Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, que se llevarán a cabo a partir del 23 de julio y hasta el 5 de setiembre en Tokio (Japón), serán los primeros en la historia de las justas en asumir la acción climática. Bajo la frase “ser mejores, juntos: para el planeta y las personas”, el Comité Olímpico Internacional (COI) busca minimizar la huella ambiental de este evento deportivo.

La iniciativa forma parte del programa Sports for Climate Action, el cual se anunció en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP24) realizada en Katowice (Polonia) en el 2018.

Sports for Climate Action busca hacer uso de la popularidad de los eventos deportivos para efectuar acciones concretas que hagan una diferencia en la lucha contra el cambio climático. Por ello, y de acuerdo con Muto Toshiro (director ejecutivo de Tokio 2020), la sostenibilidad es uno de los principios más importantes en estas Olimpiadas.

A partir de diferentes medidas —que, según el COI, simbolizan el cambio en favor de una economía verde y circular— estos juegos deportivos esperan ser los más ecológicos a la fecha.

Toyota Motor Corporation brindó vehículos de conducción autónoma, cero emisiones y accesibles (con rampas y puertas amplias) para todos los atletas olímpicos y paralímpicos. (Foto: olympics.com).

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Huella de carbono

Se esperaba que la huella de carbono de estas Olimpiadas fuera de 3,01 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente. Este cálculo obedece al escenario en que no se hubiesen tomado medidas y, por ello, el dato sirve de referencia para medir el progreso de las acciones de mitigación.

Al medir la huella, los organizadores se percataron que la mayor parte de las emisiones eran generadas durante el proceso de construcción de las sedes. Por ello se maximizó el uso de recintos existentes.

Aún así, y ante la necesidad de nuevos recintos, se decidió construir infraestructura temporal. Las estructuras superpuestas, como los asientos de los espectadores y las carpas temporales, se alquilaron.

También se optó por el arrendamiento en el caso de los materiales para las sedes temporales, dado que estas instalaciones serán desmanteladas y retiradas después de los Juegos. El Village Plaza, por ejemplo, utilizó madera autóctona prestada por gobiernos locales de Japón, la cual se desmontará y devolverá a su lugar de origen para ser empleada en construcciones como legado de las Olimpiadas.

Asimismo, en las sedes temporales se hizo un esfuerzo por reducir el impacto de la construcción, la modificación del suelo y el excedente de tierra.

En cuanto a edificaciones permanentes, se privilegiaron las soluciones de diseño para evitar lo máximo posible la necesidad de calefacción o aire acondicionado; también se priorizó el uso de tecnologías de ahorro energético.

El Estadio Olímpico, que será el escenario de la inauguración y clausura, se terminó de construir en noviembre de 2019. Su diseño incorporó una serie de medidas que facilitarán la termorregulación, dado que las justas ocurrirán en los meses de verano.

Por ejemplo, el techo principal cubre completamente la gradería y se cuenta con grandes aleros así como terrazas instaladas para controlar el flujo del viento y favorecer la entrada de brisa. De hecho, el edificio obtuvo la máxima calificación del Programa de Construcción Ecológica de Tokio.

En cuanto a los uniformes, conjuntos unisex fueron fabricados con fibras provenientes de plantas que tienen un bajo impacto en el planeta. (Foto: olympics.com).

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Aparte de la construcción, el aspecto energético es clave para lograr que un evento deportivo de esta magnitud sea bajo en emisiones de carbono. Por ello, la energía utilizada en las diferentes instalaciones provendrá de fuentes renovables. Lugares como la Villa de los Atletas, el Estadio Olímpico y el Centro Acuático de Tokio cuentan con sistemas de energía solar, mientras que la energía con fines de calefacción y enfriamiento provienen de fuentes geotérmicas.

La previsión de uso de las ocho sedes permanentes tras las justas también puede abultar o reducir la huella de carbono. Por ello, los organizadores decidieron que los edificios seguirán utilizándose como propiedades públicas después de los Juegos.

El transporte es el otro foco de emisiones por mitigar. Para lograr un recorte de las emisiones en este sector se hará uso de vehículos limpios de bajo consumo energético, como los vehículos eléctricos de pila de combustible (FCEV) y los vehículos eléctricos híbridos enchufables (PHEV). También se utilizarán diversos tipos de vehículos eléctricos de batería (BEV).

Según el informe de sostenibilidad, publicado por los organizadores de Tokio 2021, con esta medida se prevé que la intensidad media de las emisiones de dióxido de carbono —derivada de los 2.700 carros previstos para los Juegos— sea inferior a 80 gramos de dióxido de carbono por kilómetro recorrido.

Para los autobuses de ruta en la Villa Olímpica/Paralímpica, así como para los vehículos de ayuda y rescate en los alrededores de las sedes, se estarán empleando vehículos BEV que no emiten gases de efecto invernadero cuando están en funcionamiento.

A raíz de la implementación de estas y otras medidas, el plan de mitigación proyecta una huella de 280.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente. Una cifra muy inferior a los 3,01 millones de toneladas que hubiese implicado no tomar medidas y realizar las justas como se hacía anteriormente.

Por primera vez en la historia de las justas, las medallas recibidas por los atletas fueron fabricadas a partir de dispositivos electrónicos reciclados. (Foto: olympics.com).

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Otras medidas de mitigación

Para lograr unos Juegos Olímpicos verdes, el COI identificó cinco temas que están interconectados entre sí y se seleccionaron tomando en cuenta las tendencias en sostenibilidad: cambio climático, manejo de recursos, medioambiente y biodiversidad, derechos humanos y compromiso.

Entonces, aparte de las medidas tomadas en construcción, energía y transporte, los organizadores también trabajaron el tema de economía circular. Las medallas, por ejemplo, se crearon a partir de materiales reciclados provenientes de dispositivos electrónicos recolectados en todo Japón. Para estas Olimpiadas, se crearon cerca de 5.000 medallas y se necesitaron 78.985 toneladas de residuos electrónicos.

Para la creación de la antorcha se utilizó aluminio reciclado (en un 30%), proveniente de la construcción de viviendas prefabricadas durante las secuelas del terremoto y tsunami de Tohoku.

Sobre los uniformes para el relevo de la antorcha olímpica, estos se confeccionaron a partir de botellas plásticas recicladas, las cuales fueron recolectadas por la empresa Coca Cola, que es uno de los patrocinadores de las justas.

Los podios, donde los ganadores recibirán sus medallas, están elaborados también a partir de plástico reciclado procedente de hogares que lo donaron en más de 2.000 puntos de recolección a lo largo de Japón. De hecho, un porcentaje de ese plástico proviene de los océanos.

Los organizadores tienen por objetivo reutilizar y reciclar el 65% de los desechos generados durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos.

Medidas de compensación

Para compensar aquellas emisiones que no se pueden reducir, el COI anunció que llevará a cabo la creación de un Bosque Olímpico. Para ello, el comité costeará 355.000 árboles que se sembrarán en África Occidental. Este bosque formará parte del Great Green Wall que busca convertir 8.000 kilómetros de tierra degradada en un ecosistema funcional.

De acuerdo con Thomas Bach, presidente del COI, el Bosque Olímpico le dará a diferentes comunidades en Mali y Senegal mejoras en su seguridad alimentaria y resiliencia climática. Para el año 2030, los árboles estarán en capacidad de capturar 250 millones de toneladas de carbono.

Hashimoto Seiko, presidenta de Tokio 2020, comentó que —al tomar todas estas medidas— esperan crear y pasar un importante legado a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos del futuro.

Seiko mencionó que ahora es la oportunidad de mostrarle al mundo el poder del deporte y dejar un ejemplo de cómo crear Olimpiadas más sostenibles.


Foto: olympics.com

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Medidas ante el calor

Durante las justas de prueba, celebradas en el verano de 2019, el comité organizador de los Juegos Olímpicos/Paralímpicos de Tokio 2021 testeó una serie de medidas, verificó los resultados e identificó los problemas.

En colaboración con el gobierno japonés y el gobierno metropolitano de Tokio (TMG), el Comité Olímpico Internacional (COI) tomó medidas para la gestión del calor en los alrededores de las ocho sedes con el fin de atender a los atletas, el personal de apoyo y los espectadores.

A nivel preventivo, se verificaron las directrices para hacer frente a las enfermedades relacionadas con el calor. También se prepararon servicios médicos e informativos para pacientes que no hablan japonés.

Asimismo, se eligieron las rutas de competición en carretera para que estas pasasen por lugares donde la vegetación brinda sombra. Es más, y con el objetivo que las sedes sean más ecológicas, tanto el TMG como el Consejo del Deporte de Japón (JSC) y Tokio 2020, plantaron árboles y otros elementos paisajísticos como muros verdes y sistemas de drenaje sostenibles.

Aparte de conservar los árboles existentes, se trasplantaron 250 árboles y se sembraron nuevos de especies autóctonas. Aquellos ubicados en los bordes de las carreteras se podan regularmente para fomentar su crecimiento y proporcionar una mejor sombra a lo largo de las rutas de acceso a las sedes.