• Estudios de WWA y Climate Central confirman que la ola de calor actual que vive Estados Unidos es hasta cinco veces más probable por el cambio climático. La falta de climatización en estadios clave generará una carga física desigual para las selecciones en cuartos de final y pondrá en riesgo extremo a los aficionados fuera de los recintos.

Desde el pasado fin de semana, una importante ola de calor se está extendiendo sobre la costa este de Estados Unidos, recayendo sobre muchos de los estadios que acogerán partidos de la Copa Mundial FIFA 2026.

Con un torneo que llega a su etapa clímax en la definición de los principales contendores para dejarse la Copa, todos los partidos que restan –cuartos de final, semifinales, tercer lugar y final—tendrán lugar en Estados Unidos.

Un nuevo estudio de World Weather Attribution (WWA) revela que los niveles de calor húmedo, que se están observando desde este fin de semana, habrían sido prácticamente imposibles en un clima sin quema de combustibles fósiles, lo cual plantea un escenario de altísimo riesgo para el torneo de fútbol.

La ola de calor está provocada por un fuerte sistema de alta presión conocido como domo de calor, que está trayendo condiciones cálidas y húmedas desde el Golfo de México y las retiene sobre gran parte del centro y el este de Estados Unidos, así como en el sur de las provincias canadienses de Ontario y Quebec.

Aunque se trata de un patrón meteorológico típico, ahora da lugar a temperaturas más elevadas como consecuencia del calentamiento global. Las temperaturas diurnas superan los 38 °C en muchas zonas, y se registran índices de calor (sensación térmica) asfixiantes de entre 41 °C y 46 °C debido a la alta humedad estival.

Las temperaturas de bulbo húmedo globular (WBGT) —una medida del estrés térmico que combina temperatura, humedad, radiación solar y viento— alcanzan máximos históricos si se promedian en toda la región estudiada.

Por su parte, el nuevo análisis de Climate Central revela que, en su punto álgido, esta ola de calor es, como mínimo, cinco veces más probable debido al cambio climático.

Eliminatorias en punto crítico

A medida que los equipos avanzan a las siguientes fases, la suerte del sorteo en la asignación de sedes —en particular, la presencia o ausencia de aire acondicionado en los estadios— generará una carga física desigual para los jugadores, lo que podría influir en su rendimiento en las rondas posteriores.

Con las alertas por calor que se extienden por el este de Estados Unidos, los equipos que jueguen en el MetLife Stadium (en Nueva Jersey), en Miami, Boston y Kansas—ninguno de los cuales cuenta con aire acondicionado— se enfrentarán a condiciones muy duras que podrían dejar a los que pasen de ronda en una situación de relativa desventaja frente a los equipos que compiten en los estadios con aire acondicionado de Dallas y Atlanta.

En cuartos de final, y según Climate Central, el partido entre España y Bélgica se jugará en Los Ángeles con 62% de probabilidad de que el calor afecte el rendimiento de los jugadores y esta probabilidad es 9% mayor debido al cambio climático. Aunque es un estadio al aire libre, está techado por lo que los jugadores podrán correr bajo sombra.

En la otra llave, el partido entre Francia y Marruecos tiene un 37% de probabilidad de que el calor afecte el rendimiento (+11% debido al cambio climático), ya que se jugará en Boston en un estadio al aire libre.

El partido más crítico en términos de calor será Noruega versus Inglaterra, ya que tiene un 98% de probabilidad de que se afecte el rendimiento debido a las altas temperaturas (+8% debido al cambio climático). Este juego se disputará en Miami en un estadio cubierto parcialmente, así que los jugadores estarán expuestos al sol directo.

Su rival saldrá del partido entre Argentina y Suiza, pero tampoco la tendrá fácil en términos de calor. Este juego se disputará en un estadio al aire libre en Kansas y tiene un 86% de probabilidad de que el calor afecte el rendimiento (+4% debido al cambio climático).

Las semifinales, en ambas llaves, serán los juegos más críticos del Mundial. Uno de los partidos se jugará en Dallas, donde la probabilidad de que el calor afecte el rendimiento es del 99%, pero su estadio está climatizado, lo cual beneficia a los jugadores pero no necesariamente a los aficionados quienes deberán tomar medidas para evitar golpes de calor.

El otro partido se jugará en Atlanta con un 92% de probabilidad de que el calor afecte el rendimiento, pero igualmente es un estadio climatizado. Lo crítico será las áreas fuera del recinto, donde se concentran los aficionados.

El juego por el tercer puesto tiene un 98% de probabilidad de que el calor afecte el rendimiento (+8% debido al cambio climático). Se jugará en Miami y allí el estadio es al aire libre, sin techo que cubra la totalidad de la cancha. Los aficionados también estarán en riesgo.

En cuanto a la final, que se disputará en Nueva Jersey, se prevé un 47% de probabilidad de que el calor afecte el rendimiento (+17% debido al cambio climático). Allí el estadio es al aire libre.

Según los hallazgos de la WWA, en un clima 1,4 °C más frío que el actual (equivalente a la era preindustrial), los niveles de WBGT previstos habrían sido tan excepcionales que habrían resultado prácticamente imposibles, calculándose que no se producirían ni una sola vez en muchos miles de años.

“Incluso en el clima actual, un evento de esta envergadura sigue siendo relativamente inusual: se espera que ocurra aproximadamente una vez cada 200 años según las mejores estimaciones, reflejando la gravedad extrema y el carácter histórico del fenómeno”, se lee en el estudio.

Los investigadores evaluaron la influencia de los patrones climáticos globales y determinaron que no existe ninguna relación entre el fenómeno de El Niño en desarrollo y estas temperaturas extremas en el noreste del continente. No hay a quien culpar, el motor inequívoco del calor es el cambio climático.

¿Qué dejó la fase de grupos?

La fase inicial del torneo ya brindó señales alarmantes de la interferencia climática. Al menos dos partidos se disputaron a temperaturas que superaban el umbral crítico de 28 °C WBGT. A esta temperatura, la FIFPRO (el sindicato global de futbolistas profesionales) establece que los partidos que alcancen o superen dicho umbral deben aplazarse o retrasarse por el peligro inminente a la salud.

Aún así, ambos partidos se jugaron. El encuentro de Arabia Saudita contra Uruguay, en Miami (Estados Unidos), registró las condiciones de calor más graves analizadas en los primeros 24 partidos del torneo. El segundo más grave, disputado en estadios sin climatización, fue el Suecia versus Túnez en Monterrey (México). Ambos partidos, a pesar de disputarse en horarios vespertinos o nocturnos, se jugaron bajo niveles extremos de calor húmedo.

Los datos de Climate Central confirman que 25 partidos de la fase de grupos se disputaron en días en los que el cambio climático aumentó significativamente la probabilidad de alcanzar altas temperaturas de bulbo húmedo. De estos, 11 encuentros se jugaron en jornadas donde el cambio climático duplicó, como mínimo, dicha probabilidad.

Jugadores, entrenadores y cuerpo técnico están sintiendo las consecuencias no solo durante los juegos, también en los entrenamientos. Durante la concentración previa al torneo, el centrocampista inglés Declan Rice afirmó que el calor extremo hizo que fuera “muy difícil jugar como queríamos”.

El seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, calificó el calor como “un obstáculo que hay que superar” y señaló el uso de estrategias de enfriamiento cada vez más especializadas para así ayudar a los jugadores a adaptarse. 

Según Ollie Jay, profesor y director del Centro de Investigación sobre Calor y Salud de la Universidad de Sídney (Australia), el mayor error es fijarse en la temperatura del aire medida a la sombra. Los futbolistas de élite compiten bajo el sol directo y generan un inmenso calor metabólico. En alta humedad, la evaporación del sudor —el único mecanismo eficaz del cuerpo— falla, disparando el estrés fisiológico.

Jay advirtió que los indicadores tradicionales subestiman gravemente el riesgo para deportistas de alto rendimiento, y que el calor húmedo en sedes costeras o del este como Filadelfia (Estados Unidos) puede ser mucho más perjudicial que la altitud de Ciudad de México.

“Estos indicadores nunca se diseñaron para deportistas que realizan ejercicio a máxima intensidad a pleno sol. Parten de la base de que el cuerpo puede mantener una temperatura central estable, y esta suposición simplemente no se cumple durante los partidos de fútbol de élite en estos entornos”, comentó Jay.

Aunque los estadios estén climatizados, los aficionados están expuestos al calor extremo en las afueras. De hecho, la fase de grupos ya enfrentó emergencias por calor entre las personas que se encontraban en las Fan Zones. (Foto: Agustín Fernández / Unsplash - Imagen con fines ilustrativos).

Aficionados: los más vulnerables

Mientras que los jugadores de élite cuentan con la protección de cuerpos médicos de primer nivel, pausas de hidratación obligatorias y chalecos de enfriamiento, los aficionados están completamente desprotegidos ante el impacto del calor.

El peligro se multiplica fuera de los estadios: las zonas para aficionados (Fan Zones), las kilométricas colas de acceso, las rutas de transporte público, los estacionamientos de asfalto y las celebraciones al aire libre exponen a las multitudes a un estrés térmico extremo durante horas consecutivas.

La tecnología de climatización de los estadios modernos no resuelve la crisis estructural. De las 16 sedes oficiales del Mundial 2026, solo tres cuentan con sistemas de aire acondicionado integral (Houston, Dallas y Atlanta). Si bien estos sistemas protegen el terreno de juego, no blindan a los miles de seguidores que transitan hacia los recintos.

“Es importante ir bien preparados con agua extra, estar atentos a los síntomas de enfermedades relacionadas con el calor en sus amigos y familiares, y disponer de un lugar fresco al que acudir en caso de emergencia”, recomendó Roop Singh, director de Asuntos Urbanos y Atribución del Centro Climático de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

Durante la fase de grupos, más de un centenar de aficionados debieron recibir atención médica de emergencia en Houston y Miami por dolencias graves asociadas al calor, y los concurridos Fan Fest en Toronto, Houston y Atlanta tuvieron que ser interrumpidos o cancelados por completo ante el riesgo de colapso sanitario masivo.

“Se prevé que varios de los partidos de esta semana, incluidos los de Houston, Dallas y Miami, se disputen en condiciones en las que la temperatura de bulbo húmedo se acerque o supere los umbrales que sabemos que ponen a prueba los límites de la capacidad del cuerpo para enfriarse... Al aire libre, bajo el sol, no solo hace un calor incómodo, sino que hace un calor peligroso”, dijo Luke Parsons, experto en clima y calor de The Nature Conservancy.

El informe de WWA concluye advirtiendo que el rápido aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero acelera la tasa de calentamiento de la temperatura de bulbo húmedo global (WBGT) incluso más rápido que las temperaturas máximas promedio en la región.

Esto posiciona al calor húmedo extremo como uno de los riesgos emergentes más letales del siglo, amenazando la viabilidad futura de los eventos culturales y deportivos más grandes del planeta si no se acelera la transición energética.

“El cambio climático ya está aquí, ya está afectando a las cosas que disfrutamos en nuestra vida cotidiana y seguirá empeorando cuanto más retrasemos la inevitable transición hacia las emisiones netas cero”, dijo Friederike Otto, catedrática de Ciencias del Clima en el Centro de Política Medioambiental del Imperial College de Londres.

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