Mientras el gobierno de Brasil enfrenta una serie de desafíos en materia ambiental y climática, un grupo de mujeres está revolucionando el sector energético a través del impulso de la energía solar y la igualdad de género. 

Por Ester Pinheiro

Superar los desafíos energéticos es parte de la historia de Brasil. Luego de la presidencia de Jair Bolsonaro y la posterior llegada de Luis Inácio Lula da Silva, existen muchas expectativas en materia ambiental y climática. De hecho, el país aspira a ser protagonista en la transición energética, es decir, en el proceso de sustitución de combustibles fósiles por energías renovables como la solar. 

Sin embargo, el uso de la energía solar en Brasil corresponde solamente a 12% de la matriz eléctrica, seguido por el mayor porcentaje de electricidad en Brasil, las hidroeléctricas con 50,6% ,según Absolar, la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica. La hídrica, a pesar de fuente renovable, no está exenta de conflictos. Por ese motivo, un grupo de mujeres busca impulsar un cambio a través de los beneficios del sol. 

Se trata de la Red Brasileña de Mujeres en Energía Solar, MESol, una organización que busca fortalecer la presencia de la energía solar en el país, contribuyendo a que la matriz eléctrica, actualmente 78,1% renovable, pueda diversificarse y expandirse, siempre promoviendo la igualdad de género en el sector.

“El sector de la energía solar presenta considerables oportunidades para el desarrollo económico y social, con beneficios  ambientales también. Pero, seguirá siendo fundamental asegurar la promoción de la igualdad de género, ya que, además de ser predominantemente masculino, el entorno profesional sigue siendo muy desigual”, comenta Natalia Chaves, coordinadora de Transición Energética y Sostenibilidad de la Cámara de Comercio e Industria Brasil-Alemana de Río de Janeiro - AHK Rio, y cofundadora de MESol.

La baja representación femenina es una realidad. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables, IRENA, las mujeres ocupan solo el 32% de los trabajos relacionados con las energías renovables en el mundo. 

Además, una encuesta realizada en 2019 por MESol muestra que el 64% de las profesionales del sector han escuchado comentarios sexistas y el 49% asegura haber sufrido discriminación en el lugar de trabajo por ser mujeres. En este sentido, el MESol es un movimiento sociopolítico cuyo objetivo es dar visibilidad, promover, fortalecer, inspirar y conectar a las mujeres que trabajan en el sector de la transición energética, también representan la sociedad civil en espacios políticos como en la COP27.

El presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, acompañado de su vicepresidente, Geraldo Alckmin, y de los coordinadores de la transición, habla con la prensa tras reunirse con el presidente del TSE, el ministro Alexandre de Moraes.(Créditos: Fabio Rodrigues Pozzebom/Agência Brasil)

Los desafíos de Brasil

De acuerdo con la Empresa Nacional de Pesquisa Energética EPE, la matriz energética brasileña es un 46% más limpia en comparación con otros países. Sin embargo, Brasil todavía depende fuertemente de la utilización de combustibles fósiles, principalmente en el transporte, ya que el principal medio de transporte en Brasil sigue siendo los vehículos. Esta realidad hace que el país siga dependiendo del petróleo y sus derivados, como la gasolina. 

Además, el presidente Lula da Silva quiere que Petrobras, la empresa estatal brasileña que opera principalmente en la exploración y producción de petróleo y gas natural, sea un importante inversor en nuevas energías, con foco en la transición energética. Las inversiones en energía eólica, marina e hidrógeno son algunas posibilidades. Jean Paul Patres, director de la Petrobras, ha dicho que prevé que la empresa invertirá tanto en energía limpia como en combustibles fósiles. Sin embargo, el cambio para energía limpia no sería inmediato, “en corto plazo Petrobras pretende expandir sus refinarías al tiempo que hace una transición gradual hacia la energía eólica, marina e hidrogeno”, comenta. 

“Es fundamental garantizar la soberanía y la seguridad energética del país, con una ampliación de la oferta energética, profundizando la diversificación de la matriz, con la expansión de fuentes limpias y renovables a precios compatibles con la realidad brasileña”, dice el programa del presidente

Chaves cree que el programa se sostiene, pues reconoce el papel de todos los actores del mercado energético en la transición energética. “Entiendo la importancia de las grandes empresas del sector de petróleo y gas como aliados en el proceso de diversificación de la matriz energética y creación de empleos a medida que ocurren los cambios”. 

Para ella, esto asegurará una mayor y más eficiente diversificación, integrando también nuevas fuentes que están surgiendo en el mercado de Brasil, como la eólica marina y el hidrógeno. Sin embargo, la experta también considera que llevar a cabo cambios de esta magnitud lleva tiempo. “Se necesita una planificación cuidadosamente articulada, que permita medir y mitigar los impactos, incluso pensando en los más afectados por estos cambios”. 

En concordancia, Camila Maciel, ingeniera eléctrica con más de 11 años de experiencia en el sector de transmisión de energía, cree que invertir en nuevas tecnologías como la eólica marina y el hidrógeno es necesario para diversificar la matriz. “Brasil tiene dimensiones continentales, es decir, una gran capacidad para expandir la eólica terrestre, y traer generación marina no significa que no vaya a haber un mayor crecimiento de la eólica terrestre. Las posibilidades offshore incluyen la implementación de una nueva industria, nuevas inversiones para el país y el seguimiento directo del desarrollo tecnológico”. 

Realizar la transición energética en Brasil, según Maciel, es poder aprovechar eficientemente los recursos energéticos renovables para hacer evolucionar la sociedad hacia una economía baja en carbono a un costo competitivo. “El abordaje de Brasil en su transición energética debe hacerse de forma amplia y coordinada, involucrando inversiones en nuevas tecnologías, infraestructura, expansión de la transmisión y eficiencia energética”, sostiene. 

En este sentido, la transmisión de energía jugaría un papel fundamental para permitir la conexión de la generación renovable a los centros de consumo. “Con una matriz diversificada donde la generación se realiza en las regiones con mejores condiciones, la creciente interconexión del sistema permite aprovechar de manera eficiente la complementariedad de fuentes en las distintas regiones del país”, agrega Maciel.

¿Por qué es importante la igualdad de género en el sector energético? 

El informe de IRENA señala que la industria solar fotovoltaica es un valioso empleador en el sector de las energías renovables, con un potencial de 14 millones de puestos de trabajo generados para 2030, el 37% del total para el sector renovable. Actualmente, dentro de esa industria, solo el 40% es la proporción de mujeres que trabajan a tiempo completo. Para Chaves, el sector energético estaría perdiendo en diversidad y productividad. “Incluir la participación de las mujeres permite compartir nuevos puntos de vista, experiencias y conocimientos diversos y creativos para contribuir a la construcción de soluciones sostenibles. Dentro de las empresas, el eje social de las prácticas ESG (ambiental, social y de gobierno) está directamente relacionado con el tema de la igualdad de género, siendo la participación femenina y el debido reconocimiento formas de implementar esta cultura”, comenta.

Para la ingeniera Maciel, la demanda de profesionales en sectores relacionados con la transición energética es cada vez mayor. Las carreras en estas áreas son muy prometedoras y uno de los desafíos para los próximos años será la escasez de mano de obra calificada. “Invertir en educación que promueva la inclusión de niñas y mujeres en el sector energético puede ayudar a abordar la escasez de talento y la escasez de mano de obra calificada, al tiempo que contribuye a construir una fuerza laboral más diversa y sostenible, preparada para los desafíos del sector”.

La red MESol creó e Interligadas, o  “Interconectadas” en español, una iniciativa que impulsan junto al Ministerio de Educación de Brasil, en una cooperación para el Desarrollo Sostenible entre Brasil y Alemania , a través de la agencia germana GIZ. En este proyecto, MESol lanza una serie de programas como  “Niñas en Acción - Inmersión Interconectada en Energías Renovables para jóvenes en edad escolar”. 

El proyecto se realiza de manera piloto en el país y tiene como una de las metas, para fines de 2023, aumentar del 7% al 20% el número de mujeres en los cursos de formación profesional técnica en las escuelas técnicas del sector.  

Además, recientemente MESol lanzó el programa de tutoría gratuito para mujeres que desean ingresar a carreras en el campo de la energía renovable en Brasil, donde Maciel es una de las mentoras. La ingeniera eléctrica también tiene su propia iniciativa para la incorporación de mujeres y niñas en la transición energética. Su proyecto, “Elas de botina” o “Ellas de botas”, pretende ser un puente entre mujeres a través de las historias. 

Después de darse cuenta de que muchas niñas y jóvenes no contaban con el apoyo de sus familias a la hora de decidirse por carreras en sectores predominantemente masculinos, como la ingeniería y la tecnología, Maciel empezó a actuar y hoy tiene más de 12.000 mujeres involucradas. 

“Creo en el poder transformador de los libros. Publiqué una colección de libros infantiles para animar a las niñas a descubrir desde pequeñas que el mundo de la ingeniería, la ciencia y la tecnología también puede ser una opción de vida para ellas”, asegura la profesional, quien espera no solo la consolidación de nuevas vocaciones y espacios que equilibren la balanza, sino también un fortalecimiento de la energía solar para el beneficio de la población. 

Este texto fue producido con el apoyo de Climate Tracker América Latina

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