• Autoridades llaman a evitar quemas, fogatas o cualquier otra acción que involucre fuego, ya que las condiciones atmosféricas son propicias para que los incendios forestales se extiendan con rapidez.

La tarde del domingo, los bomberos atendieron un incendio forestal que se extendió rápidamente, poniendo en peligro un almacén fiscal en Liberia, Guanacaste. Y, al llegar la noche, el fuego se hizo presente en Paquera, específicamente en playa Blanca, también en Guanacaste.

Aunque apenas transcurre febrero, el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica ya registra 19 incendios forestales, una cifra que perfila al 2026 como uno de los años con más incidencia en competencia directa con el 2024, cuando se reportaron 141 incendios.

En lo que va del 2026, y según datos de Bomberos, ya se contabilizan 2.680 emergencias por fuego, que incluyen quemas de charral, incendios en áreas de desechos, fuego en vehículos e incendios estructurales.

Los fuertes vientos estarían detrás del aumento de las emergencias por fuego. Los empujes fríos, experimentados en las últimas dos semanas, trajeron consigo ráfagas de viento entre los 90 y 100 km/h, las cuales provocaron que pequeños fuegos se salieran de control.

Ya de por sí, en la época seca, las condiciones atmosféricas son propicias para que el fuego se extienda: altas temperaturas, disminución de las lluvias, baja humedad relativa y fuertes vientos.

De hecho, enero y febrero suelen ser los meses más ventosos a causa de los vientos alisios. Esta condición magnifica el riesgo de ocurrencia y expansión de los incendios forestales. Marzo y abril, por su parte, se caracterizan por presentar altas temperaturas y condiciones muy secas, lo que también favorece al fuego.

En otras palabras, las condiciones están dadas para que cualquier chispa sea suficiente para iniciar un incendio y que este escale, reduciendo los ecosistemas a cenizas, pero también poniendo en peligro viviendas y edificios.

Por esta razón, las autoridades hacen un llamado a evitar quemas, fogatas, disponer inadecuadamente de las colillas de cigarro o materiales inflamables, así como cualquier otra acción que pueda generar incendios forestales, ya que bajo estas condiciones climáticas el fuego puede propagarse rápidamente y salirse de control.

Según datos del Programa de Manejo Integral del Fuego del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), el 98% de los incendios forestales se deben a actividades humanas, ya sea que el fuego inicie de forma intencional o por descuido. En otras palabras, el fuego se puede evitar.

Fuego por todas partes

Costa Rica no es el único lidiando con incendios forestales. Los satélites del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS), que pertenece a la Unión Europea, han registrado fuego en Australia, Chile y Argentina.

A finales de enero, tras varios días de temperaturas récord, los incendios arrasaron el estado de Victoria, en el sureste de Australia, lo que provocó emisiones superiores a la media para esa época del año. El fuego cobró la vida de una persona, quemó 900 edificios y unas 400.000 hectáreas de bosque.

Mediante los satélites, los científicos observaron una gran columna de humo que cruzaba el mar de Tasmania (isla al sur de Australia) hacia el Pacífico Sur, y que llegó finalmente a Sudamérica, a gran altitud, lo que evidenció la magnitud e intensidad de los incendios.

 “Hemos estado realizando un seguimiento de las emisiones y el humo de varios incendios forestales extremos en Australia y el sur de Sudamérica a lo largo del mes de enero. Nuestros datos indican claramente que el humo está degradando la calidad del aire, con posibles repercusiones en la salud, y la intensidad de los incendios, ya que algunas columnas de humo han recorrido miles de kilómetros a través del Pacífico. Una característica común de estos incendios ha sido el aumento de las temperaturas y la sequedad, y el CAMS sigue vigilando de cerca los incendios en estas regiones mientras continúa el verano en el hemisferio sur”, comentó Mark Parrington, científico senior del CAMS.

Asimismo, los satélites revelaron la intensidad del incendio forestal ocurrido en Chile, específicamente en las regiones de Ñuble y Biobío, causando la muerte de 23 personas, destruyendo más de 1000 viviendas y obligando a 52.000 personas a huir. 

Los datos diarios sobre la potencia radiativa total de los incendios del Sistema Global de Asimilación de Incendios (GFAS) del CAMS, que se remontan a 2003, mostraron valores excepcionalmente altos entre el 18 y el 23 de enero de 2026. En total, se declararon dos docenas de incendios durante la semana de la tragedia.

El humo se extendió por toda la región, lo que afectó significativamente a la calidad del aire y a la visibilidad, y se observaron las concentraciones más altas de partículas finas (PM2,5) en los alrededores de la ciudad de Concepción, en la provincia de Bío-Bío. La mayor columna de humo de los incendios fue captada por imágenes satelitales mientras se desplazaba por el océano Pacífico.

En Argentina, la provincia patagónica de Chubut, sufrió graves incendios forestales desde diciembre, en particular en el área protegida del Parque Nacional Los Alerces, donde yacen árboles milenarios que pueden vivir hasta 3.000 años. 

Los datos del CAMS confirmaron que se trató de la mayor intensidad y las mayores emisiones de incendios forestales en la provincia de Chubut desde al menos 2003. Los datos muestran una intensa actividad a partir de principios de enero y un fuerte aumento de las emisiones a finales de mes.

Tanto Chile como Argentina se ven afectados por un déficit de precipitaciones que se ha prolongado durante unos 15 años.

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