Las emisiones mundiales de dióxido de carbono del sector energético alcanzaron un máximo histórico en 2022, incumpliendo los compromisos acordados en el Acuerdo de París.
El Enegy Institute, organismo británico del sector energético, presentó las principales conclusiones de este informe realizado en colaboración con las consultoras Kearney y KPMG. Este informe anual era anteriormente publicado por el grupo energético británico BP, pero recientemente pasó a a manos de este instituto.
"Las emisiones de dióxido de carbono procedentes del uso energético, los procesos industriales, del 'flaring' (la quema del gas producido al extraer el petróleo, ndlr) y el metano (...) siguieron aumentando hasta alcanzar un nuevo máximo de +0,8% en 2022", señaló el estudio.
El consumo de energía primaria creció en torno a un 1% el año pasado respecto a 2021, pero casi un 3% comparado con su nivel anterior a la pandemia de covid-19, según el estudio.
Los combustibles fósiles siguen dominando, con un 82% del consumo, a pesar del buen comportamiento de las energías renovables. La energía eólica y la solar alcanzaron juntas un récord de 12% de la generación total de electricidad, gracias al mayor aumento de la capacidad de ambas.
La demanda de combustible para el transporte siguió repuntando desde los niveles previos a la pandemia, aunque China se mantuvo "significativamente" por debajo debido al impacto que siguen teniendo las duras restricciones que impuso para contener completamente el COVID-19.
La presidenta del Energy Institute, Juliet Davenport, advirtió de que el sector va en "dirección contraria" a los objetivos firmados en 2015 en el Acuerdo de París.
"En 2022 vimos algunos de los peores efectos del cambio climático, como las devastadoras inundaciones que afectaron a millones de personas en Pakistán o los episodios de calor sin precedentes en Europa y Norteamérica", señaló Davenport.
En el Acuerdo de París, las naciones se comprometieron a alcanzar cero emisiones netas de carbono a mediados de este siglo con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC.
Este aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero refuerza "la necesidad de tomar medidas urgentes", afirmó Richard Forrest, responsable de Kearney, recordando que 2022 fue un "año turbulento" en el que la seguridad energética encabezó la agenda debido a la invasión rusa de Ucrania y al repunte de la demanda tras la pandemia.
La energía eólica en el mundo, tanto en tierra como en el mar, superó un teravatio hora (TWh) de capacidad instalada en junio, dijo el Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC), una organización profesional del sector. La capacidad instalada es el potencial de producción o volumen máximo de producción.
Según el GWEC se necesitaron más de 40 años para alcanzar "este hito importante" pero con el aumento continuo de la energía eólica el próximo TWh debería lograrse en menos de siete años, para 2030, indica la organización basándose en sus propios datos.
El teravatio-hora, que corresponde a la capacidad de varios cientos de centrales nucleares, se logró con la conexión en mayo y junio de tres parques terrestres de energía eólica -–en China (incluido uno gigantesco en Mongolia Interior de 1.600 MWh), en Arizona y en Marruecos-– y de dos parques marinos en Países Bajos y Escocia (Seagreen).
"Este es un momento importante para la industria eólica, pero también un momento que todo el mundo debe celebrar: este logro histórico muestra que el camino hacia un futuro de energía limpia está aquí", dijo Ben Backwell, director de este organismo que reúne a unas 1.500 empresas y organizaciones de 80 países.
Sin embargo, este 1 TWh todavía representa una pequeña porción de toda la electricidad que se consume en el mundo.
El GWEC cree posible alcanzar 8 TWh de energía eólica para 2050, un objetivo que "requerirá una cooperación sin precedentes en todo el mundo y el advenimiento de una nueva fuerza laboral", según su director.