• Aunque justificó la intervención a Venezuela aduciendo narcotráfico y defensa de la democracia, el presidente estadounidense no esperó a revelar sus intenciones de tomar control del petróleo del país suramericano.

Con la captura del mandatario Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero de 2026 durante un bombardeo a Caracas por parte de Estados Unidos, el control del petróleo venezolano pasó a manos estadounidenses.

De hecho, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho que su país “gobernará” Venezuela y también manifestó que empresas estadounidenses controlarán su petróleo (a la fecha solo Chevron operara en el país suramericano bajo un permiso especial).

“La explotación del crudo debe volver a ser abierta a las multinacionales estadounidenses y extranjeras”, dijo tras la operación militar, pero sin más detalles.

El presidente estadounidense, que dejó muy en segundo plano la posible celebración de elecciones en Venezuela, ha hecho ahora del crudo venezolano su gran objetivo.

“En este momento parece que lo único que les interesa es el petróleo”, dijo David Smilde, especialista en la crisis venezolana en la universidad de Tulane (Estados Unidos), a la AFP. “Hasta ahora no han comentado ningún asunto democrático”.

Es más, el Secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, declaró este miércoles que Washington controlará las ventas de petróleo venezolano por tiempo indefinido.

Lo dijo justo un día después de que el presidente Donald Trump anunciara que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de crudo al país norteamericano, el cual se encargará de venderlos a precio de mercado, lo que significaría una recaudación de más de 2.000 millones de dólares a la cotización actual.

“Ese dinero será controlado por mí”, escribió Trump en la red Truth Social, que le pertenece.

Venezuela, sometida a sanciones petroleras por parte de Estados Unidos desde 2019, posee aproximadamente una quinta parte de las reservas mundiales de petróleo, unos 303.000 millones de barriles en su mayor parte de crudos pesados y extrapesados.

“Vamos a comercializar el crudo que sale de Venezuela, primero este petróleo almacenado que está retenido y luego, de manera indefinida, de ahora en adelante, venderemos la producción que salga de Venezuela al mercado”, afirmó Wright en un evento del sector energético organizado por Goldman Sachs en Miami.

Asimismo, Wright sugirió que las sanciones a la industria petrolera venezolana se flexibilizarán para facilitar la exportación de crudo. En este sentido, Estados Unidos será el proveedor de los elementos necesarios para que el petróleo extrapesado de Venezuela pueda ser exportado.

“A medida de que avancemos con el gobierno, habilitaremos la importación de piezas, equipos y servicios para de alguna manera evitar que la industria colapse, estabilizar la producción y, tan rápido como sea posible, volver a ver su crecimiento”, explicó.

Wright, un exejecutivo de petróleo y gas, señaló que se requieren “decenas de miles de millones y un tiempo significativo” para que la producción petrolera de Venezuela vuelva a sus niveles históricos, por encima de los tres millones de barriles diarios (mbd).

Chevron es la única petrolera autorizada por Estados Unidos para operar en Venezuela. (Foto: Robyn Beck / AFP)

Para el secretario de energía, en el corto y mediano plazo podrían lograrse varios cientos de miles de barriles de crudo “con el despliegue de un pequeño capital, repuestos y gente que intente revitalizar parte de lo que existe” en la industria.

Expertos han señalado que un rápido aumento de la producción de Venezuela, de cerca de un millón de barriles diarios, se vería obstaculizado por aspectos como una infraestructura obsoleta, los bajos precios y la incertidumbre política.

“En la última década no se han explorado nuevas reservas”, dijo un empleado quien pidió anonimato. “Estamos con la producción que nos dan los yacimientos ya explorados”.

Un asesor petrolero, que también pidió anonimato, citó estimaciones de unos 150.000 millones de dólares para regresar a los niveles de alta producción. “Así de grande es la tragedia”, señaló.

Precios a la baja

El anuncio que hizo Trump sobre los 30-50 millones de barriles incidió en una baja en los precios mundiales del petróleo. Ya con pérdidas de 2% el día anterior, el crudo siguió esa senda el miércoles en los mercados de Asia y cedió alrededor de 1%.

Analistas afirman que los envíos anunciados por el presidente estadounidense reducen el riesgo de que Caracas tuviera que recortar la producción debido a su limitada capacidad de almacenamiento, lo que a su vez alivia las preocupaciones sobre el suministro. Sin embargo, “toda esperanza de una rápida reapertura de los grifos se desvaneció pronto”, explicó John Kilduff de Again Capital.

Para producir significativamente más, “las necesidades de inversión son enormes”, explicó Arne Lohmann Rasmussen de Global Risk Management a AFP. Además de sus infraestructuras envejecidas, Venezuela cuenta con “petróleo crudo pesado y ácido que no todas las refinerías pueden procesar”.

Según este experto, las compañías petroleras estadounidenses, además, “actuarán con prudencia antes de invertir masivamente, especialmente debido a los problemas políticos y de seguridad que podrían seguir siendo importantes” en el país.

El analista señaló que las petroleras saben que un aumento de la producción podría hacer bajar los precios y deteriorar sus beneficios.

Los precios del crudo ya están lastrados por las perspectivas de superávit de oferta, debido a los incrementos de producción decididos por productores de primer orden como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+).

Paralelamente, “parecería que algunos petroleros” sometidos al bloqueo naval estadounidense en Venezuela han “huido (...) desactivando sus transpondedores AIS (sistema de identificación automática)”, comentó Kilduff, o han transmitido señales GPS falsas mediante una técnica llamada “spoofing”.

El experto se refiere a 16 buques sancionados que abandonaron las aguas venezolanas tras la captura de Maduro. Trece de estos buques están cargados con unos 12 millones de barriles de crudo y combustible destinados principalmente a China, indicó a la AFP el sitio de seguimiento marítimo TankerTrackers.com.

Este miércoles, Estados Unidos incautó dos buques petroleros sancionados, uno asaltado por fuerzas militares en el Atlántico Norte, que llevaba supuestamente pabellón ruso, y otro en el Caribe, ambos en relación con el bloqueo a Venezuela.

La captura del petrolero en el Caribe fue anunciada por el Comando Sur (Southcom), mientras que el petrolero en el Atlántico Norte fue asaltado a la altura de Islandia, tras días de persecución, y fue confirmado por el Comando Europeo de Estados Unidos.

“El bloqueo de petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue en pleno vigor en cualquier parte del mundo”, posteó el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, en la red X.

Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) es la empresa estatal petrolera de Venezuela. Estados Unidos espera que Venezuela vuelva a producir más de 3 millones de barriles diarios como en los tiempos previos a la crisis. (Foto: Margioni BERMÚDEZ / AFP)

La reacción rusa no se hizo esperar. Rusia denunció el uso de la fuerza para incautar un buque petrolero tras varios días de persecución desde que zarpó de Venezuela.

“De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, la libertad de navegación se aplica en aguas internacionales, y ningún Estado tiene derecho a usar la fuerza contra embarcaciones debidamente registradas bajo la jurisdicción de otros Estados”, se lee en el comunicado emitido por el Ministerio de Transporte de Rusia.

Asimismo, el comunicado precisó que el buque obtuvo “permiso temporal” para navegar bajo la bandera rusa el pasado 24 de diciembre y “se perdió el contacto con el barco” después de que las fuerzas navales estadounidenses lo abordaran “en alta mar”.

Por su parte el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia solicitó a Washington que garantice el “retorno rápido” a su país de los miembros de la tripulación

Washington respondió este miércoles que el petrolero incautado en el Atlántico Norte, que en un principio informaron que navegaba bajo bandera rusa, había sido “declarado apátrida” porque viajaba con pabellón falso.

“Se trataba de un buque de la flota fantasma venezolana que ha transportado petróleo sancionado. El buque fue considerado apátrida tras enarbolar una bandera falsa, y tenía una orden judicial de incautación, por lo que la tripulación será objeto de enjuiciamiento”, declaró a los periodistas la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

Lo cierto es que el Departamento del Tesoro mantiene desde hace años una lista de buques cisterna de países como Venezuela, Rusia o Irán, que actualiza regularmente y que son susceptibles de ser decomisados según su propia legislación.

China, que recibía hasta ahora la mayor parte del petróleo venezolano, ha expresado también su irritación por el bloqueo y las operaciones militares.

Riesgo de derrame

El miércoles, el petrolero Nord Star, cuyo propietario y operador tiene sanciones estadounidenses, estaba fondeado en la bahía del Lago de Maracaibo, constató la AFP. 

Las rotaciones de petroleros continúan por la bahía, pero en menor número. En consecuencia, la capacidad de almacenamiento merma y arriesga cortes en la producción, que hoy se ubica en un millón de barriles diarios (bd).

“Tenemos los tanques full de petróleo y eso es peligroso, no se puede tener tanques con riesgo de derramarse”, señaló otra fuente en Maracaibo, capital del estado Zulia.

Están mandando a bajar la producción a las empresas mixtas a la espera de barcos que se lleven el petróleo”, añadió por su parte un operador, en referencia a una figura de sociedad creada en tiempos del fallecido Hugo Chávez en la que Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) trabaja siempre como socio mayoritario con las extranjeras.

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