• Guanacaste enfrenta una aridez creciente por la crisis climática, la deforestación inmobiliaria y los incendios forestales, con graves proyecciones para 2079–2099. Esta amenaza afecta directamente la seguridad hídrica, la economía rural y a las mujeres de la zona. Pese al riesgo, solo tres de los once municipios cuentan con planes de adaptación climática. Cerrar esta brecha exige fortalecer la gobernanza local y regular el uso del suelo con urgencia.

Por Samantha Peña Carvajal, Esmeralda Soto Esquivel, Dara Eunice Reyes Arce. Fracción de Guanacaste del Parlamento Joven de Mujeres por el Clima (2025-2026).

Las temperaturas extremas son un tipo de fenómeno meteorológico que consiste en la variación de la temperatura por encima o debajo de las condiciones normales, estas pueden causar olas de calor o de frío. Las temperaturas extremas es una de las amenazas que enfrenta la provincia de Guanacaste debido a la variabilidad climática. Debido a su ubicación geográfica en el Corredor Seco Centroamericano y en la vertiente del Pacífico, donde las sequías y las precipitaciones bajas son frecuentes, Guanacaste es altamente vulnerable al aumento de la temperatura y sensible a los efectos del fenómeno de El Niño.

Debido a estas condiciones, las sequías meteorológicas en la provincia han ocurrido de manera periódica, las cuales se comportan cada vez más agresivas. Este evento climático representa una amenaza para los medios de vida de sus comunidades al enfrentar también sequías agrícolas e hidrológicas.

No obstante, el aumento de la temperatura en Guanacaste también se relaciona directamente con causas antropogénicas como el aumento de la superficie deforestada debido al “boom” inmobiliario turístico y residencial y a los incendios forestales. Es decir, su origen también se asocia con actividades humanas que desestabilizan los patrones climáticos habituales y provocan la degradación del suelo.

La combinación de clima extremo y causas humanas alimenta un círculo peligroso. El cambio climático intensifica sequías e incendios, mientras que el humo y deforestación aumentan el dióxido de carbono en la atmósfera, amplificando sus efectos. De mantenerse esta dinámica, podrían alcanzarse escenarios climáticos en los que las pérdidas y los daños asociados superen los ocasionados por las sequías actuales.

Proyecciones climáticas 

Si bien las sequías son comunes debido a fluctuaciones naturales en la temperatura, la mayor amenaza es el aumento de aridez del suelo.  Según proyecciones de Programa Estado de la Nación 2025, para los años 2079–2099, cinco cantones se convertirán en territorios secos subhúmedos y cuatro serán semiáridos, con permanente aridez en Liberia, Santa Cruz, Bagaces y Carrillo, lo cual representa riesgos para la seguridad alimentaria y nutricional, la sostenibilidad de la economía rural, el turismo y la integridad de los ecosistemas. El incremento de la demanda atmosférica de agua, reduciendo la disponibilidad hídrica por las condiciones secas, son una señal de alerta para la gobernanza climática debido al riesgo de desertificación en la zona.

La degradación y erosión del suelo, la escasez del recurso hídrico y la alteración de los ecosistemas, desencadenando la pérdida de biodiversidad, son las principales amenazas de la aridez. Dichos efectos resultarían en crisis socioeconómicas, de salud pública y migratorias al reducirse la producción agrícola y al aumentar la pobreza y los desplazamientos humanos.

Este escenario afectaría desproporcionadamente a las mujeres de Guanacaste, debido a las barreras sistemáticas que enfrentan en el acceso a recursos y en la toma de decisiones, así como a la vulnerabilidad asociada con el desempleo, la falta de acceso a tierras o vivienda, y al acceso limitado al servicio de agua potable. 

Además, la aridez aumentaría la pobreza, malnutrición, violencia física y sexual debido a conflictos por agua potable en las mujeres, afectando particularmente a las agricultoras. En este sentido, las proyecciones climáticas posicionan a Guanacaste en riesgo de sufrir crisis socioeconómicas, ambientales y de salud pública mayores que las sequías, siendo urgente la adaptación y gestión del riesgo.

Planificación

Mientras las temperaturas extremas y las sequías se intensifican en Guanacaste, la planificación para enfrentar estos cambios avanza a un ritmo mucho más lento. Como parte de este análisis, realizamos una revisión de los instrumentos con los que cuentan las municipalidades, así se identificó que solo tres de los once cantones de la provincia (Cañas, Nicoya y La Cruz) cuentan con planes específicos de adaptación al cambio climático. En los demás, las acciones se concentran en iniciativas en gestión ambiental puntuales, pero sin una estrategia que prepare a las comunidades para un escenario cada vez más cálido y seco.

El cambio climático no afecta a todos los territorios por igual, y la preparación tampoco es la misma. Aunque existen estrategias nacionales para fortalecer la adaptación, la mayoría de los gobiernos locales de Guanacaste aún no las ha incorporado en su planificación. Como resultado, mientras algunos cantones disponen de herramientas para responder a los impactos del clima, otros continúan enfrentando la misma amenaza con capacidades limitadas, ampliando las inequidades en la respuesta territorial ante una crisis que no distingue fronteras.

La adaptación a las condiciones de sequía y la mitigación de la aridez en Guanacaste requiere de la articulación de las estrategias nacionales con las decisiones territoriales y locales. Si bien, a nivel nacional se cuenta con el Sistema de Cambio Climático (SCC), estructura que ejecuta sus funciones dentro el marco de la gobernanza climática multinivel, (una perspectiva multisectorial y multidimensional) es necesario el fortalecimiento y diseño de estrategias para la gobernanza climática a nivel subnacional. 

Dentro del esquema multinivel, los gobiernos locales son actores claves del componente territorial de la gobernanza climática en el país.. 

Recientemente se fortaleció el rol de las municipalidades en la acción climática al incorporar en el Código Municipal la mitigación y adaptación climática como una de las atribuciones de los gobiernos locales.  Esta reforma brinda respaldo legal para justificar la asignación de recursos públicos y el financiamiento externo de proyectos de resiliencia climática para la provincia. 

Una de las prioridades a nivel regional es el monitoreo de indicadores climáticos esenciales (temperatura, humedad, precipitación, permeabilidad del suelo, emisiones de gases de efecto invernadero, cobertura vegetal, etc.) para proponer soluciones basadas en evidencia. Asimismo, es importante que se regule adecuadamente las actividades humanas que aceleran los impactos del cambio climático. 

El fortalecimiento de los mecanismos de rendición de cuentas de las instituciones responsables de evaluar la viabilidad técnica de desarrollos inmobiliarios que podrían provocar la fragmentación de ecosistemas, y el robustecimiento de capacidades financieras y técnicas en la prevención de incendios forestales son medidas necesarias.

Además, para disminuir las desigualdades de género, es necesario el diseño de programas para reducir la vulnerabilidad de mujeres ante la aridez y sequía por instituciones competentes como Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE). Y, sin duda, es oportuno que el MAG fortalezca las capacitaciones y asistencia técnica agropecuaria para adaptación climática.

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