cree una comisión especial del Congreso, de la cual deberán tomar parte científicos, ambientalistas, poblaciones locales y agentes públicos también, y empresarios, para que asumamos el control del plan que sea estructurado para la política ambiental brasileña.

P: ¿Brasil tiene las herramientas para controlar estos incendios?

R: Brasil sabe y tiene tecnología para controlar esta situación. El problema es que el gobierno abandonó esas políticas (…) y le tiene ojeriza a los científicos del área ambiental, a los ambientalistas. Este es un momento para que los empresarios que tienen otra conciencia comiencen a actuar para proteger hasta sus propios negocios.

P: Durante el conversatorio usted acusó a Bolsonaro de estar cometiendo delitos de “lesa humanidad” por lo sucedido en la Amazonía. ¿Por qué?

R: Porque él ya hizo una campaña utilizando las acciones de protección ambiental. Él tomó muchas medidas que dieron una señal contraria a las fuerzas que siempre actuaron, pero ningún gobierno había hecho un discurso consintiendo ese tipo de cosas (…) Entonces, si el gobierno propicia una acción, es él el que está cometiendo un error porque siempre hubo deforestación y los incendios en la Amazonía, pero nunca un gobierno hizo apología de la ilegalidad.

P: La Amazonía es el pulmón del mundo, por lo que sus daños tienen repercusión global. ¿Llegó el momento para que la comunidad internacional la proteja?

R: El mundo, con toda seguridad, está aterrorizado porque la Amazonía tiene una doble función: es un regulador del planeta por sus servicios ambientales pero al mismo tiempo, si fuera destruida, es un gatillo para la elevación de la temperatura que dispararía otros gatillos en relación con la biología marina, los deshielos. Tenemos condiciones para controlar la deforestación de la Amazonía y eso solo dependerá de una capacidad de movilización interna.