• Datos revelan que el 48% de los días con temperaturas superiores a los 30°C en el país son consecuencia directa del calentamiento global, poniendo en jaque la viabilidad de las cosechas de café en provincias como Guanacaste, Heredia y Alajuela.

En Costa Rica, el cambio climático es una amenaza real para el café. El país viene sumando unos 49 días al año con temperaturas superiores a los 30°C, lo que lo posiciona en el puesto 20 en un listado de naciones que están viendo sufrir sus cultivos debido al calor.

Los datos los presenta Climate Central, cuyo análisis revela que el cambio climático está aumentando el número de días con temperaturas perjudiciales para el café en las principales regiones cafeteras del mundo, lo que reduce las cosechas y contribuye al aumento de los precios para los consumidores.

“Casi todos los países productores de café están experimentando ahora más días de calor extremo que pueden dañar las plantas, reducir el rendimiento y afectar la calidad. Con el tiempo, estos efectos pueden extenderse desde las fincas hasta los consumidores, afectando directamente a la calidad y el coste de la taza diaria”, dijo Kristina Dahl, vicepresidenta de Ciencia de Climate Central.

Para ponerlo en perspectiva, los cinco principales productores de café —Brasil, Vietnam, Colombia, Etiopía e Indonesia— experimentaron cada uno de ellos una media de 57 días adicionales de calor perjudicial al año debido al cambio climático. El promedio mundial es de 47 días extra de calor extremo al año.

Costa Rica, con apenas el 0,7% de la producción mundial, tuvo 49 días adicionales. De estos, 24 días son atribuidos directamente al cambio climático.

En otras palabras, el 48% de los días de calor excesivo que sufre el café costarricense no ocurrirían sin la influencia del calentamiento global.

Detalle por provincia

Climate Central analizó las temperaturas observadas entre 2021 y 2025. Luego, utilizando el Índice de Cambio Climático (CSI, por sus siglas en inglés), las comparó con un escenario carente de calentamiento causado por la acumulación de carbono en la atmósfera. Así, el análisis calculó el número adicional de días al año en que el cambio climático elevó las temperaturas por encima del umbral perjudicial para el café de 30 °C en los países productores, incluido Costa Rica.

De esta forma, la data revela que el mapa del café costarricense se está redibujando. Las zonas bajas están dejando de ser aptas, presionando a los productores a buscar tierras más altas o a invertir en medidas de adaptación como café bajo sombra o variedades más resistentes al calor.

Guanacaste con 174 días extra de calor (71 de ellos debido al cambio climático), Heredia con 62 días (35 por cambio climático) y Alajuela con 57 días (29 por cambio climático), son las provincias cuyo café se ve más amenazado por el estrés térmico.

Una provincia como Limón muestra 42 días adicionales de calor, siendo 26 de ellos a causa del cambio climático. Si bien Limón no es productora de café, este calor extremo podría estar impactando otros cultivos.

“En este análisis, nos hemos centrado únicamente en los cultivos de café, pero el cambio climático está afectando a otros cultivos y agricultores en todo el mundo, con efectos en cadena sobre los precios de los alimentos y los medios de vida”, destacó Dahl.

Los árboles en los cafetales no solo brindan sombra a los cafetos sino que también aportan nutrientes al suelo y lo protegen, lo cual evita la escorrentía. (Foto: Miriet Ábrego).(Créditos: Miriet Ábrego)

Afectaciones

Las plantas de la variedad Arábica —que representan entre el 60 % y el 70 % del suministro mundial— son más sensibles al calor que la variedad Robusta. Las investigaciones demuestran que incluso las temperaturas más frescas, entre 25 y 30 °C, no son óptimas para el crecimiento del café arábica.

Superar el umbral de los 30°C, pone a las plantas de arábica y robusta bajo condiciones de estrés térmico, provocando la caída de flores y maduración prematura del grano, reducción de la calidad del sabor y del tamaño de la cosecha, así como por una mayor propagación de plagas como la roya por los cambios en las temperaturas y los patrones de lluvia.

Asimismo, los cambios en los patrones de precipitación pueden aumentar el estrés de las plantas de café. Las condiciones meteorológicas extremas en las regiones cafeteras son, al menos en parte, responsables de las recientes subidas de precio, según Climate Central. 

Lo que los datos de Climate Central muestran es que el Cinturón del Café se está volviendo demasiado caliente. El Cinturón del Café (o Bean Belt en inglés) es una franja imaginaria alrededor del globo donde se concentran casi todas las plantaciones de café del mundo. Es el hábitat natural de la planta.

El estrés térmico provoca la caída de flores y maduración prematura del grano. (Foto: Fabián Hernández).(Créditos: Fabián Hernández)

En América, el Cinturón del Café se extiende desde México y el Caribe hasta Brasil y el norte de Argentina. Allí, el cafeto encuentra un clima tropical/subtropical, sin heladas y sin calores extremos que quemen el fruto (hasta hace poco). La temperatura ideal para la planta se ubica entre los 15°C y 24°C.

El cafeto también requiere lluvias moderadas y suelos ricos. Necesita ciclos de lluvia y sol muy marcados para que la floración y la cosecha ocurran en el momento justo. Gran parte de esta franja coincide con zonas volcánicas, que ofrecen suelos fértiles, ácidos y con buen drenaje.

Históricamente, el café crecía bien en las zonas bajas de esta franja. Pero ahora, como las temperaturas superan los 30°C con más frecuencia, el Cinturón del Café está reduciendo su tamaño. La variedad Arábica solo crece en las partes más altas y frescas, mientras que Robusta aguanta un poco más el calor de las zonas bajas. Sin embargo, los productores se ven obligados a buscar altitudes mayores dentro de esa misma franja para encontrar el clima fresco que antes había en el valle.

En este sentido, las condiciones cambiantes amenazan la cantidad de tierra disponible para la producción de café. Sin una adaptación adecuada, la tierra apta para el cultivo podría reducirse a nivel mundial en un 50% para 2050.

En conjunto, estas afectaciones pueden reducir el suministro y la calidad del café, así como contribuir al aumento de los precios a nivel mundial. De hecho, el clima extremo ha contribuido a picos de precios récord en diciembre de 2024 y febrero de 2025.

El NAMA Café fue el primer NAMA agrícola que se le aprobó a Costa Rica. Se implementan acciones desde 2013.(Créditos: Miriet Abrego Zuñiga)

Adaptación

El informe menciona la agricultura sostenible como solución, específicamente el café de sombra (plantar árboles más altos que protejan a los cafetos del sol directo). Los científicos de Climate Central argumentan que, aunque esto puede reducir ligeramente el rendimiento inmediato en comparación con el cultivo a pleno sol, crea un ecosistema más resiliente, protege el suelo y preserva el hábitat de aves y biodiversidad.

Desde hace más de una década, Costa Rica viene tomando medidas para adaptar su café a las nuevas condiciones que le impone el cambio climático. De hecho, el país es reconocido mundialmente como pionero en la adaptación de su caficultura.

En este sentido, el sector cafetalero ha implementado una estrategia integral que combina ciencia, tecnología y políticas públicas, siendo el NAMA Café su proyecto estrella.

Costa Rica fue el primer país del mundo en implementar una NAMA (Acción de Mitigación Nacionalmente Apropiada) en el sector agrícola. Aunque nació para reducir emisiones, hoy es su principal herramienta de adaptación.

Mediante Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), se capacita a miles de productores en el uso eficiente de fertilizantes y manejo de suelos para que la planta sea más fuerte ante el estrés térmico. También se han transformado los beneficios (donde se procesa el café) para usar menos agua y energía, haciéndolos más resilientes ante posibles sequías.

El Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE), por su parte, lidera la investigación de variedades que soporten mejor las altas temperaturas y las enfermedades potenciadas por el cambio climático (como la roya).

De hecho, se están introduciendo variedades como Obatá, Catiguá MG2 y Paraíso MG1 que son híbridos. Estos cafetos son más robustos, mantienen una excelente calidad de taza y aguantan mejor los días de calor extremo (+30°C).

Un total de 9.200 fanegas constituyen la primera cosecha de café libre de deforestación. (Foto: PNUD)

Tras años de promover el café a pleno sol para maximizar la producción, Costa Rica está volviendo a la sombra mediante la implementación de sistemas agroforestales. Plantar árboles de servicio (como el poró) o frutales (como banano o cítricos) junto al café puede reducir la temperatura ambiental del cafetal en 2°C a 4°C.

La sombra y la hojarasca mantienen la humedad del suelo, protegiendo las raíces durante las canículas (períodos secos y calientes) más largas.

La tecnología también está dando una mano a los productores. El ICAFE, por ejemplo, ha ampliado su red de estaciones meteorológicas para dar alertas tempranas a los productores sobre brotes de plagas o necesidad de riego.

Asimismo, en zonas donde el calor ya es crítico, se están implementando sistemas de riego por goteo con nutrientes para que la planta no sufra deficiencias durante los meses más calurosos.

En 2024, Costa Rica lanzó su modelo de Café Libre de Deforestación, adelantándose a las exigencias de mercados como la Unión Europea. Esto asegura que el café no solo se adapte al clima, sino que proteja los bosques que ayudan a regular la temperatura local.

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