El aumento de las temperaturas y de la incidencia de lluvias a causa del cambio climático dificultará significativamente las condiciones para los aficionados que desean ver fútbol en los estadios o los que decidan jugarlo, ya sea a nivel de liga menor o simplemente de forma recreacional.

Football for Future y Common Goal publicó un reciente informe en el que estudiaron el futuro de 18 canchas abiertas donde ídolos de fútbol, como Messi o Pelé, dieron sus primeros pasos en el deporte.

De acuerdo con el estudio, si las predicciones del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC) se cumplen, para el 2050, el 78% de estas canchas tendrán temperaturas mayores a 32°C, mientras que 12 de estas canchas se enfrentarán al calor extremo con temperaturas que superen los 35°C, condiciones consideradas inseguras para jugar.

Los especialistas en fútbol y deporte consultados por Ojo al Clima consideran que esto puede afectar el desarrollo del fútbol costarricense a largo plazo; pero también limitar la recreación al aire libre y fomentar el sedentarismo.

Sin embargo, esta situación también involucra a los aficionados que asisten a los estadios para ver fútbol profesional. Ejemplo de ello fue el reciente Mundial de Clubes, disputado en junio del 2025 en Estados Unidos, sede principal de la próxima Copa del Mundo, donde hubo partidos en los que el calor era tan fuerte que los mismos suplentes del Borussia Dortmund vieron el segundo tiempo desde el camerino. 

Para los expertos, el horario de los partidos deberá cambiarse para evitar este tipo de situaciones, dado que los aficionados van a estar expuestos a deshidratación, golpes de calor y demás riesgos asociados al calor.

El calor como barrera para los aficionados

Ahora que viene el Mundial de Fútbol 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, donde el primero de estos países será la sede principal, se puede utilizar de referencia el Mundial de 1994, que también fue en este país.

En ese momento, hace más de 30 años, ya el calor extremo era una preocupación seria. Por ello, los equipos llegaron con tiempo de antelación para aclimatarse a las condiciones en las que iban a jugar al fútbol.

Sin embargo, a pesar de las numerosas advertencias, los partidos se programaron en las horas de más calor y se reportaron numerosos incidentes médicos entre los aficionados. Tan solo en el partido inaugural, jugado en Chicago, 43 aficionados fueron atendidos por agotamiento debido al calor y 13 fueron hospitalizados.

De acuerdo con la Administración Aeronáutica y Espacial Estadounidense (NASA, por sus siglas en inglés), la temperatura global en ese momento era 0,32°C superior al promedio de 1951-1980, pero para 2024 ha llegado a estar 1,29°C por encima del promedio, un aumento significativo impulsado principalmente por la quema de combustibles fósiles.

Lo vivido en el Mundial de Clubes 2025 ofrece lecciones aprendidas para poner en práctica en la Copa Mundial de Fútbol 2026. (Foto: FIFA).

Un ejemplo más reciente que podría utilizar la FIFA como referente de cara a la Copa del Mundo 2026, es el Mundial de Clubes de este año. Los bomberos advirtieron a los aficionados sobre estar pendientes y tener precaución frente al calor antes del partido del Inter de Miami contra el Palmeiras, el cual fue un lunes por la noche. No obstante, también se jugaron partidos en horas de la tarde y con alta radiación solar.

En ese mismo evento deportivo, se dieron reportes de aficionados abandonando estadios debido al calor y partidos en los que la asistencia no llegaba a las 10.000 personas, lo cual demuestra que incluso los mismos fanáticos del deporte no se quieren exponer a las altas temperaturas.

Tomando en cuenta que a los estadios van desde niños y niñas hasta adultos mayores y personas con alguna discapacidad o enfermedad, es importante cuidar que los aficionados estén hidratados, ya que sus cuerpos pueden ser más vulnerables frente a estas condiciones, comentó Zaray Miranda Chacón, médica e investigadora asociada en Lancet Countdown Latinoamérica.

“Debido a que los cuerpos de los niños son chiquitos, el corazón tiene una frecuencia cardíaca distinta en cada etapa del desarrollo durante la niñez. La capacidad o la distribución de agua en el cuerpo y los requerimientos de hidratación son distintos. Entonces, eso también va a afectar y puede que se deshidraten más rápido”, explicó la doctora.

No solo ellos están en riesgo, cualquier persona que asista al evento deportivo deberá tener cuidado, ya sea hidratándose constantemente o utilizando ropa fresca y de colores claros.

“La hidratación es súper importante. Hay que estar hidratándose cada cierto tiempo. Si la temperatura es muy, muy alta, considerar tomar algún tipo de bebida con electrolitos, sobre todo si se pasa mucho tiempo ahí. También es importante tener una alimentación adecuada. La hidratación no empieza en el momento del evento, inicia antes”, indicó Miranda-Chacón.

Fútbol aficionado cada vez más riesgoso

Las personas no solo están expuestas cuando van al estadio, también cuando juegan fútbol de forma recreativa o en las ligas menores. Cuando las temperaturas sobrepasan los 35° C,  realizar cualquier tipo de ejercicio al aire libre empieza a convertirse en un riesgo para la salud.

A nivel nacional, los partidos de liga menor suelen ser en las mañanas e incluso a mediodía, que es cuando la exposición solar está en su punto más alto. Pero también, estas son las horas en las que los niños juegan fútbol con sus amigos en su tiempo libre. Esto los expone a posibles golpes de calor y no suele haber profesionales de la salud cerca para atenderlos si alguna emergencia ocurre.

Alexandre Borges Guimaraes, entrenador costarricense, señaló que no solo se trata del peligro de jugar a esas horas, sino también que las organizaciones deberían garantizar los hidratantes necesarios para que los jóvenes estén tomándolos constantemente, ya sea en liga menor o las canchas abiertas.

“Hace poco andaba por el lado de Guanacaste y, cuando estaba manejando, veía las famosas mejengas en las plazas, a las 11 de la mañana. Y era preocupante no ver un departamento médico o el preparador físico con algo para los chicos, por lo menos con unos envases para tomar hidratante”, comentó Guimaraes.

Alexis Ugalde, investigador del Núcleo de Estudios en Alto Rendimiento y Salud en la Universidad Nacional (UNA), recordó que la hidratación no se debe dar únicamente al hacer actividad física, sino que es importante tomar agua todos los días. (Foto: Kattia Alvarado).

Ronald González, director técnico costarricense, señaló que jugar a estas horas llega a ser contraproducente en los niños, porque su capacidad de atención se reduce y disfrutan mucho menos del deporte, por lo que no van a querer practicarlo.

“Poner a un niño a jugar a las 11 de la mañana en un lugar donde la temperatura está a 32- 34°C, lo que va a hacer es tostar a los niños, o sea, no le van a sacar ningún provecho de nada. Primero, no van a poner atención, que ya de por sí su grado atencional es poco, y segundo, no van a disfrutar lo que hacen”, añadió González. 

Alexis Ugalde, investigador del Núcleo de Estudios en Alto Rendimiento y Salud en la Universidad Nacional (UNA), comentó que a nivel de liga menor y fútbol amateur (de aficionados) esta situación se da porque muchas veces solo se puede jugar cuando la cancha está disponible, y suele ser a esas horas

Además, las personas no suelen conocer su condición física, y esto puede aumentar los riesgos de sufrir un golpe de calor, por lo que es importante cuidarse y prevenir alguna situación no deseada.

“Yo creo que la clave en esto está en la hidratación y el bloqueador solar. En la medida de lo posible, principalmente en contextos aficionados, canchas abiertas y demás, se podría utilizar estos recursos. Organizarse, llevar un toldo e hidratantes, esas son cosas que pueden ayudar”, declaró Ugalde.

Futuros futbolistas con menos fútbol

En ese sentido, los niños van a tener menos oportunidades para jugar al fútbol, similar a cuando la lluvia no permite utilizar las canchas. Es por ello que tendrían una niñez jugando menos fútbol y la calidad de este, a largo plazo, podría disminuir a falta de práctica, consideraron los expertos consultados por Ojo al Clima.

“El jugador es lo que es dependiendo muchísimo de la cantidad de minutos que haya mejengueado, jugado y entrenado. Y por esas condiciones, muy pocas veces he visto que se suspenda un entrenamiento por calor. Muy pocas”, dijo Guimaraes.

González comentó que, entre los 8 y 14 años, es cuando los jóvenes tienen más energía para practicar fútbol, y ya hay suficientes limitantes para que salgan a hacer ejercicio, por lo que el calor se convierte en un elemento más para que se les dificulte salir a las canchas de sus comunidades.

“Lo puede limitar si no hay una adecuada organización de horarios. Si hay academias que entrenan muy temprano y desgastan a los muchachos con altas temperaturas, no le van a sacar ningún provecho. Se va a perder riqueza técnica, se va a perder velocidad, se van a perder cualidades que tal vez ese jugador tenga y que no las puedan explotar de buena forma”, aseguró González.

Esta situación no queda únicamente en el fútbol, se traslada a cualquier tipo de actividad física al aire libre. De acuerdo con Ugalde, este riesgo atenta contra la posibilidad de que el niño o niña se recree con sus amigos en cualquier deporte.

Miranda-Chacón señaló que el problema llega hasta las clases de educación física, y la actividad deportiva de cualquier persona. Esto hace que las personas tengan menos ganas de realizar algún tipo de ejercicio al aire libre y promueve el sedentarismo, ya que los sistemas de compensación frente al calor quedan limitados ante estas condiciones.

“Principalmente pensamos en personas que son poblaciones vulnerables, pero también en los días que se pierden por efectos del calor en términos laborales y en la afectación que tiene el calor en la oportunidad que tienen las personas de hacer ejercicio físico en el exterior. Entonces, todo eso, lo que hemos ido viendo con el tiempo, es lo que ha venido aumentando”, agregó Miranda-Chacón.

Los aficionados que visitan los estadios suelen ingieren bebidas alcohólicas antes y durante el partido, lo cual aumenta el riesgo de deshidratación. (Foto: David Vives / Unsplash).

Las altas temperaturas juegan en contra de la salud

Jugar a altas temperaturas es riesgoso porque, ante condiciones de calor, el cuerpo va a buscar compensarlo. Eso quiere decir que nuestros vasos sanguíneos van a buscar hacer un intercambio entre la temperatura exterior y la temperatura interior, y cuando este aumento es externo se le llama hipertermia, de acuerdo con las declaraciones de Miranda-Chacon.

Para regular la temperatura, el organismo utiliza la sudoración, por lo que poco a poco el cuerpo se va deshidratando. Esto se vuelve peligroso cuando el sistema se satura y ya no logra compensar la temperatura y ahí pueden empezar calambres, agotamiento por calor o golpes de calor.

“La deshidratación y la exposición al calor sin las adecuadas condiciones pueden generar el agotamiento por calor, donde la persona puede presentar, además de los calambres, cosas un poco más sistémicas. Puede presentar dolor de cabeza, náuseas, vómitos y cansancio”, finalizó la doctora.

Es por ello que los expertos recomiendan tomar medidas y cuidarse para evitar cualquier tipo de enfermedad asociada al calor que pueda afectar significativamente o convertirse en un riesgo para la salud de aquellos que visitan estadios o hacen deporte al aire libre.

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