- El 4C, como se le conoce comúnmente, fue creado para aportar criterio técnico a la política climática del país, pero permanece sin ser convocado desde 2022. Su reactivación depende de una designación ministerial que no se concretó en el gobierno anterior.
El Consejo Científico de Cambio Climático de Costa Rica (4C) no tiene integrantes desde 2022. El decreto que lo creó sigue vigente, pero en cuatro años no se convocaron ni designaron nuevos integrantes. El mandato de la primera generación venció sin que nadie llegara a reemplazarlos.
Reconformar el 4C no requiere reforma legal ni presupuesto adicional, solo que la Ministra de Ambiente y Energía ejerza la atribución que el artículo 3 del Decreto Ejecutivo N° 40615-MINAE le otorga desde 2017, el cual establece que sus miembros “serán designados por el Ministro de Ambiente y Energía, en virtud de sus atestados”.
Con la investidura presidencial de Laura Fernández Delgado, el pasado 8 de mayo, se nombró a Mónica Navarro del Valle como nueva ministra de Ambiente y Energía. Ella sería la persona que podría reactivar el 4C.
¿Qué es el 4C?
El 4C nació antes que el Acuerdo de París. La propuesta quedó consignada en la Contribución Prevista Nacionalmente Determinada (INDC, por sus siglas en inglés) que Costa Rica presentó en diciembre de 2015 ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), en la 21.ª Conferencia de las Partes (COP21), como parte de los compromisos climáticos que adquirió el país ante la comunidad internacional. El decreto firmado por el entonces presidente Luis Guillermo Solís Rivera y el ex ministro Edgar Gutiérrez Espeleta se publicó el 7 de agosto de 2017, cuando ya existía el Acuerdo de París y esta ya había sido ratificado por Costa Rica.
Este decreto establece al 4C como un órgano independiente y consultivo adscrito a la Dirección de Cambio Climático (DCC) del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE). Este grupo está integrado por ocho académicos, investigadores y expertos en cambio climático, nacionales o extranjeros, con mandatos de tres años, prorrogables por igual plazo. Trabajan de manera ad honorem, en carácter personal e independientemente de su afiliación institucional. Además, el MINAE debe procurar la paridad de género y la participación de científicos jóvenes. Su función es preparar informes a solicitud del ministro, pero también puede manifestarse por iniciativa propia.
La primera junta se juramentó en 2018 bajo el ministro de aquel entonces, Carlos Manuel Rodríguez, durante la administración Alvarado Quesada. Su primera conformación la integraban Alice Brenes, socióloga y geógrafa; Allan Lavell, geógrafo y planificador regional; Ana María Durán, física aplicada; Andrea Vincent, bióloga investigadora en ecosistemas tropicales; Eduard Müller, médico veterinario; Irene Suárez, economista especialista en políticas de desarrollo y cambio climático; Lenin Corrales, biólogo marino; Omar Lizano, oceanógrafo, y Pascal Girot, geógrafo y hoy director de la Escuela de Geografía de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Eran nueve personas en total, en línea con el Reglamento de Funcionamiento que amplió en uno el número establecido en el decreto original.
Pascal Girot, ex miembro de la primera junta, describió el primer año de trabajo como un proceso casi enteramente organizativo: “Tardamos buena parte del 2018-2019 poniéndonos de acuerdo en el reglamento interno de cómo íbamos a operar, de quién podía hablar en nombre del 4C”.
Además, el 4C combinó dos modalidades de trabajo, mismas que describe el decreto ejecutivo que lo conformó: "Tuvimos esa mezcla de responder a solicitudes expresas del gobierno y también de manifestarnos por cuenta propia. Pero varios integrantes del 4C tenían dificultades por caer en una relación de dependencia directa del gobierno. Más bien deberíamos defender una postura independiente y neutral”, explicó Girot.
Durante la gestión de la entonces ministra Andrea Meza, en el periodo 2018 - 2022, se presentó una situación que él describe como un problema de madurez institucional: “Hubo un par de instancias donde el criterio del 4C no coincidía con el del ministerio. Eso hizo que no nos volvieran a consultar, porque estábamos en contra de algunas propuestas. Si el MINAE crea una instancia consultiva autónoma, tiene que respetar el criterio científico que emana de ella”, indicó Girot.
Además, atribuyó esa tensión al propio diseño del decreto: “No deja de ser un órgano consultivo adscrito al MINAE. Eso es un poco el pecado de origen del 4C”, dijo Girot.
Vacante desde 2022
El mandato de la primera conformación venció en 2022. Desde entonces, el 4C no ha vuelto a ser integrado formalmente. Girot indicó que, hasta donde conoce, no hubo una nueva convocatoria.
“Terminó el periodo del nombramiento y ya dejó de funcionar, por lo menos los integrantes que conformábamos ese primer grupo desbandamos y no se volvió a convocar una nueva junta”, expresó el investigador.
La versión del exviceministro de Gestión Estratégica del MINAE, Carlos Isaac Pérez, coincide en que no se concretó una nueva conformación. En entrevista a este medio, realizada en abril de este año, justo antes de dejar su cargo, explicó que la administración se concentró en reactivar otras instancias y en fortalecer la DCC. “En el caso del 4C, no hemos tenido tiempo de hacer la lista y someterla al ministro”, afirmó en aquel entonces.
Asimismo, Pérez confirmó que el decreto le da al ministro la prerrogativa de contar con un grupo asesor nombrado a su discreción. Sostuvo que, al inicio del gobierno Chaves Robles, la DCC estaba “muy diezmada” y una de las prioridades fue reconstruir su capacidad institucional. Según explicó, la oficina dependía en gran medida de consultorías y era necesario restablecer relaciones con actores clave, incluida la cooperación internacional y los mecanismos consultivos en materia climática.
Evaluación de la NDC
La Contribución Nacionalmente Determinada 2025-2035, que presentó el MINAE en octubre de 2025 a la CMNUCC, mantiene al 4C como parte de la estructura de gobernanza climática nacional.
Al consultarle sobre si la inactividad formal del 4C dejó al país sin insumo científico durante ese período, especialmente en la construcción y evaluación de la NDC, Pérez calificó la premisa como “una verdad a medias”. Aunque el Consejo no operó formalmente, otros especialistas fueron convocados de manera directa a los talleres en los que se formuló la NDC, detalló.
Por otro lado, Adriana Bonilla, directora de la DCC, coincidió en que el componente técnico y científico sí estuvo presente en el diseño de la NDC. Indicó que el proceso incluyó talleres sectoriales y territoriales, reuniones bilaterales, entrevistas y espacios de intercambio con universidades, personas expertas y entidades técnico-científicas. Sin embargo, al consultársele sobre la participación de antiguos miembros del 4C, no tenía el registro específico que indicara si participaron puntualmente.
Dos proyectos heredados
Dos proyectos de ley que ser refieren al 4C y a la DCC fueron presentados durante el período legislativo 2022-2026, el cual ya concluyó. El pasado 1 de mayo, 57 nuevos diputados asumieron el nuevo período hasta 2030. Ahora, la continuidad de ambos expedientes depende de esta Asamblea Legislativa.
Según Pérez, el MINAE solo trabajó de cerca en uno de los dos proyectos, el Expediente N.° 24.300 del ex diputado Manuel Morales, cuyo objetivo es elevar a rango legal la existencia y funciones de la DCC.
El otro es el Expediente N°24.588, presentado por el ex asambleísta Antonio Ortega, que plantea que el 4C actúe como comité técnico consultivo de la DCC en aspectos científicos vinculados con la elaboración, diseño y actualización de los instrumentos de gestión del cambio climático. También propone que publique un reporte anual y elabore informes periódicos sobre evidencia científica y coherencia normativa.
No obstante, ninguno de los dos expedientes tenía comisión asignada al cierre de la legislatura anterior.
Girot, al preguntársele sobre si convendría que el 4C exista por ley y no por decreto, respondió que tiene sentido institucionalizar este tipo de instancias para que sobrevivan a los cambios de gobierno. Advirtió, sin embargo, sobre los límites de exigirle vinculatoriedad al criterio científico: "Su efectividad sería que funcione como la conciencia crítica de la comunidad científica. De ahí a ser un mandato de gobierno es complicado, porque van a haber cambios de péndulo."





