- Los últimos 11 años han sido los más cálidos de los 176 contabilizados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El 2025 siguió al 2024 y 2023, estableciéndose como el tercer año más caluroso desde 1850. Es más, de los 176 años que se tienen contabilizados, los últimos 11 han sido los que mayores temperaturas han presentado.
OMM también alerta que el calentamiento de los océanos no cesa, mientras que el componente de observación terrestre del programa espacial de la Unión Europea (UE), Copernicus, indica que el Antártico vivió su temperatura anual más alta y el Ártico su segunda más alta en la historia. Incluso, el enero de 2025, fue el enero más caliente jamás registrado.
“El inicio y el fin de 2025 estuvieron marcados por un episodio de La Niña y su consiguiente efecto de enfriamiento. Y, aun así, fue uno de los años más cálidos de los que se tiene constancia a escala mundial a raíz de la acumulación de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera”, dijo la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.
En 2025, según el conjunto de análisis ERA5 de la Unión Europa, la temperatura superficial del aire fue 1,47 °C sobre el nivel preindustrial, siguiendo al 1,60 °C registrado en 2024, el año más cálido de la historia.
Basado en el ritmo actual de calentamiento, el límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París sería alcanzado para el final de esta década, menciona el informe de prensa de Copernicus. Esto es una década más rápido de la predicción realizada al momento de firmar este acuerdo.
“Estamos en camino a pasarlo, la decisión ahora es cómo manejar el inevitable sobrepaso y sus consecuencias en las sociedades y sistemas naturales”, comentó Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S).
Saulo también señaló que las altas temperaturas observadas tanto en tierra como en el océano exacerbaron los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor, las lluvias torrenciales y tormentas tropicales de gran intensidad, así como la cantidad y frecuencia de estas. De acuerdo a ella, esto “subraya la imperiosa necesidad de contar con sistemas de alerta temprana”.

“El océano absorbe cerca del 90 % del exceso de calor debido al calentamiento global, por lo que el contenido calorífico de los océanos es un indicador fundamental del cambio climático”, se lee en el informe de la OMM.
Según un estudio del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias, entre 2024 y 2025, el calor acumulado en los primeros 2.000 metros del océano a escala mundial aumentó en aproximadamente 23 zettajulios (con un margen de incertidumbre de 8) respecto al valor de 2024.
Esa cifra equivale a multiplicar por cerca de 200 la cantidad de electricidad generada en todo el mundo en 2024, explica la OMM.
Una labor integral y conjunta en el análisis
El estudio e informe resultante de la OMM se realiza con proveedores de datos como el C3S de la Unión Europea, el Servicio Meteorológico del Japón (JMA), la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) , la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met Office).
Estos conjuntos de datos han sido utilizados usualmente por la OMM y este año —por primera vez— también se tuvo en cuenta otros dos: el Conjunto de Datos de Temperatura Dinámicamente Coherente (DCENT), del Reino Unido y los Estados Unidos, y el conjunto de datos Temperatura en Superficie Combinada de China (CMST).
Para las mediciones se utilizan varios métodos. Seis de los conjuntos de datos utilizan estaciones meteorológicas y usan buques y boyas con herramientas estadísticas para llenar lagunas que puedan haber en las series de datos.
Los dos conjuntos restantes —ERA5 y JRA-3Q— son reanálisis que combinan observaciones pasadas, incluidos datos satelitales, con modelos para generar series temporales coherentes de múltiples variables climáticas, particularmente de datos de temperatura.
“Los datos atmosféricos de 2025 presentan un panorama claro: la actividad humana sigue siendo el principal factor de las temperaturas excepcionales que observamos. Los gases de efecto invernadero atmosféricos han aumentado de forma constante en los últimos 10 años”, señaló Laurence Rouil, director del Servicio de Monitoreo Atmosférico Copernicus en ECMWF.
Rouil recalcó la importancia de que la población global comprenda los riesgos de las emisiones continuas y tome conciencia sobre responder eficazmente, reforzando las sinergias entre la calidad del aire y las políticas climáticas.

Un cálido 2025 en Costa Rica
En el país, durante el 2025, se presentaron 36 días de calor considerado peligroso, es decir, con temperaturas por encima del percentil 90 histórico. Esto fue resultado de una anomalía de temperatura de 0,3 °C que se experimentó en el territorio nacional provocado por el cambio climático, así lo indica un análisis de Climate Central.
Además, mediante un mapa interactivo se puede visualizar los días que cada país presentó calor inusual provocado por el cambio climático.
Si bien este estudio indica que junio, julio y agosto fueron los meses más cálidos a nivel mundial, en Costa Rica los días con mayor temperatura se vivieron entre marzo y abril.
El pico de temperatura se dio el 8 de abril en Santa Cruz de Guanacaste, donde se llegó a 39,4° C; mientras que el promedio nacional fue de 28 °C, según informó la Unidad de Climatología del Instituto Meteorológico Nacional (IMN).
Particularmente, en el Pacífico Norte, a inicios de marzo, la temperatura se mantuvo en valores cercanos a los 40° C. Durante el mismo periodo, en el Valle Central, las temperaturas máximas oscilaron alrededor de los 33 °C.
Estos niveles de calor en Costa Rica repercuten en la temperatura superficial, islas de calor urbano, la retención de temperatura en los edificios; como en Alajuela y Esparza, donde las temperaturas pueden llegar a los 50 °C y 45 °C respectivamente.
Las afectaciones a la salud pueden presentarse de muchas maneras. Las altas temperaturas que trae el cambio climático arriesgan la salud del 70% de trabajadores en el mundo, reportó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Dolor de cabeza, sudoración excesiva, piel fría y húmeda con escalofríos, son algunos síntomas del exceso de calor. Incluso pueden presentarse mareos, calambres o espasmos musculares, así como náuseas o vómitos, fiebre, fatiga, confusión y dolor abdominal. En casos extremos, puede haber desmayos y pérdida de conciencia.
A largo plazo, la radiación solar es muy riesgosa para la piel de las personas, si bien puede haber quemaduras y otras reacciones inmediatas, el cáncer se puede propiciar por la exposición a alta radiación solar.
Si bien no hay estudios específicos sobre insolaciones o golpes de calor a trabajadores urbanos en el país, la temperatura superficial y la sensación térmica que experimenta un trabajador de la construcción, por ejemplo, es mucho mayor debido a la exposición a cemento sin revestimiento ni pintura que pueda conducir la energía calórica de manera adecuada, señaló Omar Enrique Barrantes Sotela, geógrafo del Programa para la Promoción de la Gestión y el Ordenamiento Territorial de la Escuela de Ciencias Geográficas (Progot) de la Universidad Nacional (UNA).





