- Al alargar las temporadas de incendios y homogeneizar el riesgo climático, el calentamiento global ha provocado que zonas de Canadá, Siberia y Europa alcancen umbrales de riesgo extremo al mismo tiempo, duplicando la vulnerabilidad del planeta.
Un nuevo estudio, publicado en la revista Science Advances, revela una tendencia alarmante: las condiciones de calor, sequedad y viento que alimentan a los grandes incendios forestales están ocurriendo de forma cada vez más sincrónica en distintas regiones del planeta.
Los investigadores examinaron los patrones de sincronía climática de los incendios, analizando la Base de Datos Global de Emisiones de Incendios en 14 regiones desde 1979 hasta 2024. En ese periodo, los datos revelan un aumento significativo en la sincronía de las condiciones climáticas propicias para el fuego.
También se observaron que, los casos de condiciones meteorológicas propicias para incendios sincrónicos dentro de una misma región y entre regiones, se duplicaron con creces durante ese período en la mayoría de las regiones, siendo más elevada en América del Norte, Europa, Asia boreal y Oriente Medio, así como entre América del Sur y África.
“Estimamos que más de la mitad del aumento observado es atribuible al cambio climático antropogénico”, destacaron los investigadores.
Umbrales de riesgo extremo
Históricamente, las condiciones de fuego extremo (calor intenso, humedad muy baja y vientos fuertes) ocurrían en ventanas de tiempo específicas y diferentes para cada región. Por ejemplo, mientras una zona estaba en su pico de sequedad, otra podía estar en su época lluviosa.
No obstante, el estudio demuestra que el cambio climático ha alargado las temporadas de incendios. Al ser más largas, las probabilidades de que las temporadas de dos regiones distintas coincidan cronológicamente aumentan. Lo que antes eran eventos aislados, ahora son eventos concurrentes.
También, el calentamiento global ha hecho que los umbrales de riesgo extremo se alcancen simultáneamente en áreas que antes no coincidían. El estudio identifica una fuerte sincronía interregional, especialmente entre regiones boreales y templadas del Norte.
Zonas de Canadá, Siberia y el norte de Europa están alcanzando estos umbrales de riesgo extremo de forma simultánea con una frecuencia que se ha duplicado desde 1979. El calentamiento global no solo aumenta la intensidad del fuego, sino que “alinea” las condiciones climáticas peligrosas en todo el hemisferio norte y las regiones boreales simultáneamente.

Asimismo, los investigadores explican que el cambio climático no solo calienta, sino que altera los patrones de circulación atmosférica. Esto provoca que olas de calor o sequías repentinas cubran extensiones mucho más extensas.
Antes, por el ejemplo, el riesgo extremo podía afectar a una provincia o país pequeño. Ahora, el umbral de riesgo extremo se alcanza simultáneamente a escala hemisférica. El estudio destaca que más del 50% del aumento en esta simultaneidad se debe puramente a la influencia humana sobre el clima, la cual ha homogeneizado el riesgo.
El mayor peligro que resaltan los autores es que, al alcanzarse estos umbrales al mismo tiempo en áreas que antes no coincidían, se rompe con el sistema global de préstamos de bomberos y aviones, porque ahora todos los países necesitan los recursos al mismo tiempo.
Antes, si el umbral extremo se alcanzaba en Australia en enero y en California en julio, los equipos de emergencia viajaban de un continente a otro. Ahora, al coincidir los umbrales, ambos países enfrentan sus peores incendios al mismo tiempo, imposibilitando el intercambio de ayuda y dejando a las regiones vulnerables ante incendios que superan cualquier capacidad de respuesta local.
“El aumento de la sincronía complica la coordinación de los recursos de supresión de incendios”, se lee en el artículo científico.
Calidad del aire
La sincronía de los incendios no solo dificulta apagar las llamas, sino que genera picos de contaminación por partículas finas (PM2.5) que viajan miles de kilómetros.
El estudio encontró una correlación directa entre los días de sincronía y la degradación severa de la calidad del aire regional. Esto significa que millones de personas están expuestas a humo tóxico de múltiples fuentes al mismo tiempo, multiplicando los riesgos para la salud respiratoria y cardiovascular.
Los datos evidencian que, cuando el clima de fuego extremo ocurre simultáneamente en múltiples áreas, las emisiones de humo no solo se suman, sino que se concentran. Esto crea eventos de contaminación masiva donde el humo de diferentes focos de incendio inunda regiones enteras, elevando los niveles de PM2.5 muy por encima de los límites de seguridad de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En regiones como América del Norte, Asia Ecuatorial y Siberia, los días de mayor sincronía coinciden casi perfectamente con los días de peor calidad del aire del año.
Los autores demuestran que la sincronía actúa como un multiplicador del impacto: no es solo que haya más humo, sino que el humo llega de múltiples direcciones al mismo tiempo, lo que dificulta que los vientos lo dispersen eficazmente.
Los investigadores sugieren que la simultaneidad de incendios prolonga la duración de los episodios de mala calidad del aire. Al haber múltiples fuentes activas, el aire no llega a limpiarse entre un incendio y otro, manteniendo a la población bajo condiciones de aire tóxico durante semanas.
El estudio advierte que los sistemas actuales de salud pública suelen estar diseñados para alertas locales. La sincronía global significa que una región puede sufrir una degradación severa del aire por incendios que ocurren a miles de kilómetros de distancia en otra región sincronizada climáticamente, lo que requiere una coordinación de monitoreo de calidad del aire que sea transfronteriza y mucho más sofisticada.





