Actualmente, una de cada tres personas en el mundo juega videojuegos. La dedicación de los jugadores a esta actividad se calcula en más de 3.000 millones de horas semanales, es decir, más de 156.000 millones de horas al año.

Más allá del juego activo, los videojuegos también son una actividad contemplativa que posee espectadores. En 2017, alrededor de 666 millones de personas vieron jugar a otras a través de plataformas como Twitch y YouTube.

Los videojuegos tampoco son cosa de niños: solo el 22% de los jugadores son menores de 21 años. La mayoría tienen edades entre los 21 y 50 años: 35% se ubican en el rango 21-35 años, seguido por un 28% que se encuentra en el grupo etario de 36-50 años.

Tampoco es una actividad exclusiva de países desarrollados. De los 15 países que reportan más jugadores per cápita, cinco son de ingresos medios bajos (India, Indonesia, Filipinas, Vietnam y Nigeria). Asimismo, y conforme se extienda el acceso de los teléfonos inteligentes, se prevé que se incrementen los jugadores en todo el mundo.

Estos datos no pasaron desapercibidos por ONU Medio Ambiente, que comisionó el informe Playing for the Planet: How video games can deliver for people and the environment con el fin de explorar cómo esta industria podía aportar a la transformación hacia estilos de vida más sostenibles en favor del planeta.

“Las oportunidades que ofrecen los videojuegos tienen el potencial de ser verdaderamente transformadoras, cambiando fundamentalmente la forma en que pensamos. Muchos desafíos futuros requerirán enfoques nuevos e innovadores que vayan más allá del discurso actual y más allá de los que actualmente están a cargo de tomar decisiones”, destacaron los autores y agregaron: “el alcance, la creatividad y el espíritu de resolución de problemas de la industria del juego constituyen un recurso sin explotar para fomentar el compromiso con las cuestiones ambientales”. 

Tampoco se parte de cero. Según el informe, muchas compañías incluso han recaudado fondos para actividades ambientales desde sus títulos. Ejemplo de ello es Animal Jam, el cual posee más de 100 millones de usuarios registrados (22% de ellos en América Latina y Filipinas) y ha donado más de 10 millones de dólares a iniciativas de conservación y educación relacionadas con los animales desde 2010. 

La industria también está dispuesta a incorporar más mensajes ecológicos en sus juegos, así lo evidenció el 86% de los desarrolladores encuestados a razón de este informe. 

Choices, juego de Pixelberry Studios, está inspirado en el movimiento juvenil liderado por Greta Thunberg.

(Créditos: Space Ape)

Esto llevó a ONU Medio Ambiente a crear Playing For The Planet Alliance, una iniciativa cuyo objetivo es aprovechar el poder de los videojuegos para fomentar la acción sobre el cambio climático. 

La alianza se puso en marcha en 2019 y ya suma 25 empresas tecnológicas cuyo alcance es de más de 970 millones de jugadores en todo el mundo. Entre los miembros de esta alianza están Microsoft, Google Stadia, Rovio, Supercell, Sybo, Ubisoft y WildWorks, entre otros.

Al unirse a este grupo, las empresas asumen compromisos que van desde la incorporación de mensajes ecológicos en las narrativas de los juegos hasta reducir sus emisiones de carbono y tomar acción en cuanto a manejo de residuos electrónicos, entre otros temas.

“Los videojuegos son uno de los mayores medios de comunicación del planeta. Nuestro objetivo es apoyar a la industria para alentar a los jugadores a ser educados, inspirados y activistas en torno a una agenda ambiental más amplia, y hasta ahora parece estar funcionando”, dijo Sam Barratt, jefe de Educación y Promoción de ONU Medio Ambiente y autor del informe, en un comunicado.

Narrativas más verdes

En marzo y abril del 2020, la alianza tuvo su primer encuentro colaborativo llamado Green Mobile Game Jam. Participaron 11 empresas dedicadas a desarrollar juegos para dispositivos móviles, cuyo alcance es de 250 millones de usuarios activos.

Los desarrolladores asumieron el reto de incorporar un elemento relativo a la sostenibilidad -conocido como green nudge– a juegos ya existentes. En este sentido, se les pidió abordar temas como cambio climático, reforestación y restauración de ecosistemas, energías renovables, etc.

Por ejemplo, MAG Interactive incorporará actividades de concientización y siembra de árboles en sus juegos WordBrain y WordBrain 2. Sybo, por su parte, añadirá una parada en la gira mundial del juego Subway Surfers, en la que se pedirá a la comunidad actuar en la primera línea de la crisis climática.

Space Ape educará a los jugadores sobre los beneficios de la energía renovable a través de su juego Transformers: Earth Wars. Para ello, reunirá a los buenos y malos en una misión para encontrar una nueva tecnología que permita conseguir recursos energéticos de una forma más sostenible.

De hecho, Deborah Mensah-Bonsu -encargada de Mercadeo de Contenido en Space Ape Games- manifestó que la compañía también quería que los jugadores tomaran acción y, por eso, se les pidió que se comprometieran a cambiar sus bombillas de incandescencia a LED.

La empresa WildWorks añadió nuevas opciones de energía renovable, como solar y eólica, en su juego Animal Jam. De hecho, al optar por estas alternativas, se recompensa a los jugadores con créditos ecológicos especiales y desbloqueos.

Subway Surfers, que ha sido descargado más de 3.000 millones de veces, es uno de los videojuegos que instan a los jugadores a salvaguardar el planeta.

(Créditos: Sybo)

Playdemic educará a millones a través de su juego Golf Clash. ¿Cómo planea hacerlo? “Al igual que los anuncios jugables, permitimos que los usuarios jueguen con contenidos interactivos breves que les ayuden a comprender las causas y los efectos del cambio climático. La interactividad da un contexto más amplio a los modelos y, por lo tanto, debería tener un mayor valor educativo, ya que los usuarios pueden sacar sus propias conclusiones”, se lee en el sitio web del Green Mobile Game Jam.

Fingersoft, por su parte, agregará estaciones de recarga con paneles solares en Hill Climb Racing 2, mientras que Rovio organizará dos actividades dentro de Angry Birds 2 relacionadas a la reforestación y compartirá vínculos con los jugadores donde podrán aprender más sobre estos esfuerzos y cómo pueden ayudar.

En cuanto a Pixelberry Studios, sus esfuerzos de concientización se dirigen a su título Choices. El juego se centra en una joven que regresa a su ciudad natal, ubicada en la costa, donde ha habido una masiva muerte de peces. Su hermana menor está convencida de que la muerte de los peces está relacionada con el cambio climático, a pesar del escepticismo de los políticos y empresarios locales. El papel de la jugadora es ayudar a su hermana menor a unir a otros y así crear conciencia sobre el cambio climático.

En declaraciones a la prensa, Sarah Walker -una de las escritoras de Pixelberry- comentó que el equipo había leído docenas de artículos sobre la ansiedad por el cambio climático que experimentan las generaciones más jóvenes.

“Todos nos inspiramos realmente en la historia de Greta Thunberg, la joven activista sueca. Cualquiera en la empresa que tenga hijos está pensando en qué tipo de mundo van a dejar a sus niños. Queríamos mostrarle a la gente que realmente pueden hacer mucho como individuos”, dijo Walker.

Por su parte, Creative Mobile apoyará la restauración de ecosistemas a través de actividades de recaudación de fondos para Wolf Conservation Trust, esto desde su juego Zoocraft: Animal Family.

Asimismo, Future Games of London está dando a conocer la problemática del derretimiento del hielo polar a través de una actualización para Hungry Shark World llamada Extinción Ártica.

En cuanto a GameDuell, este proporcionará información práctica sobre sostenibilidad a los jugadores de Belote.com.

Algunas empresas ya integraron este contenido a sus título, el resto se comprometió a hacerlo a inicios del 2021.

PlayStation se suma a la causa de la educación ambiental con un video interactivo que se puede ver en YouTube.

(Créditos: ONU Medio Ambiente)

PlayStation y su video inmersivo

Como miembro de Playing for the Planet, Sony PlayStation lanzó un video inmersivo -elaborado a través de la plataforma DreamsTM- que busca concientizar a las personas sobre su propia huella de carbono y así invitarlas a adoptar estilos de vida más sostenibles.

“A medida que terminen los confinamientos, tenemos la oportunidad de desarrollar nuevos hábitos que nos ayuden a mantener al planeta dentro del límite seguro de un calentamiento global por debajo de 1,5˚C. Esperamos que esta revisión interna, a través de la realidad virtual, muestre a la gente cuán hermosas y posibles son nuestras nuevas opciones de estilo de vida”, dijo Ligia Noronha, directora de la división de Economía de ONU Medio Ambiente, en un comunicado.

El video, cuya duración es de cinco minutos, muestra el impacto que podemos causar en un día promedio a partir de lo que comemos, cómo viajamos y cómo vivimos. 

No es necesario contar con dispositivos de realidad virtual para verlo, ya que está disponible en Youtube en formato 360 grados, lo cual facilita que las personas interactúen con él desde sus computadoras, tabletas o celulares.

“La realidad virtual es un medio de narración extraordinario para el cambio climático. Como artista quería diseñar una experiencia hermosa y a veces aterradora que muestre la verdadera escala de nuestras emisiones y los impactos que podrían ocasionar. Esto no es posible en dos dimensiones”, manifestó Martin Nebelong, ilustrador principal del proyecto, a medios de comunicación.

Acciones fuera de la pantalla

Las empresas de videojuegos no solo se han comprometido a transformar su contenido sino que también están tomando acciones con respecto a fuentes de energía renovable, eficiencia energética y manejo de residuos electrónicos.

De hecho, la alianza está apoyando a sus miembros al diseñar una nueva calculadora de carbono para la industria, también desarrollará nuevas guías sobre compensación de emisiones y forjará nuevos compromisos colectivos en torno a la restauración de paisajes forestales, los cuales ayudan a capturar y almacenar el dióxido de carbono.

Un total de 21 compañías  dieron a conocer sus compromisos durante la UN Climate Action Summit del 2019, que tuvo lugar en Nueva York (Estados Unidos). Hicieron compromisos en temas como reforestación, energía, embalaje y reciclaje de dispositivos. Combinados, estos compromisos permitirán reducir 30 millones de toneladas de dióxido de carbono al 2030. 

Sony Interactive Entertainment, por ejemplo, explorará cómo introducir el modo de suspensión de baja potencia en la próxima generación de PlayStation, en una clara apuesta por la eficiencia energética. 

Por su parte, Microsoft fijó un nuevo objetivo relativo a reducir las emisiones en su cadena de suministro en un 30% para 2030, lo cual incluye el final del ciclo de vida de los dispositivos y la certificación de 825.000 consolas Xbox como carbono neutral. 

Por su parte, Google desarrolló una Guía de Desarrollo de Juegos Sostenibles y está financiando la investigación sobre cómo efectivamente incorporar green nudges en los juegos.

Supercell compensará toda la huella de su comunidad, mientras que Rovio ya ha compensado el carbono generado por sus jugadores cuando cargan sus dispositivos. Tanto Sybo como Space Ape compensarán el 200% del uso de energía móvil de su estudio y de sus jugadores. 

Wild Works integrará elementos de restauración en sus juegos y, al igual que Green Man Gaming, se centrará en la restauración de bosques en el mundo a través de iniciativas de siembra de árboles.

Ubisoft, por su parte, se abastecerá de materiales de fábricas ecológicas, mientras que Sports Interactive eliminará 20 toneladas de envases al cambiar el plástico por una alternativa reciclada para todos los futuros lanzamientos de Football Manager.