La justicia alemana aceptó el lunes examinar en detalle la demanda de un campesino peruano, que pide al gigante alemán de la energía RWE que repare los daños causados por el cambio climático en su pueblo de los Andes.

Tras una primera audiencia, el tribunal de Hamm, en el norte de Alemania, consideró “concluyente” el contenido de la demanda presentada por el campesino y guía de montaña peruano Saúl Luciano Lliuya.

Es una primera victoria en este caso, respaldado por la organización alemana Germanwatch, que busca obtener una decisión “de justicia climática mundial”: un concepto político que opone las responsabilidades de un “Norte” contaminante a las reivindicaciones de reparación del “Sur”.

Y tiene lugar mientras en la ciudad alemana de Bonn se celebra la COP23, la Cumbre sobre el Clima de Naciones Unidas, con el objetivo de avanzar en la aplicación del Acuerdo de París de lucha contra contra el cambio climático.

La corte pidió a ambas partes que aporten argumentos adicionales antes del 30 de noviembre, fecha en la que los jueces deberían pronunciarse definitivamente sobre la admisibilidad de la demanda e indicar si piensan continuar con el proceso.

Página en la historia

Para Germanwatch, el tribunal “escribió una página en la historia” en cuestión de derechos medioambientales al permitir que el caso “entre en la fase siguiente” del proceso.

“Se ha dejado bastante claro que los grandes emisores como RWE tenían fundamentalmente la obligación de ayudar a las víctimas del cambio climático en los países pobres“, afirmó la organización en un comunicado.

En primera instancia, en 2016, la justicia consideró que no podía acusarse de responsabilidad directa al grupo alemán.

Lliuya es testigo del deterioro de los que considera “sus” glaciares andinos y de cómo los grandes bloques de hielo que se desprenden forman nuevas lagunas que amenazan con tragarse Huaraz, la localidad en la que vive.

Se trata de un primer éxito para el denunciante, si bien no adelanta en nada cuál será la decisión final que tome la justicia alemana una vez que examine el caso a fondo. El tribunal puede ratificar el fallo tomado en primera instancia.

Lliuya es testigo del deterioro de los que considera “sus” glaciares andinos y de cómo los grandes bloques de hielo que se desprenden forman nuevas lagunas que amenazan con tragarse Huaraz, la localidad en la que vive.

Cual David contra Goliat, decidió lanzarse al combate contra uno de los gigantes mundiales de la energía. Así, en 2015, demandó a RWE, justificando su decisión por el hecho de que el grupo, que no tiene ninguna central en Perú, es uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero del planeta.

Inundaciones

“Esperamos ganar pero sabemos que incluso en caso de victoria, esto no detendrá el cambio climático, simplemente puede ayudar para el futuro […] Quiero poder volver a mi montaña y decirle a la gente que he hecho algo por ellos”, declaró Lliuya a la prensa antes de la audiencia.

“Quiero poder volver a mi montaña y decirle a la gente que he hecho algo por ellos”

Lliuya reclama 17.000 euros (unos 12 millones de colones) al grupo alemán para financiar parte de las obras para proteger Huaraz, capital de la provincia de Ancash, en el norte de Perú, del riesgo de inundaciones.

El peruano también quiere que la compañía alemana le devuelva 6.300 euros (cuatro millones de colones), el costo de las obras que pagó para proteger su casa de las inundaciones.

“Para mí, es ya una victoria poder estar aquí en el tribunal y hablar de nuestros avances, lo que no habíamos podido hacer hasta ahora”, declaró el abogado del denunciante, Roda Verheyen, que rechaza la acusación de haber hecho de RWE un chivo expiatorio simbólico para los males del planeta.

Según los primeros informes de expertos presentados coincidiendo con la COP23, las emisiones vinculadas con la industria y con la combustión de energías fósiles crecerán en torno a 2% (entre 0,8% y 2,9%) este año con respecto a 2016 y alcanzarán un nivel récord.

Estos datos alejan la promesa de los firmantes del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de 2ºC respecto a los niveles preindustriales.