- Un informe de Naciones Unidas destaca 252 millones de hectáreas en recuperación a nivel mundial. Sobre Costa Rica, se resaltó los 55 corredores biológicos y las metas de manglares del país como ejemplos clave de gobernanza comunitaria y adaptación frente a la crisis climática.
En momentos en que el planeta exige respuestas con urgencia, aparece una buena noticia: a nivel mundial existen 252 millones de hectáreas en restauración ecológica. Sin embargo, la brecha de implementación sigue siendo amplia: la restauración terrestre representa el 92% de los esfuerzos registrados, dejando a los ecosistemas continentales de agua dulce (4%) y a los marinos y costeros (2%) en un rezago crítico.
El documento confirma que el movimiento global por la naturaleza vive uno de sus momentos de mayor aceleración, pero advierte que el ritmo actual debe triplicarse para cumplir la Meta 2 del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal.
Además, el informe advierte que para 2030 se requieren 296.000 millones de dólares anuales, una cifra que exige multiplicar por más de cuatro el flujo actual de inversión.
En medio de este complejo escenario, Costa Rica emerge en la evaluación global como uno de los modelos clave en gobernanza territorial, restauración participativa y compromisos en ecosistemas marino-costeros.

Conectividad a la tica
El informe destaca de manera particular el Programa Nacional de Corredores Biológicos de Costa Rica como un caso de éxito en la creación de conectividad ecológica y refugios climáticos frente a la fragmentación del hábitat.
Con una red articulada de 55 corredores biológicos —incluidos ocho de carácter interurbano—, el país logra interconectar 2,1 millones de hectáreas, lo que equivale al 42% de su territorio continental y cerca del 20% de su cobertura forestal.
El documento subraya que el éxito costarricense no solo radica en la extensión geográfica, sino en la integración de la ciencia ciudadana y las comunidades locales en la gobernanza ambiental.
De hecho, el reporte rescata la participación de más de 500 científicos ciudadanos en plataformas como eBird e iNaturalist para el monitoreo de la biodiversidad, así como esquemas de co-manejo participativo, ejemplificados en el corredor biológico Ruta Los Maleku junto a pueblos indígenas.

Compromiso con los manglares
Aunque la restauración de ecosistemas marino-costeros apenas abarca el 2% a nivel global, el informe rescata la meta asumida por Costa Rica dentro de sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés).
El país se ha propuesto la meta de restaurar 2.000 hectáreas de manglares para el año 2030 —a un ritmo constante de 500 hectáreas anuales— y sumar 1.900 hectáreas adicionales hacia 2035.
Este enfoque sitúa a Costa Rica en la línea de acción prioritaria que Naciones Unidas señala como indispensable: acelerar la recuperación de los ecosistemas azules, vitales tanto para la captura de carbono como para la protección costera y la adaptación comunitaria.

Un llamado a acelerar el paso
A pesar de los avances nacionales, la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, recordó que el esfuerzo global aún requiere un impulso financiero e institucional sin precedentes.
“Hoy somos testigos de la gestación de uno de los movimientos por la naturaleza más grandes de la historia documentada. Sin embargo, la restauración debe sostenerse en el tiempo para permitir la recuperación de la biodiversidad y brindar beneficios duraderos a las comunidades”, dijo.
A escala global, cerrar la brecha de financiamiento y alcanzar la meta global al 2030 no solo estabilizaría los servicios ecosistémicos, sino que podría generar hasta 32 millones de empleos verdes.
Para Costa Rica, el reto expresado en las páginas del informe consiste en sostener su liderazgo histórico, canalizar recursos hacia la restauración marina y de agua dulce, y garantizar que la recuperación de la naturaleza siga siendo el motor del bienestar comunitario frente al cambio climático.





