Según un estudio de la Iniciativa Finanzas para la Biodiversidad (BIOFIN), el valor económico del capital natural de Costa Rica se estima en aproximadamente $14.500 millones, lo que equivale al 23% del Producto Interno Bruto (PIB) del país en 2019.

Este es el primer estudio de este tipo a nivel nacional y los resultados brindan datos esenciales para facilitar la valoración del daño ambiental en el país o el aporte de los mecanismos encargados de la conservación y restauración de ecosistemas.

La investigación, presentada por Marcello Hernández, consultor en desarrollo sostenible del BIOFIN, formó parte de la conferencia virtual previa al Día Internacional de la Diversidad Biológica, en la que el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) anunciaron un convenio que promueve soluciones financieras basadas en la naturaleza.

El estudio se llevó a cabo por un equipo multidisciplinario encargado de soluciones financieras, entre las cuales se encuentra el programa de Pago por Servicios Ambientales (PSA). También se contó con la ayuda del reconocido economista Robert Costanza, quien cuenta con más de 600 artículos científicos y 28 libros sobre temas ambientales.

De esta manera, se determinó y analizó el valor de los servicios ecosistémicos de los bosques, arrecifes de coral, manglares, océanos y ríos, aunque estos últimos no se incluyen en el documento final por falta de información.

Entre los resultados se muestra que los manglares ofrecen el valor por hectárea más alto de los ecosistemas nacionales, aunque el valor total del océano y los bosques es mucho mayor debido a la extensión de estos en el país.

Se seleccionaron estudios que utilizaran una moneda estandarizada. En esta investigación se le denominó dólar internacional 2020 como tecnicismo. (Imagen tomada de la conferencia virtual ‘BIOFIN: Retos y Oportunidades para Costa Rica’ de PNUD CR).

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Asimismo, un dato destacado por Hernández advierte que la polinización, proceso de transferencia de polen que produce las semillas o frutos de las flores, tiene el valor por hectárea más alto del ecosistema de bosques, el cual es seis veces mayor al servicio de regulación del clima, considerado normalmente como el más atractivo a nivel internacional.

De este modo, se comprueba que el estudio, el cual analizó datos específicos de cada ecosistema, permite mejorar la evaluación de alternativas de desarrollo en Costa Rica y aporta en gran manera al diseño del nuevo Pago por Servicios Ecosistémicos (PSE), a cargo del Fondo de Financiamiento Forestal (FONAFIFO), MINAE y BIOFIN.

En cuanto a metodología, el equipo de trabajo, al no disponer de tiempo y presupuesto suficientes para llevar a cabo métodos primarios, utilizó el método de transferencia de valor, el cual reúne varios estudios de distintos países que sirven de guía para el caso costarricense. Con esto, se pudo calcular datos estadísticos como el valor mínimo, máximo, promedio o la mediana de dólares por hectárea.

Así, el estudio del valor económico del capital natural de Costa Rica actualiza investigaciones anteriores como la del Centro Científico Tropical (CCT) sobre los bosques en 1996 y funciona como base para posteriores proyectos en la región.