- El empuje frío #13 tiene su origen en una masa de aire polar que se desplazó desde el norte del continente hasta el sur de Centroamérica.
El pasado lunes 2 de febrero, el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) registró la temperatura más baja en San José en los últimos 30 años. El mínimo histórico fue de 12,2°C, siendo el más bajo no solo para un mes de febrero sino de todos los registros tomados por la estación meteorológica ubicada en la capital.
Las bajas temperaturas, que se experimentan en la mayor parte del territorio nacional, seguirán presentes hasta el miércoles y se deben al empuje frío #13, el cual ingresó el fin de semana al país por el mar Caribe propiciando ráfagas de viento entre 70-90 km/h.

Según el IMN, el descenso de las temperaturas se percibe de manera significativa en el centro y norte del país. En la Gran Área Metropolitana (GAM), por ejemplo, las temperaturas mínimas yacen por debajo de los 15°C, mientras que en los sectores montañosos llegaron a los 10°C.
Pasado el empuje frío #13, se espera que el empuje frío #14 empiece a modular las condiciones del tiempo a partir de la tarde del jueves y hasta el próximo fin de semana.
“Durante este evento, se esperan temperaturas frescas en el país, sin embargo, no descenderán tanto como el evento anterior”, señaló el IMN.
Desde el ártico hasta el trópico
Los empujes fríos no son inusuales en estos meses del año. De hecho, y según el pronóstico estacional del IMN para febrero-abril 2026, se prevé una cantidad normal de 16 empujes ingresando al mar Caribe entre noviembre 2025 y febrero 2026.
Un empuje frío es un sistema que combina aire frío, presión atmosférica y vientos que se desplaza desde latitudes altas del continente hacia los trópicos. Precisamente, el empuje frío #13 tiene su origen en una masa de aire polar que se desplazó desde el norte del continente (Canadá y Estados Unidos), cruzó el Golfo de México y llegó a Centroamérica a inicios de febrero.
Este empuje se originó por la formación de un sistema de alta presión muy robusto en Norteamérica. Al ser aire frío y denso, este sistema “empuja” (de ahí su nombre) el aire hacia latitudes más bajas. Su avance por el Golfo de México y el mar Caribe incrementó significativamente la presión atmosférica sobre la región centroamericana.

A diferencia de otros sistemas que solo traen lluvia, el empuje frío #13 se caracteriza por su gradiente de presión. Como hay mucha presión al norte y menos hacia el sur (Panamá), el viento fluye a gran velocidad para equilibrar esa diferencia. Por ello se han registrado ráfagas de entre 70 y 90 km/h de forma generalizada, pero en las cordilleras (Guanacaste y Talamanca) han superado los 110 km/h.
El frío que se siente hoy en San José o Cartago es, en origen, aire que hace unos días estaba sobre el Ártico.
¿Cómo es posible? La respuesta la brinda el vórtice polar, que es un gran área de baja presión y aire extremadamente frío que rodea los polos de la Tierra (tanto el Norte como el Sur). En el caso de Canadá, Estados Unidos, México y Centroamérica, el vórtice que afecta es el ártico.
Este vórtice polar ártico no es una tormenta que avanza y luego se desvanece, es más bien una circulación persistente de vientos a gran altura que giran en sentido contrario a las manecillas del reloj en el Polo Norte. El borde del vórtice está definido por la corriente en chorro (jet stream), que actúa como una muralla de viento que mantiene el aire gélido confinado en el Ártico.
Cuando el vórtice es fuerte, los vientos de la corriente en chorro son muy veloces y mantienen una trayectoria circular casi perfecta. El frío se queda “encerrado” en el polo.
Por el contrario, a veces, el vórtice se debilita o se estira (debido a calentamientos repentinos en la estratósfera). Cuando esto pasa, la corriente en chorro se vuelve ondulada, como un río con muchas curvas. Es en estas “curvas” por donde el aire ártico se escapa hacia el sur, causando los empujes fríos que llegan hasta Centroamérica.
“En muchos casos, cuando se observa que el aire extremadamente frío del Ártico desciende hacia las latitudes medias o bajas en invierno, el vórtice polar y la corriente en chorro polar están involucrados de alguna manera. Cuando el vórtice polar se debilita, a menudo debido a temperaturas más altas de lo normal en el Ártico, la corriente en chorro polar se vuelve más ondulada y el aire frío del Ártico puede penetrar hacia el sur. Ese parece ser el caso en este momento”, explicó Kristina Dahl, vicepresidenta de ciencia en Climate Central.
Eso fue lo que pasó en este inicio de 2026. El vórtice se debilitó, generando "fugas" de aire polar. Ese aire gélido desciende por las llanuras de Estados Unidos, se encuentra con las aguas del Golfo de México y es canalizado hacia Centroamérica. El empuje frío #13 se debe a una de esas “fugas” de aire ártico que logró viajar hasta el sur de istmo.
Guatemala, por ejemplo, registró temperaturas de hasta -2°C en zonas como Quetzaltenango. El Salvador, por su parte, tuvo récords históricos en zonas montañosas con temperaturas cercanas a los 3°C. En cuanto a México, se reportaron temperaturas de hasta -15°C en las sierras de Chihuahua y Durango, también se produjeron alertas por heladas en la Ciudad de México y el Estado de México.

Eso sí, Dahl se apresuró a aclarar que “es importante distinguir el vórtice polar débil que hemos visto estas últimas dos semanas de una tendencia a largo plazo en la fuerza del vórtice polar y la corriente en chorro”.
¿Hay relación con el cambio climático?
Para algunos científicos sí existe una relación, aunque indirecta y compleja. Para ello, se respaldan en una teoría llamada Arctic Amplification, esta dice que --debido a que el Ártico se está calentando mucho más rápido que el resto del planeta-- la diferencia de temperatura entre el polo y el ecuador se reduce.
En este sentido, el calentamiento del Ártico debilita la corriente en chorro (que actúa como una barrera), volviéndola más frágil y errática. Esto hace que tenga más “curvas”, permitiendo que el aire polar se escape hacia latitudes más bajas con mayor frecuencia.
Para Dahl, este es un tema que está actualmente en investigación y, por tanto, aún no se tiene una explicación concluyente.
“Hay algunas pruebas que sugieren que, a medida que el planeta se calienta, la corriente en chorro se vuelve más ondulada porque el Ártico se calienta más que los trópicos. Si ese fuera el caso, entonces el cambio climático podría, contrariamente a lo que se podría pensar, provocar más brotes de vórtices polares, incluso aunque el clima se calentase en general”, explicó Dahl.
“Sin embargo, la ciencia aún no ha llegado a una conclusión definitiva al respecto, y es importante recordar que las olas de frío como esta son fenómenos meteorológicos a corto plazo, mientras que la tendencia a largo plazo es hacia veranos e inviernos más cálidos en casi todo el planeta”, agregó.
Climate Central cuenta con una herramienta que se llama Índice de Cambio Climático (CSI, por sus siglas en inglés). Para la semana del 1 al 5 de febrero de 2026, la herramienta muestra un CSI -5, lo que significa que temperaturas como estas se están volviendo excepcionalmente raras con el cambio climático.
“Un CSI de -5 indica que el cambio climático está haciendo que las temperaturas que está experimentando Centroamérica sean mucho menos probables. Incluso en un clima más cálido en general, seguimos esperando ver algunas olas de frío como esta, solo que son menos probables y, potencialmente, menos frías. Así que, aunque no podemos afirmar con certeza que el cambio climático provoque más brotes de vórtices polares y una corriente en chorro más ondulada, sí podemos afirmar con certeza que el cambio climático está haciendo que estas temperaturas extremadamente frías sean menos probables en general”, explicó Dahl.
En otras palabras, la ciencia nos dice dos cosas claras: por un lado, las olas de frío extremo son cada vez más raras (menos probables), pero también nos dice que, cuando ocurren, suelen ser menos graves que hace 100 años porque parten de una base más cálida. Sin embargo, como el contraste térmico es mayor, se sienten bastante.
* Actualizada el 05 de febrero de 2026 para incluir la información provista por Climate Central.





